Fukuyama: ¿Qué pasó con el capitalismo en la crisis del 2008-2009?

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¿El capitalismo murió? ¿Fue la gran derrota ideológica del denominado neoliberalismo dado que, actuando contra sus principios, el Estado más liberal del mundo intervino en el corazón financiero para rescatar a los bancos que habían entrado en bancarrota? ¿Hacia dónde va el mundo?

Bull Wall StreetPara el célebre politólogo Francis Fukuyama, decir que el capitalismo en sí murió con la última crisis internacional es una interpretación equivocada.

"Lo que murió como resultado de la crisis no es el capitalismo sino una versión del capitalismo que yo llamaría reaganismo, el modelo de Ronald Reagan, que consistió en el corte de los impuestos, la reducción de la maquinaria del gobierno con un Estado mucho más pequeño", refiere Fukuyama.

En la V Cumbre de Comercio Exterior organizada por la Cámara de Comercio de Lima (CCL), el autor de "El fin de la historia y el último hombre" dijo que el conjunto de políticas aplicado por el ex gobernante estadounidense en los años ochenta fue problemático en varios aspectos, particularmente porque las finanzas no son como la economía real.

Para Fukuyama existen otras rutas distintas a las del Consenso de Washington -que fue la ruta neoliberal para afrontar el problema del subdesarrollo - para establecer una economía de mercado que han demostrado que sí funcionan.

A manera de ejemplo, el politólogo japonés mencionó la política industrial que funciona en Asia. "Los surcoreanos, los japoneses, los taiwaneses utilizan el control del Estado sobre las inversiones y gestionan esas transiciones por las que atravesaron estos países hacia períodos de grandes crecimientos".

Pero esta forma de dirigismo estatal en el marco de una sociedad capitalista tiene geográficamente cerca a otra exitosa forma de organizar la economía, también con dirigismo estatal, como es la de China. ¿Significa esto que este paradigma se está fortaleciendo en el mundo y habrá de ser predominante?

Según Fukuyama, el gobierno chino también tiene una política industrial y controla los recursos para promover ciertos sectores, deshacerse de cuellos de botella y crear nuevas tecnologías, teniendo como fin promover las exportaciones.

"Todo esto se ha hecho no siguiendo una agenda lógica sino con el fin de generar ganancias. Ya no hay ideas, no hay marxismo-leninismo sino un sistema que no es anticapitalista sino por el cual se busca ganar más dinero siendo prácticos. Este es el norte que tiene China".

Fukuyama sostiene que no queda muy claro que el sistema chino vaya a prevalecer a la larga pues está basado en algo que no es sostenible: "es una economía impulsada por las exportaciones que depende de los consumidores de Estados Unidos. Así que eso no queda muy claro hacia el futuro. También se basa en una gran cantidad de injusticia dentro de China, que lleva a muchos actos de violencia y protestas sociales. El gobierno chino puede ser legitimado a medida que mantiene su motor de crecimiento en movimiento. Pero en el momento que este sistema se debilite y enfrente una crisis, esto puede cambiar".

Hay razones para pensar en la posibilidad de que la burocracia china caiga y se imponga una democracia liberal en el gigante asiático. La atracción de miles de millones de dólares de inversiones extranjeras se hizo gracias al dirigismo estatal. Desprovista de su careta ideológica, la economía china pasaría a ser sólo pragmatismo. Y tal vez ello le depare también a toda la economía mundial en el período post crisis. No más keynesianismo ni neoliberalismo, atrás quedan las ideologías, dice Fukuyama. Estados Unidos, Europa, Japón, habrán de ser pragmáticos como los chinos.



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