Un triángulo y una estrategia

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El profesor Guillermo Rodríguez-Abitia, de la Universidad Nacional Autónoma, México, expuso el tema Empowering IT & Business Professionals en el AMCIS2010. Recomendó la necesidad de contar con una estrategia nacional de innovación tecnológica.

El profesor Guillermo Rodríguez-Abitia, de la Universidad Nacional Autónoma, México, expuso el tema Empowering IT & Business Professionals en la decimosexta versión de la Americas Conference on Information Systems (Amcis). En entrevista con Conexión ESAN, recomendó la necesidad de contar con una estrategia nacional de innovación tecnológica que incluya aspectos como el desarrollo de parques tecnológicos, fondos específicos de innovación, incentivos fiscales para las empresas que hagan innovación, mayor flexibilidad laboral, etc. Además, dicho esfuerzo debe contar con la alianza entre el Estado, la universidad y las empresas, puntualizó.

Se ha mencionado mucho en el evento la necesidad de acercar a los académicos en tecnologías de información con las empresas. ¿Qué pueden ganar ambas comunidades con este acercamiento?

Muchísimo. Precisamente estábamos hablando sobre la falta de comunicación entre empresas, gobierno y universidad. Sobre eso tengo una anécdota: un empresario mexicano le dijo al rector de una universidad que cada año tenía que gastar un millón de dólares en arreglar a la gente que se graduaba para hacerla productiva. El rector de la universidad le respondió: "dame un millón de dólares y dime cómo los quieres". Esto refleja la falta de comunicación que existe entre una comunidad y otra.

Las empresas deben beneficiarse de los aportes del investigador y deben apoyar en la formación de nuevos cuadros de profesionales en tecnologías de información u otros con conocimientos de tecnologías de información que puedan aportar en lograr una mayor competitividad.

Obviamente, esta es una necesidad muy clara. Y un acercamiento como el que hay entre los CIO es genial. Entre ellos se escuchan y en lugar de que se satanicen el uno al otro, establecen posibilidades de colaboración mucho mayores que no se darían cuando no se comunican.

Por lo general la inversión en investigación y desarrollo, que contribuye a mejorar la eficiencia y productividad de las empresas, es muy baja: en Perú no llega ni a 1% del PBI. ¿Las universidades, empresas y gobierno deben formar un triángulo que impulse esta inversión?

Ese triángulo tiene que formarse. Los países que se han desarrollado como Corea, cuya competitividad se sustenta en la innovación tecnológica, gastan por lo menos un 5% de su PBI en tecnología e investigación. No se trata de decirle al gobierno que dé dinero para hacer investigación. Es cuestión de tener comunicación directa. La empresa necesita innovar y lo hace pero por sí misma, sin contar con el capital humano que existe en la universidad. Por su parte, la universidad necesita recursos para hacer investigación. La empresa y el gobierno tienen los recursos y la universidad tiene el capital humano.

Los casos típicos de éxito son los parques tecnológicos, que en América Latina hay muy pocos. Está la Ciudad del Saber en Panamá, el Tecnoparque en Uruguay...

En Perú están los Centros de Innovación Tecnológica impulsados (CITE) por el Ministerio de la Producción, pero es algo pequeño...

Es una inversión pequeña pero está creciendo. Hace un tiempo, platicando con Mercedes Carasas, que es la persona responsable de los CITEs, ella señalaba que el enfoque estaba por el lado del apoyo a las Pymes, impulsando la transformación de las pequeñas y medianas empresas, que representan el 50% del PBI. Ahora, en temas de innovación la idea es que vayan más allá de hacer zapatos.

Es un esfuerzo pequeño que requiere mayor visión, uniéndolo a una estrategia nacional de innovación dentro de la cual debe haber esfuerzos como los parques tecnológicos, fondos específicos de innovación, incentivos fiscales para las empresas que hagan innovación, mayor flexibilidad laboral, etc.

La mayor parte de las empresas tecnológicas que están en nuestros países no producen tecnología acá. Solamente la comercializan. De manera que un profesional en TI que quiere entrar a trabajar a Microsoft, Oracle u otra empresa internacional, si quieren producir tecnología tendrán que irse a los Estados Unidos. Porque aquí lo que hacen realmente es vender. Y si les preguntamos a esas empresas por qué no traen un parque de desarrollo acá, responderán que no tienen capital humano, que no hay suficientes investigadores o innovadores en el país que pueda hacer lo que ellos necesitan. Eso en parte es verdad y en parte mentira. Creo que subestiman mucho la cantidad de capital humano que existe en nuestros países, pero es cierto que debemos desarrollar más.

Respecto a los incentivos tributarios, ¿qué riesgos hay? No faltan los detractores de estas medidas que prefieren no afectar los ingresos fiscales...

No digo que hagamos como la India, que en un momento dado hizo una amnistía total y por eso tiene tantas empresas extranjeras instaladas allá. ¿Qué ocurre en la India? Tiene las mejores empresas con tecnologías de información pero el impacto en la población es nulo. Es decir, no hay infraestructura y las calles siguen inundadas de lodo. Tiene que haber una reforma económica para que la población sienta los beneficios de las importantes inversiones que se están haciendo.

Algo que también se debe hacer es definir nichos de competencia. No vamos a copiar modelos que están funcionando en el extranjero. Por ejemplo, si la industria automotriz no es muy fuerte, a lo mejor la puedo potenciar con la industria de tecnologías de información para ver toda la parte de control de motores. Así se impulsamos dos ramas.

En América Latina debemos encontrar nuestros nichos. No hay muchos nichos atendidos. Debemos preguntarnos cuáles son las industrias que mueven al país. Por ejemplo, el turismo es la tercera fuente de ingresos del país. Si hacemos que la tecnología de información se aplique al turismo estaremos llegando a las dos industrias y el desarrollo será mayor para ambas. En consecuencia, debemos buscar esos nichos en los que nadie puede competir con nosotros.



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