Gestión de la liquidez: la crisis de 2007 y las quiebras bancarias en 2017

Publicado el 6 de Noviembre 2017 a las 1:34 PM

Dicen que el ser humano es el único animal capaz de tropezar varias veces con la misma piedra. Este viejo refrán sirve perfectamente para ilustrar lo que pasa con el riesgo de liquidez tanto en la actualidad, como durante la última década.

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La crisis de la compañía global de servicios financieros de Estados Unidos, Lehman Brother, en gran parte, puede ser entendida como una crisis provocada por la enorme iliquidez de su balance. La inversión en productos OTC de difícil conversión en liquidez generó toda una serie de problemas que, al estallar la crisis, hicieron imposible sanear el balance puesto que estos productos eran casi imposibles de convertirse en liquidez.

Acuerdos de Capitales de Basilea III

Como respuesta fueron los Acuerdos de Capitales de Basilea III que propugnaban determinados coeficientes de liquidez y de financiación estable. Sin embargo,  en la práctica no han evitado enormes crisis provocadas en distintas entidades financieras. Tal vez la más conocida sea la del Banco Monte dei Paschi en Italia, donde su mala política de concesión de riesgos acabó degenerando en un activo poco líquido y, por ende, en una evidente necesidad de cambiar la manera de financiación, sin más solución que el aumento de capital y de alguna manera volvió a poner en duda la bondad del marco Basilea III.

De no hacerse esta mejora normativa es muy probable que se tendrá una crisis futura en la liquidez que puede provenir tanto de los bancos tradicionales, como de los Shadow Banking.

Al ser grave, la crisis de junio de 2017 destapó que incluso un banco importante (quinto banco español) podría llegar a quebrar con una mala gestión de su activo y de su balance. Lo que ocurrió:

  • Más del 80 % de su activo en hipotecas a más de 20 años
  • Una parte importante de su activo referenciado a suelo de escaso valor.
  • Una apuesta a un repunte de la actividad inmobiliaria que no acababa de llegar.

El avance de la crisis

Conforme avanzó la crisis, se hizo evidente que las pérdidas se acumulaban provocando una enorme crisis de confianza, que fue generando caídas en los depósitos gestionadas por la entidad financiera. Al final, lo que se produjo es una enorme salida de depósitos cuando la situación en bolsa se fue complicando.

El banco pasó de ser un modelo en cuanto a la gestión que ganó varios premios por ser uno de los más eficientes de Europa a no poder atender la liquidez de sus oficinas. Solicitó durante varios días al Banco Central liquidez hasta que se quedó sin activos que pudieran servir de garantía y posteriormente fue vendido por un euro a Banco Santander

Las crisis de Monte dei Paschi y Popular indican las carencias del marco regulatorio de Basilea III, que no deja de ser un entorno muy estático. Se trata de cubrir un ratio regulatorio a 31 de diciembre, frente a un mercado muy dinámico que exige una gestión de balance dinámica.

Ya se vislumbra en el horizonte Basilea IV, que deberá lidiar con estos problemas:

  • ¿Cómo gestionar el balance?
  • ¿Cómo medir la liquidez de activos y pasivos?
  • ¿Cómo valorar estos activos y pasivos como posibles garantías para obtener mayor liquidez?
  • ¿Qué métodos son aceptables para esa gestión de la liquidez?

De no hacerse esta mejora normativa es muy probable que se tendrá  una crisis futura en la liquidez que puede provenir tanto de los bancos tradicionales, como de los nuevos participantes que se han denominado genéricamente Shadow Banking y que no están sujetos a Basilea III.