El "efecto látigo" y el diseño de una estrategia de SCM

Publicado el 12 de Julio 2016 a las 10:04 AM

El "efecto látigo" se refiere a las curvas que representan el aumento de la variabilidad en los pedidos en una cadena de suministro, que se da incluso en períodos en los que la demanda se estabiliza.

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Cuando se piensa en desarrollar una estrategia Supply Chain Management (SCM), es necesario evaluar cómo encajan las diversas conexiones en la cadena de suministro. El SCM demanda el conocimiento de los procesos comerciales que deben trabajar en forma integrada. Y esta integración debe efectuarse no sólo dentro de la propia empresa, sino también en los propios clientes y proveedores. Incluso debe darse dentro de los sistemas de los clientes y proveedores de éstos.

De esta forma, una estrategia SCM propenderá a combatir el llamado "efecto látigo", disminuyendo los riesgos asociados a continuas alteraciones de los planes de producción y una frecuente inestabilidad de los inventarios. Consecuentemente, la organización se evitará aumentos de costos innecesarios vinculados a dichos riesgos. Se estima que el "efecto látigo" puede incidir en un incremento de costos innecesarios hasta de 30% de las ganancias de la red.

Por ello es importante conocer los principales arquetipos que se deben tener en cuenta al momento de diseñar la estrategia de SCM de la empresa para conocer su relación con el temido "efecto látigo".

La cadena de suministro tradicional

Es una estructura logística descentralizada en la que cada miembro toma sus decisiones independientemente de las decisiones de sus socios. Las organizaciones hacen pedidos basándose solamente en su propio nivel de inventario sin considerar la situación de los otros miembros. No hay interacción directa entre el proveedor y el consumidor final; en consecuencia, el primero desconoce los datos reales de ventas, limitándose a prever la tendencia del mercado solamente en función de los pedidos que recibe desde el minorista.

Al no existir coordinación sinérgica entre los actores que participan del proceso de creación de valor para el cliente final, el proceso de pedido y la entrega de productos entre minorista y proveedor sufre continuos retrasos ocasionados por los tiempos de producción y de transporte, y por los retrasos en el flujo de información. Como consecuencia de ello se registra una ineficiencia global de la red de producción-distribución, que se grafica en el "efecto látigo".

La cadena de suministro 'a información compartida' 

En esta estructura logística descentralizada sus integrantes hacen sus pedidos en forma independiente. Pero a diferencia de la cadena tradicional, ellos tienen acceso a la demanda del mercado y emplean esta información para tomar decisiones sobre la cantidad a pedir al proveedor.

Aunque los integrantes de la cadena hacen sus pedidos en forma autónoma, el hecho de considerar una información estratégica como la demanda del mercado para tomar decisiones de pedidos mejora el flujo del producto en toda la cadena. Los retrasos en la comunicación entre los miembros se eliminan y la incertidumbre se reduce significativamente.

Los beneficios de compartir los datos de ventas entre los miembros son: la reducción de la variabilidad de las órdenes de hasta el 20%, y la disminución de los costos de almacenamientos y de servicio al cliente de entre el 8% y el 19% con respecto a la cadena tradicional.

La cadena de suministro 'con pedido gestionado por el proveedor'

Es una estructura logística centralizada donde las decisiones sobre la cantidad pedida por el minorista son tomadas por el proveedor. Esto no modifica estructuralmente las reglas de pedido de los miembros respecto a la cadena tradicional. El proveedor accede a la información sobre el inventario de los miembros, pero genera su propio pedido y los pedidos de sus minoristas con la misma lógica de cadena tradicional de suministro.

La ventaja de esta estructura está en que al delegar la decisión de pedidos a los proveedores, los miembros simplifican la gestión del proceso de producción-distribución, disminuyen los costos transaccionales y alcanzan economías de escala. Sin embargo, al no diferir de la cadena de suministro tradicional, el proveedor -incluso accediendo a los datos de inventario de sus minoristas- no utiliza esta información estratégica para generar órdenes de producción sincronizadas. Se estima que, debido a la falta de un sistema de coordinación, la variabilidad de los pedidos puede ser hasta cinco veces mayor, pasando desde el minorista hasta el proveedor.

La cadena de suministro sincronizada

Esta es una estructura logística centralizada donde todos los integrantes hacen sus pedidos en forma coordinada, transmitiéndose información en tiempo real sobre sus niveles de inventario, productos en tránsito y datos de ventas al consumidor. El proveedor toma decisiones de producción en función de la demanda del mercado y centralizando todos los inventarios de los integrantes de la cadena.

De esta manera todos los integrantes de la cadena se benefician sinérgicamente de los rendimientos de la cadena. Las órdenes fluyen al punto que cada consumidor recibe su pedido exactamente en el momento y en la cantidad requerida. Con esta estrategia de sincronización se elimina el "efecto látigo" y disminuyen los niveles de inventario y los costos relativos hasta un 50% sin comprometer el servicio al cliente. Con menores tiempos de almacenamiento, se reduce significativamente el riesgo de obsolescencia y de inversión en capital activo. 

FUENTES CONSULTADAS:

Artículo "Supply Chain Management", publicado por el sitio web Liderazgo y Mercadeo.

Artículo "Los cuatro arquetipos de cadenas de suministro", de la Universia Business Review, publicado por la Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal.

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