Actualidad: Energía

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Si analizamos las diversas fuentes de producción en el sistema eléctrico interconectado nacional apreciaremos el predominio de las energías renovables considerando que la participación hidroeléctrica pasó desde el 91% en el año 1993 hasta 76% el año 2004 y el 50% para el año 2015, estimándose para el año 2025 una participación de 60% conforme al Plan Energético Nacional 2014-2025.

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Durante la última década hubo dos aportes fundamentales que contribuyeron al desarrollo y crecimiento de la oferta energética nacional que permitieron dar sustento a las altas tasas de expansión económica: una creciente inversión privada y el uso de energéticos competitivos como el gas natural y renovables (convencionales y no convencionales).

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Durante las dos últimas décadas la economía peruana registró el más prolongado ciclo de alto crecimiento de su historia. Este dinamismo no solamente fue acompañado por el incremento de la inversión y de la oferta energética sino que estas anticiparon la expansión productiva e hicieron posible que la economía se consolide.

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La competitividad de un sistema eléctrico es fundamental para el desarrollo de un país. En este campo, el Perú ha demostrado liderazgo a nivel global, según las evaluaciones del Foro Económico Mundial. Sin embargo, este avance también debe ir acompañado de medidas de seguridad energética, sostenibilidad y acceso a la energía.

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Las energías renovables no convencionales están experimentando un vertiginoso crecimiento gracias a la puesta en marcha de numerosas políticas y leyes destinadas a fomentar su implantación. A continuación, un repaso sobre los avances que se tienen en materia energética en América Latina.

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Las sociedades modernas y su modelo de crecimiento económico se enfrentan al agotamiento de los recursos naturales y al impacto de cambio climático. ¿Qué hacer para solucionar esta problemática?

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En este artículo, se comentan algunas imágenes que inducen a pensar en la aparición de un nuevo periodo de precios elevados del petróleo. No obstante, se advierte que la evolución de las tensiones geopolíticas -y de los conflictos en Oriente Medio- así como una brusca desaceleración de la economía china y otros países emergentes, también podrían afectar los precios del petróleo.

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El Proyecto Modernización de la Refinería Talara (PMRT) es el más grande proyecto energético ejecutado en el Perú. PetroPerú S.A. y la española Técnicas Reunidas tienen a su cargo la construcción de 16 unidades procesadoras de mayor capacidad, y servicios auxiliares con las últimas tecnologías para producir y desulfurizar los combustibles que permitirán procesar petróleos pesados de la selva peruana, que constituyen las principales reservas del país.

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A finales de enero e inicios de febrero del 2016, se registraron derrames de crudo en el Oleoducto Norperuano, operado por PetroPerú. La explotación de petróleo implica graves riesgos medioambientales y la creación de situaciones de desastre ecológico para los habitantes de los territorios aledaños. Hay que tener en cuenta las lecciones que dejó este hecho.

Hasta hace algunos meses, la caída del precio del petróleo a nivel global no estaba en los cálculos de ningún analista. Sin embargo, este fenómeno se produjo y viene generando preocupación en los países productores. ¿Cuál es el impacto de esta reducción en el mercado peruano de combustibles?

El artículo 2 del Decreto Ley 1002, promulgado el 1 de mayo de 2008, declara de interés nacional y necesidad pública la promoción y participación de la energía procedente de Recursos Energéticos Renovables (RER) en la matriz energética e indica que el MINEM deberá establecer un porcentaje objetivo de participación de los sistemas RER en la matriz energética nacional. Evaluemos este panorama.

El pasado mes de octubre, Perúpetro informaba sobre la explotación petrolera del Lote 67, entregado en concesión a la empresa anglo-francesa Perenco, y presentaba un valor estimado de los miles de barriles a explotar y los millones de barriles en reservas probadas en el Lote 67. Pero esas cifras no tienen sentido si no se evalúan en un contexto adecuado y solo confunden ilusiones con la triste realidad petrolera peruana.

El 30 de octubre de 2013, las autoridades de Perúpetro defendían ante la Comisión de Energía y Minas del Congreso una indefendible norma que propone prorrogar los contratos a las empresas privadas que explotan el petróleo de todos los peruanos, en lugar de iniciar un proceso de investigación sobre el fracaso de la política de privatización petrolera.

La modernización de la refinería de Talara ha despertado debates en los medios especializados. La mayoría de ellos se centran en una visión economicista del proceso de modernización, que al día de hoy implica una inversión de 2 mil 730 millones de dólares con la incertidumbre de que ese monto se incremente.

El motivo para elaborar una estrategia nacional de transición petrolera es la escasez del recurso. Se debe considerar esto ya que dicha táctica deberá integrarse en una estrategia energética sostenible de desacoplamiento de recursos fósiles. El Estado no ve la situación a largo plazo y se centra en obtener regalías sobre la producción de petróleo.

Últimamente en el Perú se han abierto varios frentes en el sector petrolero. Por un lado, se aprueba el Reglamento de Fortalecimiento de Petroperú y se entrega el lote 64 para la explotación de petróleo. Por el otro, se percibe la intención desde Perupetro de ampliar los contratos de concesión a aquellas empresas que no han incrementado las reservas existentes.

La refinería de La Pampilla es propiedad privada y por tanto son sus dueños quienes deberán dar solución a los infranqueables problemas que aparecerán en el corto plazo, entre ellos, y quizás el más importante, afrontar el proceso de modernización de la refinería.

El Perú no es un país productor de petróleo. La máxima producción se alcanzó en los años 80 y apenas se superaron los 200 mil barriles diarios. Hoy se comprueba que la dependencia externa de crudo asociada a la brecha entre producción y demanda nacional se incrementa, lo que puede resultar angustiante y condicionar seriamente las actividades económicas del Perú.

La crisis económica que asola a muchos países se inició en Estados Unidos en setiembre de 2008 debido a la crisis crediticia e hipotecaria del sistema financiero americano. A Europa llegó un año después, pero la realidad es que detrás de esta situación subyace una grave crisis energética enmascarada y silenciada por los medios.

En el Perú, se discute la posibilidad de venta de la refinería de La Pampilla, propiedad de la transnacional española Repsol. En 1996 fue privatizada y este año se ha convertido en un asunto de seguridad estratégica y soberanía energética.

La refinería de Talara, en manos de Petroperú, procesa 65,000 barriles por día de petróleo, obteniendo un 38% (25,000 barriles por día) de diesel con alto azufre. La modernización se concibió primero como un proceso de des-sulfurización (quitar el azufre) del diesel para llevarlo a menos de 50 partes por millón (ppm) ya que hoy produce con casi 1700 ppm.

El suministro eléctrico de la ciudad de Iquitos conforma el sistema eléctrico aislado más importante del país. El importante crecimiento de la demanda eléctrica ha motivado la aparición de diferentes propuestas técnicas que presentan un importante impacto medioambiental en la amazonía peruana y una viabilidad económica cuanto menos discutible.

En el artículo anterior nos planteamos la disyuntiva: ¿eólicas o hidroeléctricas? y nos quedó pendiente una respuesta. En realidad, pensamos que se pueden desarrollar las dos, pero en diferente medida. No son totalmente excluyentes, pero hay razones exclusivamente técnicas para concluir que las eólicas no pueden ser la base del crecimiento ni la solución al problema como algunas voces indican.

Si bien el sector eléctrico en los 90's logró una buena reforma basada en la generación, transmisión y distribución. Hoy, con los importantes proyectos que se vienen realizando en el país, el gran desafío, como señala el profesor Fuentes, es cubrir la demanda de energía y esto implica inversiones sostenidas en el sector.

El título del presente artículo parece una sobresimplificación de un tema en extremo complejo como es la optimización del equipamiento de un parque generador que atienda un sistema eléctrico interconectado como el nuestro. Pero, como veremos más adelante, plantear esta disyuntiva no es tan descabellado.

En 2011, el precio del petróleo WTI fue en promedio US$ 95 por barril (US$ 16 por Giga Joule (GJ)). Ese mismo año, el Perú fue un importador neto de petróleo y derivados, y exportador de gas natural licuefactado o metano líquido (LNG).

En los últimos meses se discute la construcción de ductos de transporte de gas y de infraestructura para su uso masivo en el sector doméstico e industrial, así como en los polos de industrialización petroquímica. Sin embargo, ¿a quién se quiere beneficiar y cuál es el uso más eficiente del gas natural de Camisea?

La explotación del gas de Camisea demuestra la inexistencia de una planificación energética nacional a largo plazo y las actitudes coyunturales gubernamentales en materia energética. Este gas se presenta como un recurso inagotable que podría reemplazar al petróleo y garantizar la independencia energética del Perú en las siguientes décadas.

El petróleo es una fuente de energía primaria muy importante para muchos países, y en el caso del Perú representa más del 50% de su consumo energético, sin contar al gas natural que sería otro 25%. En resumen, los 3/4 de la energía del Perú están ligados a los hidrocarburos y el restante 25% a la hidroenergía.

El fortalecimiento de Petroperú como empresa petrolera implica la participación en la exploración y explotación de recursos petrolíferos. En este sentido, y ante la caducidad de los contratos de operación de algunos lotes en el plazo de algunos años, es muy conveniente abrir un debate sobre el futuro de los lotes petroleros que revertirán a manos del Estado Peruano.

En el 2011 el Perú tenía 30 millones de habitantes, un PBI de US$ 180,000 millones, 7.5 millones de viviendas (5.5 millones con electricidad) y 2 millones de vehículos (860,000 autos). Pero, ¿cuánto de energía consume?

Uno de los asuntos más importantes que se deberían discutir en el Perú es la elaboración de una estrategia nacional de suministro energético a largo plazo. Es necesario subrayar "a largo plazo" porque, lamentablemente, el discurso vigente de la clase política nacional se centra exclusivamente en el corto plazo.

En los últimos 10 años, el crecimiento económico experimentado por el Perú presenta una tendencia claramente exponencial. El consumo eléctrico, uno de los pilares de la bonanza económica peruana, presenta un incremento perfectamente acoplado con el Producto Interior Bruto, PIB. En el presente artículo, se presenta un análisis de la problemática de este crecimiento en un horizonte a largo plazo.

El 16 de abril de 2012, Cristina Fernández de Kirchner, Presidenta de Argentina, anunció la expropiación del 51% de las acciones de la empresa española Repsol, desatando una euforia colectiva en ese país. Se presenta un análisis crítico desde el punto de vista energético de la decisión adoptada por el ejecutivo argentino.

El Perú debería aprovechar la coyuntura actual en los países europeos y concretamente en España para convertirse en un país refugio de las inversiones renovables; crear las condiciones para que se realice un transvase de tecnología y recursos humanos altamente cualificado; entre otras razones.

En una realidad de adicción al petróleo como la actual, existen dos modelos de negocios viables. Sin embargo, el negocio que previsiblemente pretende seguir Petroperú es lesivo y a largo plazo catastrófico para los intereses del Perú.

La actual política energética define al Perú como un país con alta dependencia del petróleo extranjero. Una importante parte de la producción de crudo nacional no se puede refinar localmente por las características técnicas propias del petróleo extraído en el Perú y, por tanto, se ha de exportar.

La historia de las sociedades modernas es la historia del petróleo, recurso fósil que condiciona la economía de las sociedades desde finales de la Segunda Guerra Mundial, cuando desplazó al carbón como principal energía primaria de la matriz energética mundial. La economía peruana no es inmune a este hecho.

Establecer las bases de un modelo moderno, inteligente, respetuoso con el medio ambiente, seguro, sostenible, competitivo, inclusivo y que no ponga en peligro el frágil sistema económico existente es la propuesta que se plantea en esta nota.

La sociedad peruana debe entender que el futuro de nuestras generaciones depende de las acciones que se adopten ahora. Un nuevo modelo energético es una gran oportunidad para industrializar el país, crear riqueza, dinamizar el mercado energético, etc.

Con una inversión de 5 billones de dólares y un período de renta de 17 años, el proyecto se convierte en una prolongación de Yanacocha. Las cifras benefician al Perú. Sin embargo, se tiene que establecer un diálogo con las comunidades para lograr un acuerdo y evitar un nuevo conflicto.

El crecimiento de un país sólo es posible si va acompañado de recursos energéticos que permitan la instalación de nuevas industrias y el crecimiento de las ya existentes. El Perú no es ajeno a este principio, ya que desde hace algunos años se diseñó un mecanismo de venta de energía a futuro a través de licitaciones.

Estados Unidos y la Unión Europea anunciaron que vienen evaluando si China realmente decidió restringir las exportaciones de metales raros como el Gadolinio, el Tulio, el Lantanio, el Neodimio y el Cerio. De comprobarse, afirmaron tomar medidas con "severas consecuencias".