Estereotipos de género en el campo laboral

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Redescubramos el valor de las potencialidades y el talento de cada profesional basado en su conocimiento, habilidades y sobre todo actitud frente a un reto o cargo determinado podremos mirar a la persona idónea, independientemente de su género.

Hace unas semanas me encontré con una señora en una clínica y entablamosuna conversación mientras ambas esperábamos ser atendidas. Ella es ingeniera metalúrgica y madre de tres hijos. Al hablar sobre su carrera le brillaban los ojos. Era indudable que hablaba de su pasión, pero a la vez lamentaba que sólo había tenido desilusiones en los últimos 10 años de su carrera profesional.

Así, empezó a narrarme la última experiencia. Fue seleccionada por un head hunter como parte de una terna para el puesto de jefe de metalurgia en una empresa minera de renombre y, como es costumbre, viajó a las entrevistas finales a dicho lugar y ante el gerente, un hombre de procedencia australiana, fue ineludible que era la persona para el puesto que él quería incorporar en dicha corporación. Es más, él mismo la llamó para comunicárselo pocos días después.

Sin embargo, la emoción duró poco. Los problemas comenzaron al entrar contacto con el área de Recursos Humanos de la empresa. Para empezar, habían supuesto que su nombre (Jesús) era de hombre y no de una mujer. Le cuestionaron que con tres hijos y siendo madre soltera debería dedicarse a otras labores y no organizar un área y lidiar con hombres que en sí se supone es una tarea reservada para varones. Esto pese a que ella había indicado que estaba acostumbraba a trabajar con hombres bajo su mando.

Su jefe, el gerente de metalurgia, fue trasladado a otra sede en el exterior. Ella se quedó bajo las indicaciones del subgerente de metalurgia y procesos, un peruano con 20 años de experiencia en el sector. Seguidamente, en menos de dos semanas, recibió 10 amonestaciones y dos suspensiones, cuando normalmente aún estaba en el período de inducción y reconocimiento de su nuevo ambiente y lugar de trabajo. Esto motivó su renuncia.

Los estereotipos de género, según los cuales hay labores que están reservadas para hombres o para mujeres, son paradigmas que lamentablemente aún están presentes e inmersos en nuestra cultura.

Sólo en la medida que redescubramos el valor de las potencialidades y el talento de cada profesional basado en su conocimiento, habilidades y sobre todo actitud frente a un reto o cargo determinado podremos mirar a la persona idónea que, independientemente del género, pueda lograr y hacer los cambios necesarios que se requieren en una organización.



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