¿Es la maestría sinónimo o garantía de empleabilidad?

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Hace unos días fue la noche de graduación en ESAN. "Al fin terminamos" debe de haber sido la frase más usada por los ahora ex alumnos. Hasta aquí todo muy lindo. ¿Y ahora, qué? Regresarán al mismo trabajo anterior a la maestría, ascenderán, se cambiarán a un mejor trabajo, etc. ¿De qué dependerá esto?

De las notas que obtuvieron, de las horas que estudiaron, de los sacrificios que tuvieron que pasar.

¿La maestría les habrá dado más empleabilidad? Como su nombre lo indica, empleabilidad es la habilidad de mantener o conseguir un empleo. Entonces, preguntemos nuevamente: ¿la maestría les habrá dado la habilidad de mantener o conseguir un nuevo empleo? Creo que la maestría de ESAN es una poderosísima herramienta de empleabilidad, pero a su vez se abre otra pregunta: ¿qué pasa cuando una persona altamente empleable debe competir con otros que tienen la misma herramienta, otros magisters?

En este momento se acabaron los títulos, y viene la competencia más compleja y más sencilla a la vez. El postulante al empleo deberá presentar algo más que títulos o experiencias. Se presentará a sí mismo; será él el producto a comercializar y es en ese momento cuando deberá preguntarse: "¿qué tengo yo que no tienen los otros productos? ¿qué puedo ofrecer que no ofrecen los demás?"

Antes de responder a estas preguntas, es de vital importancia que puedas responder a la siguiente: ¿Conoces el producto? Tal vez eres de los que dicen al mencionar sus fortalezas: "soy responsable, puedo trabajar bajo presión, soy analítico, etc". Y cuando de debilidades se trata: "soy muy perfeccionista". Conocer el producto es muy complejo y este tipo de "fortalezas" no te van a diferenciar del resto. Comencemos entonces a preguntarnos ¿qué tengo yo que los demás no tienen? Esta es la primera pregunta que debemos responder para iniciar este periplo hacia la empleabilidad.

No puedes vender un producto si antes no conoces bien los beneficios que puede ofrecer. Por el contrario, conocer detalladamente las características y beneficios del producto incrementa las probabilidades de venderlo. Y en este caso el producto eres tú.

La mejor forma de descubrir cuáles son tus competencias diferenciadoras es combinando tus habilidades (lo que es inherente a ti), tus actitudes (lo que te gusta) y  tus conocimientos (lo que aprendiste, títulos y experiencia). En el siguiente artículo hablaremos más sobre las competencias diferenciadoras.
Y tú, ¿qué respondes cuando te piden que menciones tres fortalezas y tres debilidades tuyas?



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