La modernización de la refinería de Talara, ¿una inversión rentable?

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La inversión es el empleo de un capital en algún tipo de actividad con el fin de recuperarlo y obtener una ganancia. El Ministerio de Energía y Minas ha decidido a través de Petroperú modernizar la refinería de Talara. ¿Una inversión rentable para el Perú?

El posible escenario geopolítico del petróleo en el mundo en las próximas décadas está condicionado por las siguientes circunstancias:

  • Agotamiento acelerado de la producción mundial de petróleo ligero. La mayoría de los grandes yacimientos de petróleo han entrado en una franca reducción de su producción según informes de la Agencia Internacional de la Energía.
  • Creciente exploración y explotación de crudos no convencionales (petróleos de aguas profundas, crudos extra pesados y pesados, condensados de petróleo, petróleo de esquistos bituminosos, arenas bituminosas). Los crudos no convencionales exigen una mayor inversión y son más contaminantes en relación a los crudos livianos en el proceso de extracción y refino. 
  • Elevadas tensiones geopolíticas entre países exportadores y las grandes potencias industrializadas. La invasión y ocupación de Irak, el bombardeo de Libia, las amenazas a Irán por su programa nuclear y las tensiones entre Estados Unidos y Venezuela corroboran esta afirmación.
  • Importante desfase entre la demanda y el consumo de productos derivados del petróleo, debido al agotamiento del petróleo, el incremento de la demanda en países emergentes y las limitaciones de las capacidades del tratamiento del crudo por las refinerías existentes en el mundo.
  • Encarecimiento del precio del petróleo a causa del desfase entre producción/demanda, las tensiones entre países productores y países industrializados, el incremento de las inversiones en las actividades extractivas y el agotamiento del petróleo a escala mundial. La OPEP prevé que el precio medio del barril de petróleo alcance los US$133 en el 2035.

Asimismo, la situación actual del petróleo en el Perú se caracteriza por las siguientes particularidades:

  • El Perú es un neto importador de petróleo desde 1994. Un país peligrosamente dependiente y vulnerable a la volatilidad de los precios del petróleo. Promover, fomentar o incentivar la dependencia del petróleo en el Perú es una actitud irresponsable y cortoplacista.
  • La producción y las reservas probadas de petróleo en el Perú sufren una constante reducción desde 1980. Estas reservas al actual ritmo de consumo sólo alcanzaran para unos 20 años. 
  • El petróleo explotado en los lotes de la costa mayoritariamente es procesado en las refinerías locales mientras que el petróleo procedente de los lotes de la selva es mayoritariamente un petróleo pesado que se ha de exportar.
  • La fuerte demanda de productos derivados del petróleo en el mercado interno de transporte así como la incapacidad de las refinerías de procesar el crudo pesado de la selva exige la importación de un importante volumen de crudo refinado. Existe, por tanto, el riesgo de incremento del déficit comercial en pocos años y afectar gravemente la estabilidad macroeconómica del país. 
  • La existencia de un fondo de estabilización que tenía como objetivo inicial amortiguar las variaciones del precio internacional del petróleo. El fondo de estabilización ante el sostenido crecimiento del crudo se ha transformado en un perverso sistema de subsidio de precios.
  • La exploración y explotación de las reservas probadas de petróleo existentes en la selva están condicionadas por la posibilidad de causar conflictos sociales y un serio impacto a la biodiversidad de las zonas explorables y explotables.    

Además, en el Perú, la metodología de establecimiento de los precios de los derivados de petróleo en el mercado interno está asociada al precio de paridad de importación (PPI) que establece un precio base, a este precio se le agrega un Impuesto Selectivo al Consumo (ISC), que es una cantidad fija, independiente del precio base, justificado por la compensación de los daños a la salud pública y al medio ambiente. 

A algunos combustibles se les agrega un impuesto al rodaje como compensación a los daños que los vehículos causan a la estructura vial, este impuesto es una tasa porcentual aplicada al precio base. Luego se aplica el Impuesto General a las Ventas (IGV), que grava la suma de los precios base más el ISC y el impuesto al rodaje. El IGV es un porcentaje fijo que actualmente se considera en 19%. La suma de estos componentes del precio final del combustible se denomina Precio Ex-Planta, al que hay que añadirle el margen minorista, con lo que se obtiene el Precio Final de Venta al Público en las estaciones de servicio. 

El margen minorista es la diferencia entre el precio de venta al público y el precio ex-planta o sea el precio de venta que se factura al transportista que retira el cargamento en la planta de distribución, por tanto, engloba los márgenes para el transportista y del comercializador. No es difícil deducir que la carga tributaria a los productos derivados del petróleo es un ingreso fiscal para el Estado muy suculento y, por tanto, de difícil supresión, pero que implica una intervención directa en el establecimiento de los precios del combustible.

En el Perú existen siete refinerías para obtener productos derivados de petróleo. Tres son operadas por empresas privadas (La Pampilla de la empresa Relapasa perteneciente a Repsol, la refinería de Shiviyacu de Pluspetrol, y la refinería Pucallpa de Maple) y las 4 restantes son operadas por Petroperú (Talara, Conchán, Iquitos y el Milagro). 

El proceso de refino de petróleo se encuentra concentrado en dos grandes refinerías, la de Talara y La Pampilla, propiedad de Repsol. Ambas refinerías concentran el 96% de la capacidad de refino del crudo. Debido a su dispersión geográfica las refinerías conforman monopolios geográficos naturales. En realidad existe una estructura duopólica en el sector de refino que imposibilita la existencia de un mercado que establezca de forma competitiva los precios del petróleo. 

El Estado peruano interviene en el mercado de combustibles a través de Petroperú estableciendo tendencias en los precios, del Osinergmin estableciendo precios de referencia y del Fondo de Estabilización de Precios estableciendo un mecanismo de amortiguamiento ante la volatilidad de los precios internacionales. 

En este contexto, las líneas generales actuales de la política petrolera del Ministerio de Energía y Minas son:

  • Fortalecer y repotenciar a la empresa pública Petroperú en la cadena de refino, transporte y comercialización de productos derivados del petróleo.
  • Garantizar la transparencia en la gestión de Petroperú que evite el inadecuado uso de los fondos de la empresa petrolera.
  • Crear las condiciones para la participación de Petroperú en el proceso de exploración de hidrocarburos.

Para cumplir el objetivo de fortalecer y repotenciar a Petroperú, se procederá a la ejecución del proyecto de modernización de la refinería de Talara. La inversión del proyecto será de aproximadamente US$ 1700 millones, y tiene como objetivos:

  • Incrementar la producción de la refinería desde 65 mil barriles hasta 90 mil. 
  • Producción de combustibles limpios con un contenido de azufre de 50 partes por millón, en correspondencia con las normas internacionales.
  • Construcción de una unidad de tratamiento de crudo pesado proveniente de los lotes de la selva.

La modernización de la refinería de Talara será realmente una inversión rentable e inteligente para el país, si el petróleo que se refine en esa instalación dentro de 5 años, cuando concluya la ejecución del proyecto, se dedique exclusivamente a la exportación y al suministro de la demanda interna. En este sentido, la rentabilidad de la millonaria inversión en la refinería de Talara estará condicionada a que el Estado Peruano ejecute, en coordinación con los correspondientes Ministerios, las siguientes acciones:

  • Participación de Petroperú en el proceso de exploración y transporte del crudo con criterios de sostenibilidad y responsabilidad social, en especial en los lotes de la Amazonía Peruana.
  • Implementación de un Plan Nacional de Movilidad Sostenible y Transporte Eficiente con el objetivo de reducir drásticamente el consumo de productos derivados del petróleo en el mercado interno.
  • Construcción de biorefinerías, que permitirán a Petroperú transformarse en el organismo estatal responsable y coordinador del proceso de sustitución de combustibles fósiles por biocombustibles en el sector de transporte terrestre, aéreo y marítimo en las próximas décadas. 
  • Implementación de un Plan de Ahorro y Eficiencia Energética en el sector eléctrico y en el sector industrial, residencial y de servicios.

Si estas acciones no se integran en el proceso de modernización de la refinería de Talara, la rentabilidad del proyecto estará asociada exclusivamente al crecimiento de la demanda interna de combustibles líquidos, lo que implicaría incrementar la dependencia externa y vulnerabilidad del país en relación a este recurso fósil y profundizar la contaminación de las grandes ciudades del país, algo que como se ha indicado anteriormente es una acción muy irresponsable e inconsciente en el horizonte de algunas décadas. 

La empresa nacional Petroperú debería transformarse en un elemento central en el proceso de transformación de un modelo energético dependiente y vulnerable a un modelo energético inteligente y sostenible dentro de una Estrategia Nacional Energética que, lamentablemente, al día de hoy no se ha discutido ni evaluado ni propuesto ni elaborado, por lo que se deduce que este proyecto de modernización no está entroncado dentro de un proceso de transformación del modelo energético actual.

¿Cómo califica usted la modernización de la refinería de Talara? ¿La ve como una inversión rentable e inteligente para el Perú?

Esta entrada contiene un artículo de:
Alberto Ríos Villacorta
Doctor Ingeniero Industrial, Universidad Carlos III de Madrid. Ingeniero Eléctrico, especializado en Sistemas y Redes Eléctricas, Instituto Politécnico de Bielorrusia. Master en Energías Renovables, Universidad Europea de Madrid. 
Profesor Internacional del Diplomado Internacional en Gestión de la Energía de ESAN