Abajo hay sitio

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Más del 70% del aparato productivo peruano se financia fuera del sistema financiero formal (SFF) lo que significa que éste no ha alcanzado un nivel adecuado de penetración de mercado y tiene mucho que hacer para captar a los clientes potenciales que recurren a fuentes informales de financiamiento.

El reto consiste en encontrar esos potenciales clientes en dos grandes grupos: a) los segmentos ya evaluados y que no calificaron para un crédito y b) los que nunca fueron evaluados. En otras palabras, la mayoría de pequeños y microempresarios que no acceden al SFF pero que constituyen un grupo con alto potencial de negocios.

Paradójicamente, los marketeros han hecho bien su trabajo pero en un "entorno hostil" para los pequeños y microempresarios. Y la hostilidad proviene del mismo Estado. El marco institucional y legislativo aún es insuficiente para garantizar la inclusión de buena parte de las pymes al SFF.

Sería recomendable que la SBS se ponga de acuerdo consigo misma respecto al rol promotor que tienen instituciones como las edpymes, puesto que las normas les impiden a estas desarrollar sus operaciones y ampliar su base de clientes.

Las edpymes fueron creadas para atender al sector microempresarial. Sin embargo, su participación ha sido claramente inferior a la del resto de instituciones crediticias debido a cierta competencia "desleal" por parte de los bancos y a la asimetría de condiciones.

No hay competencia con desigualdad de condiciones. Tampoco cuando existe concentración en colocaciones. Mientras los bancos concentran el 84%, las edpymes solo participan con el 0,8%. ¿Qué pasaría si estas pudieran captar depósitos? Probablemente habría solo un incremento marginal de las colocaciones, porque el problema más importante no es la limitación del fondeo, sino una base de clientes saturada, imposibilitada de seguir creciendo.

¿Cómo, no hay clientes potenciales para el crédito? Sí, hay muchísimos, pero no califican como sujetos de crédito. Ni siquiera las edpymes pueden hacerlo porque la normatividad se lo impide. Además, el sistema ha sobreendeudado a los mismos clientes y no ha sido capaz de ampliar su número. Los bancos terminan colocando sus excedentes, estimado lector, en el mercado de valores, sin ver que "abajo hay sitio", en las pymes. ¡Qué tengan buen ensueño!



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