Aún cuando ya se conocen casos exitosos, la actividad agraria está caracterizada por el desorden, altos costos, problemas de escala, carencia de innovación tecnológica y capacitación en gestión empresarial y por ende ausencia de rentabilidad y competitividad.
La ausencia de responsabilidad también ha caracterizado a un Estado laxo en proveer infraestructura vial adecuada que de una u otra manera ha propiciado la multiplicidad de intermediarios, pasando por transportistas, mayoristas, distribuidores y minoristas para poder llegar al consumidor final.
Ante este escenario es evidente la apremiante necesidad de inversión en el agro. Debemos enfocarnos en resolver los verdaderos problemas y sobrecostos que se enfrentan y buscar la manera de hacer más eficiente la actividad agrícola. Para desarrollar la agroindustria en el Perú requerimos inversiones de mediano y largo plazo que atiendan las oportunidades de negocio de nuevos proyectos y también la solución con normas legales, un adecuado marco para aguas y tierras, formalidad en los derechos de propiedad y un enfoque hacia actividades de valor agregado.
Desde los primeros años de la década de los 90, con la disolución del Banco Agrario, se ha venido escuchando muchas voces preocupadas por la falta de oferta de financiamiento para el sector. Sin embargo, se debe mencionar que existe oferta disponible para el mismo cuando es solicitado por empresas modernas y eficientes.
Entonces deberíamos preguntarnos si la solución pasa por buscar una mayor oferta o por resolver los problemas tradicionales que experimenta el sector. La solución pasa por volver a la actividad agrícola rentable y atractiva para el sector privado empresarial; por rehacer la historia eliminando los tradicionales altos niveles de morosidad y reemplazarlos por historias de éxito.
La banca comercial sigue siendo la principal fuente de financiamiento del sector, pero una buena parte tiene preferencia por la agroindustria más que el agro; por la industria organizada y moderna más que la actividad extractiva y expuesta muchas veces a los cambios de precios de commodities.
Los sistemas de crédito similares a los que se usaban hace 30 años basados en subsidios de tasas de interés ya no tienen cabida. Las agroexportaciones han venido creciendo sustantivamente en los últimos años y, con ellas, conceptos importantes como formalidad, reducción de costos, calidad, eficiencia, etc. Los más grandes agroexportadores son en muchos casos financiadores directos o indirectos de los más pequeños y también les enseñan buenas prácticas, la necesidad de ser eficientes y la importancia de la calidad.
Aún hay espacio para trabajar por el futuro de un sector que tiene mucho potencial si se le apoya. Hay espacio para instituciones gubernamentales e inversión pública, para Organismos No Gubernamentales y por supuesto para el sector privado si se le brindan garantías. Hay espacio para el crédito tradicional de corto plazo, pero también para el de mediano plazo; para herramientas cotidianas de financiamiento de capital de trabajo, pero también para herramientas creativas como el Producto Financiero Estandarizado de Cofide.
A largo plazo, las perspectivas del sector se hacen aún más interesantes, debido a la mejora del poder adquisitivo en países como China e India que demandan alimentos, a los acuerdos comerciales suscritos por el gobierno y a la diversificación de la oferta exportable peruana. Los pronósticos de crecimiento de los especialistas para los próximos años son positivos y estamos seguros que el futuro para el sector será mejor.
¿Considera usted viable el crecimiento de la agricultura moderna y por tanto del financiamiento formal al sector?
Profesor de la Maestría en Administración de Agronegocios de ESAN
Muy interesante el contenido y los comentarios.
Atentamente,
Carlos Villanueva Mendoza
Consultor en Agronegocios
Instituto Peruano de Exportadores
ipexperu@yahoo.es
Un caso exitoso es el valle de San Lorenzo en Piura, donde 36 mil agricultores pequeños ingenieros, con gran conocimiento técnico desde 1966 hasta hoy, producen oferta de 60% de limón y 50% de mango del Perú, no todo es gran agricultura. No se vaya a repetir el error de acumular tierras por corporaciones que lleva a reformas agrarias. El problema de asociaciones es el caso de acopiadores muchos de los cuales estafan a pequeños agricultores ante un sistema judicial tan débil.
Es necesario resaltar que el sector agroindustrial ha salido adelante incluso con las mismas tasas de interés que aplica el sector financiero a otros sectores, que son elevadas. Es aquí donde el rol del Estado es fundamental, y debería dar beneficios para invertir en este sector y así poder producir a gran escala y tener precios competitivos a nivel internacional.
En el Perú hay varias agriculturas:
La grande tiene todo, financiamiento barato (incluso internacional), asistencia técnica, mercados seguros (exportación), tecnología de punta, etc.
La agricultura mediana y pequeña está saliendo adelante con la agricultura orgánica, aunque adolece de financiamiento integral, a veces sólo capital de trabajo de corto plazo, y precios de sus productos más o menos estables.
La agricultura de subsistencia requiere apoyo estatal por los niveles de pobreza y por la población involucrada.
Faltan productos financieros acordes a la realidad rural y agropecuaria del país, los bancos y financieras muchas veces aplican los mismos productos crediticios de sus ámbitos urbanos al ámbito rural.
La agricultura peruana tienen un futuro promisor siempre y cuando no se cometa el error de introducir productos agropecuarios transgénicos, eso sí sería tirar por la borda todo lo ganado hasta ahora.
Saludos.
Interesante. ¿Tienen datos y fuentes de que población está conformada la agricultura de subsistencia? ¿Qué cantidad de jóvenes hay en este tramo de nuestro país?
Sería bueno hacer un diagnóstico de esta parte pues el último reporte de CEPALSTAT indica que la pobreza en América Latina se concentra en personas que se dedican al agro o están en zonas rurales. Gracias.
Estoy completamente de acuerdo que la agricultura mediante la agroindustria resulta ser más atractiva para el acceso a crédito ante diversas entidades financieras. Sin embargo, nuestra agricultura peruana no sólo está conformada por "grandes agricultores", sino también por pequeños, para los cuales, aunque hay acceso a un crédito muy limitado por las elevadas tasas de interés ya sea por entidades financieras como habilitadores, también influye el difícil proceso de asociatividad para lograr desarrollar un desarrollo agroindustrial y por ende exportar.