Colapso del sistema partidario: ¿cómo funciona la política en este contexto?

Publicado el 7 de Septiembre 2018 a las 12:01 PM

La institucionalización de los partidos existe desde hace años en América Latina y ha sobrevivido a sus múltiples dictaduras. No obstante, la política actual se inclina cada vez más por líderes individuales que apuestan al personalismo.

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La evolución económica del Perú es evidente; no obstante, su institucionalidad y representación política van en descenso. Sus principales problemas son la fragmentación social y política, que disminuyen la confianza del electorado, así como la presencia de líderes que buscan desligarse de sus partidos para centrar los valores e idiosincrasia en su persona.

Enfocarse en figuras de poder que no posean abiertamente propuestas programáticas ni ideológicas es contraproducente para la ciudadanía, puesto que un individuo no representa, únicamente, el interés de una población. Lo anterior lleva a que, durante las elecciones, el comportamiento sea escoger "el mal menor" o la opción "menos inadecuada", sobre todo, cuando aparecen partidos cuyos integrantes no tienen experiencia política.

Ante sistemas políticos tan abiertos y desordenados, que permiten el surgimiento de actores sin bancada o la suma de personajes disímiles a un partido, la volatilidad electoral aumenta. Asimismo, la improvisación se hace parte de la agenda de los políticos.

Los considerados representantes de las entidades partidarias construyen muchas veces sus carreras a pesar de sus propios partidos. Buscan sobrevivir a su organización y centrar todas sus actividades en torno a su nombre. En este contexto, el comportamiento electoral muestra el descontento con las opciones existentes y una creciente desconfianza ante actores que reaparecen para "solventar" la situación. 

La personificación radical de la política se ha vuelto una tendencia entre las figuras de relevancia. Estas han olvidado el diseño de políticas públicas que incentivan los ejes programáticos y han dejado de lado una importante reforma en las reglas institucionales. También es fundamental resaltar el papel de la opinión pública. Esta muestra una perspectiva a corto plazo y centrada en la exposición del individuo, en lugar de dar protagonismo a la participación del colectivo y su impacto en la sociedad.

Por lo anterior, la desconfianza en las instituciones se hace palpable y el electorado prefiere muchas veces ignorar el acontecer o emitir un juicio de valor sin investigación. Todo gracias al descreimiento y al juego propiciado, en innumerables ocasiones, por los mismos representantes políticos. La representación partidaria del país ha demostrado cuán débil es este para los ciudadanos, pasmando la creación o el crecimiento de agentes de cambio que, en lugar de competir, puedan complementar las instancias participativas ya existentes.

Renovar las políticas es imprescindible para el mejor funcionamiento de los partidos. Por un lado, debe eliminarse la "partidocracia" (mismos agentes, sin ampliación) y, por el otro, la centralización en un individuo o política personificada. La historia ha demostrado, en repetidas oportunidades, que endiosar a un único personaje afecta todas las esferas y termina debilitando la democracia o, en el peor de los casos, eliminándola.

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Fuentes:

Tanaka, Martín. Personalismo e institucionalización. La reforma de los partidos políticos en el Perú.

García Marín, Ignacio. Reseña de Sistemas de partidos en América Latina. Causas y consecuencias de su equilibrio inestable. Revista Perfiles Latinoamericanos.

Cruz, Facundo. Volatilidad y competitividad electoral en América Latina. Un estudio exploratorio de seis sistemas partidarios. Colección. Universidad Católica Argentina.