Cada cierto tiempo, en forma recurrente, se habla de una crisis energética que amenazaría con detener el ritmo de crecimiento que viene registrando la economía peruana. Ante este temor debemos reiterar que donde se perciba una crisis, hay que ver, ante todo, una oportunidad. Y en el caso del tema energético estamos ante una gran oportunidad. No exagero.
El blog de Roque
¿Qué pasará si no sale el proyecto Minas Conga? ¿Se detendrán las inversiones mineras? ¿Buenaventura dejará de operar? ¡Nada de eso!
La prestigiosa revista Forbes ubica este año al Perú en el puesto número 42 en el ranking de los mejores países para hacer negocio, y en el segundo lugar en Latinoamérica. Sin embargo, no podemos dejar de decir que hace buen tiempo podríamos haber avanzado muchos más escalones si desde el Estado se propusieran hacerlo.
El gobierno y los representantes del sector minero llegaron a un acuerdo mediante el cual se establece un régimen tributario que combina el incremento de la recaudación, el respeto a los contratos de estabilidad jurídica y un nivel de competitividad que asegure la continuidad de las inversiones. El asunto ahora es qué viene después.
En el debate en torno a la tributación minera se ha hecho uso y abuso del término sobreganancias, que desde mi punto de vista es peyorativo porque suena a ganancias indebidas o ilícitas.
Terminó la campaña electoral, ya tenemos un presidente electo y, como buenos defensores de los valores democráticos, debemos aceptar el resultado.
Una pregunta que debemos hacernos es si el Estado debe captar más recursos del sector privado cuando éste atraviesa por tiempos de bonanza, o si debe permitir que las empresas inviertan esos recursos en forma adecuada, principalmente en infraestructura pública.
El desarrollo de la minería y la energía en Perú van de la mano. La minería necesita energía para producir más y los proyectos energéticos se dan porque la minería crece.
Cuando una empresa realiza un proyecto de responsabilidad social se toma mayor importancia por el dato numérico, por la cantidad, por el dinero. Lo importante es la capacidad para la gestión y el compromiso que aportan las empresas privadas con las comunidades donde trabajan.
Hijo del patriarca de la minería Alberto Benavides de la Quintana, Roque Benavides es un líder empresarial que no le corre a la compulsa de opiniones políticas. Conoció mucho de joven a Haya de la Torre, con quien está emparentado, y guarda por su memoria una veneración. Hace unos días dialogó con la revista Fausto. Aquí algunos fragmentos de esa conversación.