La promulgación de la Ley Marco de Aseguramiento Universal de Salud (AUS) en marzo de 2009 fue el primer paso hacia un modelo de cobertura en salud para toda la población peruana (universal) sobre la base de un plan mínimo de beneficios aprobado en noviembre de 2009 conocido como el Plan Esencial de Aseguramiento en Salud (PEAS).
La atención de salud en el subsector privado se financia a través del pago de primas y de esquemas de deducibles y copagos. Por otro lado, el Seguro Social de Salud (EsSalud) se financia con el pago de los empleadores equivalente al 9% de la remuneración de sus trabajadores en planilla, en principio sin deducibles ni copagos.
Dentro de la seguridad social en salud también se cuenta con el sistema complementario de las Entidades Prestadoras de Salud (EPS) -creado para reducir la demanda por atenciones de la llamada "capa simple" (intervenciones de salud de mayor frecuencia y menor complejidad) a EsSalud. La EPS recibe 25% del aporte a EsSalud (que corresponde a 2.25% de las remuneraciones) y también incluye deducibles y copagos por las atenciones de salud.
Finalmente, el subsector público financia a su red de proveedores a través del Ministerio de Salud (MINSA) y del Seguro Integral de Salud (SIS) con recursos de la recaudación de impuestos. En el 2010, según las estimaciones de la Encuesta Nacional de Hogares (Enaho), el 36.3% de la población estaba afiliada al SIS; 21.6% a EsSalud; 5.5% a otros seguros1; y 36.5% no contaban con ningún tipo de seguro.
Existen dos grandes retos del financiamiento en el sector salud: financiar al SIS y financiar las EPSs. El primer reto es bastante obvio considerando el gran crecimiento en la afiliación al SIS. En el 2004 sólo el 14.9% de la población tenía cobertura con el SIS, lo que implica un aumento de 143% en la afiliación. Sin embargo, los recursos asignados al SIS no han crecido a este mismo ritmo y esto es sin considerar que la aprobación del PEAS generó un ligero aumento en los servicios cubiertos por el SIS.
El segundo reto ha pasado quizás un poco más inadvertido y se refiere al caso de las EPS. Inicialmente, las EPS cubrían las atenciones de "capa simple" con el 2.25% de las remuneraciones. La cobertura adicional a la capa simple se financiaba con primas adicionales. Sin embargo, según la Ley Marco de AUS, ahora las EPS deben ofrecer como mínimo el PEAS que incluye cobertura de capa compleja. ¿Cómo van a financiar esta cobertura adicional? Lo más probable es que este mayor costo se transfiera a los afiliados a través de un aumento en las primas.
Finalmente, cabe destacar que aún queda por asegurar a un 36.5% de la población. En la medida que esta población sea pobre el financiamiento tendrá que ser vía SIS, lo que implicaría una mayor presión para aumentar los recursos asignados al SIS. Para la población que no califique como pobre, deberán afiliarse a EsSalud/EPS en la medida que logren un trabajo en planilla o a un seguro privado en la medida que puedan financiar el costo de la prima y sus copagos.
¿Cómo evalúa usted la cobertura de los servicios de salud? ¿Qué hacer para que esta llegue al 100% de la población?
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1 Otros seguros incluye seguros privados de salud, seguro de las Fuerzas Armadas y Policiales, seguro universitario, seguro escolar privado, etc.
Respecto al tema en cuestión, es necesario que se realicen estudios de investigación que evalúen el impacto que está teniendo la cobertura de los servicios de salud. En base a ello se tendrían evidencias científicas de los aspectos positivos y negativos del tema en mención, y de acuerdo a esto se realizarían las propuestas de mejora a fin de alcanzar el 100%.
Otra de mis propuestas seria empoderarnos de la teoría de la complejidad para empaparnos del tema.
Atte.
Mely Ruiz
melyruizaquino@hotmail.com
Antes de asegurar el 100% de toda la población lo cual es de suma importancia, considero que debe velarse por la calidad que ofrecen dichos sistemas. Por ejemplo, los medicamentos básicos que existen en EsSalud y si nos referimos al SIS, sobre todo en las zonas rurales donde la población se encuentra en extrema pobreza, casi nunca hay stock. El paciente tiene que comprar su propia receta y en casos de emergencias deberían cubrir el traslado, y no el paciente. Su justificación es porque la ambulancia no tiene combustible.
Coincido plenamente con Lorena Prieto en el gran paso hacia adelante que se ha dado con la Ley de Aseguramiento Universal en Salud y que el mayor reto para lograr este objetivo es garantizar su financiamiento.
Además de lo ya expuesto me gustaría compartir otra preocupación al respecto (vinculada al tema de financiamiento) y es la relacionada al régimen semicontributivo que se contempla en la mencionada ley.
Si tomamos en cuenta que las microempresas constituyen un sector importante, que por ley correspondería a este régimen, al parecer no se ha tenido en cuenta que las millones de microempresas que nacen cada año en el país tienen un periodo de supervivencia promedio de un año.
Por lo tanto, es legítimo que nos preguntemos ¿cómo se va a manejar la recaudación de entes tan volátiles? ¿Hoy son semicontributivos, mañana subsidiados, pasado nuevamente semicontributivos? ¿Se ha valorado el costo administrativo que puede significar la recaudación en las condiciones mencionadas? ¿Costos mayores que beneficios?
Todas estas consideraciones debieran ser materia de reflexión y reconsideración de ser posible, hacia el establecimiento de solo dos tipos de regímenes, subsidiado y contributivo.