Liderazgo y equilibrio somático

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El ser humano integral (soma) está compuesto de cuatro elementos que lo hacen completo: cuerpo, mente, emoción y espíritu. Nuestra vida debería ser una constante dedicación por mantenerlos en equilibrio ya que desde ese espacio podemos alcanzar resultados para nosotros...

El ser humano integral (soma) está compuesto de cuatro elementos que lo hacen completo: cuerpo, mente, emoción y espíritu. Nuestra vida debería ser una constante dedicación por mantenerlos en equilibrio ya que desde ese espacio podemos alcanzar resultados para nosotros y nuestra vida realmente impresionantes. El cuerpo es el contenedor de los otros elementos: contiene nuestras emociones, sentimientos, ideas, sensaciones, nuestro espíritu y sentido de propósito.  Debemos darle especial atención ya que "el cuerpo habla lo que el ser calla". SOMA-FGILPresentación1.jpg

Es del espacio de equilibrio somático de donde surge nuestra intuición. Trabajando desde ella no sólo alcanzamos resultados extraordinarios en la tarea en la que estamos involucrados sino que lideramos desde la autenticidad, desde nuestra integridad, desde nuestra máxima capacidad como seres humanos, desde nuestra convicción, voluntad y máximo convencimiento.

Todos tenemos oportunidades en nuestrodía a día donde nos movemos desde la intuición. Muchas veces es inconsciente y nos quedamos impresionados de nuestras propias capacidades. La clave está en adquirir la destreza para entrar en nuestro espacio intuitivo, que ocurre cuando estamos somáticamente equilibrados.

Desde el cuerpo: debemos descansar lo suficiente, tener un peso y una dieta equilibrados, hacer deporte, atender las necesidades de nuestro cuerpo. Desde la función directiva: pagar bien y dar las comodidades físicas y de infraestructura a nuestra gente.

Desde la emoción: debemos tomar conciencia de nuestras emociones, expresarlas pero no explotarlas, pensar nuestros sentimientos, cultivar nuestras relaciones sociales, trabajar en nuestros resentimientos, odios, faltas de autoestima, etc. Incorporarnos a una labor social que nos haga sensibles al dolor, al sufrimiento, a la pobreza, a la alegría, al entusiasmo y a la energía de otros. Desde la función directiva: tratar bien a nuestra gente, tomar en cuenta sus emociones y sus estados de ánimo, respetándolos y aceptándolos.

Desde la mente: leer, capacitarnos, estudiar, romper paradigmas, pensar nuestros pensamientos, identificar nuestras creencias limitantes, intercambiar opiniones, expresar lo que pensamos, escuchar las ideas de los demás. Desde la función directiva: darle a nuestros colaboradores desafíos interesantes, trabajo estratégico, el trabajo que exige y no el que no nos gusta o lo sumamente operativo. Tenemos que capacitarlos.

Desde el espíritu: tenemos que pasar tiempo con la naturaleza, observar la grandeza de la Creación. Reflexionar, meditar, orar. Tenemos que cuestionarnos nuestra razón de existir, nuestro sentido de contribución, nuestra misión y visión en la tierra. Proteger a la Naturaleza. Desde la función directiva: compartir con nuestra gente nuestro fin último, el cómo su trabajo contribuye a un fin mayor en el área, en la empresa, en la sociedad en conjunto.

Al apoyar a otros a ganar su equilibrio somático, nosotros ganamos el nuestro. Al ganar el nuestro, damos el ejemplo. Al dar el ejemplo, lideramos. Sólo a través de otros, desde un liderazgo basado en la autenticidad de nuestra intuición y de nuestra integridad -desde el soma- lograremos resultados extraordinarios en nuestras vidas y en el entorno que nos rodea. Marcaremos una diferencia.



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