La interconexión energética sudamericana no es una utopía

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El profesor, Alejandro Melandri, Senior Energy Specialist de la División de Energía del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), nos comento sobre la interconexión energética sudamericana. Es acaso este tema un sueño o un objetivo por el cual deben trabajar todos los países de la subregión.

Con más de 25 años de actividad en proyectos de infraestructura, el profesor Alejandro Melandri es ingeniero civil egresado de la Universidad Nacional de Buenos Aires y MBA de la Universidad del CEMA, Argentina. Actualmente es Senior Energy Specialist de la División de Energía del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Ha dirigido proyectos en varios países de la región, incluyendo Perú. Está bastante interesado en difundir nuevas propuestas para el desarrollo de la infraestructura, particularmente la energética. Conexión ESAN lo entrevistó en el marco de su participación en la Semana Internacional para tratar acerca de la interconexión energética sudamericana.

¿Es la interconexión energética sudamericana una utopía?

Yo creo que no es un sueño sino que es un objetivo en el que deben trabajar todos los países de la subregión. Nuestros mercados energéticos eran hasta hace pocos años muy poco intensos y relativamente pequeños; los costos de las inversiones eran muy altos y las distancias geográficas entre los centros de consumo muy grandes. Esto no estimulaba los procesos de integración.

Todo esto hacía difíciles todos los proyectos e iniciativas. Pero ahora estamos en una etapa de crecimiento. Las economías crecen, los sistemas energéticos crecen, las demandas crecen y entonces hay numerosos proyectos de integración energética en esta parte del continente americano y empiezan a tener mucho más factibilidad. Creo que hay que trabajar en reducir las distintos tipos de barreras que estos proyectos puedan tener.

¿Cuáles son las barreras técnicas o económicas que se debe superar para llegar a la integración?

Desde el punto de vista técnico y económico, yo diría que las más importantes son las costosas infraestructuras. Por ejemplo, interconectar en alta tensión y con capacidad de potencia de las principales centrales de Brasil y Perú es costoso porque las distancias son muy grandes.

Apropósito de ello, ya hay un acuerdo binacional entre Perú y Brasil al respecto...
Eso es perfecto. Hay que seguir trabajando para viabilizar los costos de inversión que se requieran en los proyectos a realizar.
Interconectar Chile con Perú también implica distancias grandes...

Aunque con la ventaja de no tener tantas complicaciones geográficas como en el caso de la interconexión con Brasil ...

Sí, pero hay que construir una línea muy larga que no tiene grandes consumidores intermedios. Podría considerarse algunos grandes consumidores en el norte de Chile y el desarrollo de la actividad minera en el sur del Perú, lo podría generar el interés de inversionistas del sector energético. En consecuencia, hay posibilidades de hacerlo.

Desafíos técnicos y económicos hay en el norte de Brasil, la interconexión de Brasil con Venezuela, donde elevar la potencia de la línea de transmisión tiene sus inconvenientes; los países al norte de Brasil, como Guyana y Surinam, están muy lejos geográficamente.

Técnica y económicamente, el tema de las escalas es un desafío que se resuelve en parte con creatividad. Otros desafíos que aparecen son de tipo regulatorio e institucional, de estabilidad económica, en la medida que las inversiones deben hacerse con ciertas condiciones.

En este campo, ¿cómo observa usted al Perú?

Perú tiene un marco regulatorio y una institucionalidad bastante sofisticados, y buena capacidad técnica del organismo regulador. Hay que trabajar algunas cuestiones de gestión para que no queden dudas. Pero sí tiene un marco regulatorio interesante y un sector capacitado técnicamente.

Su curso está entre los que cuenta con un mayor número de participantes en esta Semana Internacional de ESAN. ¿A qué atribuye usted este interés por los temas energéticos, de hidrocarburos, gas, etc?

El campo de energía es enorme y tiene garantizada una importante actividad futura. Nuestro continente es y seguirá siendo muy intensivo en uso de energía. Mi objetivo es tratar de crear una visión de las vicisitudes de gestionar el sector energía más allá del ingeniero con los conocimientos técnicos. Las dificultades en el área institucional, normativa, de procedimientos, de todo aquello que sirva para llevar adelante un proyecto, una iniciativa, una política.

La visión más inmediata que tengo es cómo resolver los desafíos técnicos de un proyecto. A veces subestimamos los desafíos institucionales, de gestión, de carácter ambiental, de comunicación, etc.

Una buena estrategia de comunicación es tanto o más importante como la ingeniería de un proyecto...

Creo que es más importante. Existen proyectos que, por muy beneficiosos que sean, si no son adecuadamente comunicados a la población, no prosperarán. En esa tarea el desarrollador del proyecto debe acercarse a la comunidad. Hay que salir del núcleo de conocimientos técnicos en el cual nos desenvolvemos y comprender que para materializar un proyecto, hay que ir a la comunidad, explicar y ofrecer.



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