La ceguera "limeñista" con la que se elabora la llamada Marca Perú tiene tanto de centralista, así como altas dosis de racista, clasista, egoísta y etnocentrista. Me parece conmovedoramente pueril que, como lo haría cualquier marketero incompetente, se quiera construir una "marca" sin interesarse en construir un producto, creyendo que, al tener un producto malo, la mejor solución es hacerle una mejor campaña publicitaria.
Es terrible que haya gente que, cuando se habla de los conflictos sociales, lo reduzca todo a cómo afecta eso al turismo. Claro que es una pena que la violencia afecte al turismo y que los empresarios y sus trabajadores sufran sus efectos. Pero esos conflictos son solo una consecuencia de un problema originado históricamente en Lima y, enfocarse en el disturbio y en el turismo, demuestra un etnocentrismo limeñista y una actitud miope y egoísta.
Con este énfasis en los daños al turismo dejan claramente establecido, aunque no lo verbalicen, que lo importante es que todo aparente estar tranquilo. Quieren cholitos chaposos, resignados y felices sosteniendo una alpaquita, para que el turista se lleve una linda foto. Y claro, para que ese turista feliz nos mande diez nuevos gringos a ver al cholito chaposo, resignado y feliz sosteniendo su alpaquita y, así, nos dejen nuevas divisas. Pero, sobre el problema de fondo, que tiene raíces históricas y económicas estructurales, no dicen una sola palabra.
Si el cholito protesta -en lugar de estar sonriente, resignado y feliz sosteniendo su alpaquita- quienes quieren tapar el sol con un dedo mantienen el absurdo argumento que todo es problema de unos cuantos agitadores o de la incompetencia de los gobernantes regionales. Ambos argumentos son no solo ciegos y falaces sino además racistas y demuestran un profundo desprecio por lo cholo y lo provinciano.
Atacar (encarcelar o asesinar) a sus dirigentes y dispararle a los pobladores, que es lo que proponen muchos cerebros limeñistas "ilustrados" -y que fue la práctica fundamental del anterior primer ministro- es solo echar más leña al fuego pues significa ratificarle a los provincianos que no hay ningún interés en oír sus reclamos ni en analizar seriamente cuánto de verdadero o falso hay en ellos.
Debo agregar con mucha pena que muchos amigos "ilustrados" asumen a priori que toda protesta de los provincianos carece totalmente de fundamento y que, por tanto, ni merece ser analizada. Peor aún es oír sus comentarios en los que demuestran su profundo interés por el fracaso de las negociaciones y que todo se resuelva con balas.
Si los provincianos saben que no serán escuchados por la vía pacífica, es claro que se les forzará a tomar carreteras y a otras deplorables formas de violencia. A menos que fuese, como está en la esencia del pensamiento "limeñista" etnocéntrico, que los cholos provincianos deben ser serviles y resignados, y deben soportar cualquier cosa.
Debemos preguntarnos: y si hay una protesta tras otra en diversas zonas del país, ¿qué Perú verán los turistas que vienen atraídos por nuestras conmovedoras campañas de la Marca País? Definitivamente dichas campañas habrían sido un tonto desperdicio.
Algunas luces surgen en estos días con la intervención de Monseñor Cabrejos y del padre Garatea, y con el nombramiento de un presidente del Consejo de Ministros mucho más presentable e inteligente y que ha dado mucha esperanza en sus primeras declaraciones. Esperemos que esto traiga una buena dosis de racionalidad a las acciones del gobierno y que los "limeñistas" ilustrados dejen de pedir sangre de cholos como condición sine qua non del desarrollo y de la paz... y del turismo...Inch'Allah!
¿Coincide usted con el profesor Calderón, en el sentido que la Marca Perú ha sido construida desde una concepción "limeñista"?

Profesor del MBA de ESAN
Creo que se tiene que explicar ciertos conceptos: Una publicidad tiene el único fin de vender, y para eso tiene que mostrar las cosas buenas sobre una marca o servicio. A ese respecto, la publicidad de Marca Perú está en su ley, vende muy bien al Perú en el extranjero. Y es cierto que no sólo hay que trabajar la fachada o la punta de la pirámide, también tenemos que trabajar en los cimientos para que este proyecto tenga solidez, sino se nos derrumbará estrepitósamente y ahí saldrán corriendo los detractores. Los turistas, de fuera o de dentro, tienen que encontrar pueblos felices de su forma de vida, no resignados ni caricaturizados, sino satisfechos de su pasado, su trabajo, sus beneficios y del futuro de sus hijos. Esta campaña recién comienza pero seria ideal que ya se empiece a reforzar estos cimientos: eso es compromiso de todos, no solo del gobierno. Y señores, si no quieren un Perú racista limeñista etnocentralista corruptista y demás "istas", empiecen por enseñar a sus hijos lo más básico del respeto: El Perú es mi casa y empieza en mi casa.
De acuerdo en lo referente a MarcaPerú, me parece una ñoñez la mayoría de su publicidad, aunque ha sido una campaña de impacto de la que se habla, se la aprecie o no, entonces cumple con su fin publicitario. (Incluso tengo mi camiseta, ergo, soy veleta.) Pero intentar que una campaña publicitaria nos dé una respuesta de lo que somos como país es esperar demasiado de algo que no lo merece.
Mayor desacuerdo tengo cuando se achaca toda la culpa de los conflictos sociales al etnocentrismo, la indolencia y la miopía limeños. Esto es irse al otro extremo.
Las provincias y pueblos pueden tener reclamos legítimos (o desesperados), mas ello no impide que muchos dirigentes, generalmente por puro oportunismo, perviertan el sentido del reclamo para ganar réditos políticos mediante la radicalización. A eso hay que añadir probados ejemplos de incompetencia en la gestión de algunas autoridades de provincia, lo que genera mayor frustración en los pobladores. (Tampoco se puede ocultar que la actitud colonialista de Lima hacia las provincias ha generado en respuesta una antipatía siempre decidida a volverse expresa, lo reconozco, este es un factor nimio en los conflictos, si bien sirve para avivar los fuegos).
Descartar tales aristas me parece tan excesivo como atribuir todos los males a los 'infiltrados'. Incluso en el descarte podría reconocer ese prejuicio, producto de la culpa, que nos susurra que si es provinciano (o pobre) entonces solo puede tener buenas intenciones. Un estereotipo tan cegador para el análisis de nuestros problemas como aquel anhelo indolente del cholito chaposo, resignado y feliz con su alpaquita.
Más allá de los narcisistas titulares sobre nuestra economía, gastronomía, arqueología, ecología, etcétera, todavía somos un país con graves desigualdades y, lo que es peor, inarticulado e intolerante. En suma, un país inmaduro que antes que la comunicación efectiva o la negociación prefiere el incendio o la bala, y esto aplica tanto a Gobierno como a dirigentes.
(Los comentarios sobre la metamorfosis del concepto de 'limeño' me hacen desear ver encuestas a provincianos afincados en la capital opinando sobre los conflictos sociales en sus tierras de origen.)
Saludos.
Doctor,
De acuerdo con usted en algunos puntos. Se centralizan en Lima pese a que hay mucho por conocer de nuestro Perú; parecen que los creadores de estos spot no conocen el país, solo van a algunas zonas que son más populares, creo yo, hay que hacer más difundidas algunas ciudades que no son muy mencionadas en nuestro querido Perú.
No estoy de acuerdo con el autor de la nota, por cuanto la marca Perú, significa integración, capacidad de ir descubriendo en toda nuestra diversidad de lo que somos competentes y que podemos alcanzar un mejor futuro no sólo para nosotros sino para nuestros hijos. Es todo un proceso, que acabará con el paradigma que siempre debemos estar a la saga de todo y de todos.
Es lo mejor que ha ocurrido dentro de nuestra historia republicana, de comenzar a sentirnos orgullosos de nuestra historia, gastronomía, de nuestra gente, sus climas, sus productos, los paisajes y de querer hacer mejor las cosas. El Perú es más grande que sus problemas y la publicidad de la marca es un buen acierto, mejor aún de que todos nos consideremos embajadores de nuestra amadísima patria
¿Sucede lo mismo con Mistura?
Estoy muy de acuerdo, Dr,
El Perú es muchísimo más, y es mucho más distinto a una simple "marca" inventada por "cerebros" vende todo de Lima. Me cuesta trabajo ver completo este spot tan ridículo.
Me parece que el comentarista se ha quedado con la idea de que Lima y el país sigue siendo el mismo de 1960.
Creo que el limeño y limeñismo que nos indica, ya no existen.
Qué defenderá el señor si prefiriendo estudiar en el Perú, en una Universidad de Provincia que tanto alega nos cuenta en su hoja de vida que ha pasado por las mejores escuelas de Francia, Reino Unido y el extranjero. Qué le habrá visto de bueno al exterior que lo prefirió a la provincia.
Creo que cualquier esfuerzo por mostrar al Perú es valorable, todo esfuerzo por crecer es vital y si hay problemas es mejor ya que a partir de ellos mejoran las cosas como esta sucediendo con la minería y la comunidad, en el futuro tendremos una minería más formal, más inclusiva, más regulada y eso esta bien.
No le encuentro sentido a sus comentarios.
El centralismo es el gran enemigo de nuestro país. Lima desconoce el sentir y necesidades del interior del país. Eso es innegable y vergonzoso.
Totalmente de acuerdo.
¿Cómo pude postergar mi educación por asistir a la escuela?, sin duda soy un ejemplo más de los excluidos, pero gracias a las tecnologías de información y comunicación de los tiempos actuales mis dedos digitan desde los 4500 m.s.n.m.
Mis abuelos no aprendieron a leer menos escribir español pero mantuvieron una comunicación fluida, supieron vivir y aprovechar las bondades de la naturaleza sin contaminar el medio ambiente, mis padres apenas estudiaron hasta la primaria con maestros ilustrados, yo y mis hermanos llegamos a recibir la esmerada educación bajo la óptica occidental terminando en una Universidad Nacional. Debo confesarles que recién estoy aprendiendo a leer y escribir en español, casi al cumplir las tres décadas de mi vida; hoy veo con nitidez que quisieron sucumbir mi lengua nativa donde se guarda conocimientos cristalizados por siglos y que es la estructura para vivir en armonía con el entorno que nos rodea y deja de lado esa obsesión económica del empresariado, los que sentimos y somos afectados, sólo queremos vivir y dejar a la naturaleza tal como la encontramos o mejor, eso es todo.
Me parece que el comercial no está vendiendo una linda foto, sino una experiencia vivencial, y muestra los lugares y las personas como son, ni siquiera fotos de las Plazas de Armas (hasta algunas borrosas de Lima).
No tratemos de construir arquetipos de reivindicación instantáneos con un comercial, no seamos racistas desde el otro extremo de la mesa pues lo bueno no es ser turista blanquito y lo malo ser "cholito con alpaquita" (que por cierto no hay ninguna imagen así en el video). Corremos el riesgo de expresar puntos de vista acomplejados o resentidos como si fuesen generales, debiendo estar más bien orgullosos de mostrar lo que somos y como somos. Eso vienen a ver los turistas y no a encontrar caricaturas de arquetipos de pueblos foráneos de Niza o Lancaster, llenos de chaposos felices abrazando a sus vaquitas, que no pretenden ser londinenses o parisinos.
Estoy de acuerdo en muchos de los argumentos que expone, pero siento que no se debe generalizar argumentando lo siguiente "Quieren cholitos chaposos, resignados y felices sosteniendo una alpaquita, para que el turista se lleve una linda foto. Y claro, para que ese turista feliz nos mande diez nuevos gringos a ver al cholito chaposo, resignado y feliz sosteniendo su alpaquita y, así, nos dejen nuevas divisas". Y el motivo de mi desacuerdo con esto, es que en realidad el apreciar la naturaleza y las distinciones que los turistas (tanto nacionales como internacionales) pueden valorar, no es un argumento válido. Gracias a Dios he tenido la oportunidad de viajar bastante por nuestro bello Perú, y en particular de realizar turismo vivencial, turismo que es una fuente muy importante de ingresos, y que es apreciado por todos, no de una manera despectiva, si es que los pobladores tienen como recurso sostener algún animalito (para la foto) o tener alguna vestimenta en particular, eso no tiene nada de relación. Es por ello, que si bien estoy de acuerdo en que debemos saber escuchar a los pobladores de los lugares en conflicto y tomar sus apreciaciones con respeto, creo que no debemos generalizar todos los aspectos, para definir que estamos inmersos en un etnocentrismo limeñista.
No confundamos las cosas, apreciar la biodiversidad y la diferenciación que tenemos en cultura y costumbres no nos hace mirar por dejado de los hombros a la gente de provincia.
Me parece que el argumento de "no generalizar" qué utilizas para calificar el artículo muestra el ánimo de "maquillar" la realidad, debido a que de la misma forma se califica la corrupción policial bajo el argumento de que "no debemos generalizar”.
No todos limeños son racistas ni todos los policías son corruptos, pero sí es cierto que la visión y la gestión desde Lima es racista y el sistema policial es corrupto en su esencia.
Reafirmo que los problemas de fondo no se están abordando, parece mejor obviarlos y claro mostrar con una campaña publicitaria el magnífico país que tenemos, luego recibir divisas y que nuestra gente siga en la misma miseria. Pero no debemos generalizar en el Perú no todos vivimos en la miseria, sigamos pasando todo por agua tibia.
Me quedo con una mala publicidad y punto.
Lo de etnocentrista o limeñista me parece por lo menos exagerado, se pinta al país tal cual es.
En cuanto a los conflictos sociales, efectivamente, no se está llegando a la fuente del problema pero tampoco tenemos que mirar a las mineras como la solución única a todos las dificultades de cada zona. La mina paga sus impuestos y paga bien. Lo que uno debe preguntarse es que pasa con el canon y los recursos. Porque no regresan transformados en proyectos que mejoren la calidad de vida de la zona de la cual salieron, ¿dónde esta la gestión de los Presidentes Regionales?
Si los pobladores de Cajamarca, por ejemplo, no ven un retorno productivo de la extracción de los recursos que además no son de ellos sino del país, es de esperar que haya problemas como los actuales.
Completamente de acuerdo
No estoy de acuerdo con el autor de estos comentarios pues le pretende dar un significado político a una campaña que solo busca promover las buenas cosas que puede brindar nuestro país hacia afuera.
El Perú no es solo problemas, desorden, caos y corrupción, sino también ofrece a sus jóvenes un país con futuro y con muchas ansias de salir adelante.
Opiniones como las expresadas por este comentarista conllevan a alimentar los conflictos, alentando más aún las divisiones existentes.
Aquí no hay limeños como tales, pues Lima es el lugar más pluricultural del país, el cual reúne a todas las sangres que conforman el país. Así que, mal puede concluirse en un pensamiento limeñista.
Esos comentarios son muy característicos de personas que no han vivido el proceso de cambios que sufrió el Perú, pues la pasaron en el extranjero, cuando aquí se libraba un conflicto muy duro con el terrorismo y la crisis económica.
Los problemas del Perú se resuelven haciendo algo por revertirlos y no solo hablando de ellos, pues en tal caso no somos parte de los cambios, sino más bien en parte del mantenimiento de los males que "critican".
Muchas gracias.
Un ácido pero real análisis. Saludos Dr.