Tendencias en la gestión de los servicios de salud

Publicado el 26 de Abril 2016 a las 1:45 PM

La Organización Mundial de la Salud (OMS) da cuenta de algunas tendencias en la gestión de los servicios de salud observadas en los estados miembros de dicho organismo multilateral.

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Combinar los esfuerzos de los países y los instrumentos de política de alcance mundial:

La mayor atención prestada al fortalecimiento de los sistemas de salud se ha visto reforzada por las actividades desplegadas para racionalizar los instrumentos normativos de la salud mundial. La tendencia hacia una mayor colaboración interinstitucional a nivel mundial se traduce en un creciente número de instrumentos, mecanismos e información que añaden valor a los esfuerzos realizados por los países para fortalecer los sistemas de salud. Aunque queda mucho por hacer, se observan signos de una evolución positiva en todos los componentes fundamentales de los sistemas de salud.

Modelos de prestación integrada de servicios:

La organización de la atención sanitaria está adoptando la forma de "redes de prestación integrada de servicios". Adaptando la experiencia adquirida en el desarrollo de sistemas de salud de distrito a los sistemas de salud pluralistas, las redes de prestación integrada de servicios se organizan como redes de proveedores de atención primaria próximas al cliente -públicas, privadas o mixtas- respaldadas por hospitales y servicios especializados. Estas redes se responsabilizan de la salud de una población definida, ofreciendo servicios de promoción de la salud, prevención de enfermedades, diagnóstico, tratamiento, manejo de la morbilidad, rehabilitación y asistencia paliativa. Integran programas centrados en enfermedades, riesgos y poblaciones específicas, así como servicios de salud personal y pública. Las modalidades de organización de esas redes difieren de un país a otro.

Financiación de la cobertura universal:

La demanda de acceso equitativo y de protección social de la salud refleja hoy un amplio y cada vez mayor consenso social en numerosos países. Las decisiones sobre la manera de financiar la salud son una pieza fundamental para garantizar el acceso efectivo a esta. Aunque muchos países en desarrollo seguirán necesitando durante algunos años flujos más importantes y predecibles de financiación externa, tanto en los países de ingresos bajos como en los de ingresos altos se podrían recaudar más fondos internos para conseguir un mayor grado de universalidad. La tendencia hacia la cobertura universal está cobrando impulso.

Recursos humanos para la salud:

Los datos de varios Estados miembros de la OMS muestran que cuando se invierte dinero suficiente y de forma inteligente en la fuerza laboral de un país se pueden lograr beneficios a corto y mediano plazo: en forma de movilización y fidelización de los trabajadores sanitarios (incluida la inversión de la tendencia a la migración de los trabajadores fuera de su país de origen), la productividad del personal de salud (incluidos servicios ambulatorios, parto sin riesgos e inmunizaciones), y los resultados sanitarios (incluida la prevención de la transmisión materno infantil del VIH). Es evidente, sin embargo, que esos beneficios pueden ser efímeros sin una inversión continua, y que esa inversión sigue siendo muy inferior a la necesaria.

Mayor atención a la armonización de las prácticas farmacéuticas:

A nivel mundial se han logrado progresos destacados con miras a la implantación de prácticas de adquisición comunes de medicamentos en todos los organismos de desarrollo importantes. Los datos obtenidos mediante encuestas normalizadas sobre la fijación de precios y la disponibilidad de los medicamentos en los países han demostrado que el hecho de lograr economías considerables en las compras del sector público no siempre se traduce en unos precios satisfactorios para el paciente, especialmente en el sector privado. Por añadidura, esa información ha confirmado que sigue dándose una infrautilización de los medicamentos genéricos en el sector privado, y que los países podrían ahorrarse alrededor de un 60% del gasto farmacéutico reemplazando los productos originarios por genéricos, como ocurre en algunos países desarrollados y de ingresos medios.

El desarrollo de infraestructura y tecnología sanitarias:

Este sigue siendo un motor en la expansión de los sistemas de salud. Está transformando la prestación de asistencia sanitaria en los entornos de atención primaria, al tiempo que, sobre todo en los países de ingresos medios, está propiciando una ampliación de la infraestructura hospitalaria.

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FUENTE CONSULTADA:

Informe "Fortalecimiento de los sistemas de salud. Tendencias actuales y retos", publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).