La responsabilidad social de nuestro voto

user-pic

La opinión de Basadre ("La historia del Perú en el siglo XIX es una historia de oportunidades perdidas y de posibilidades no aprovechadas") debe llevarnos a una profunda reflexión sobre a quién elegir como presidente del Perú.

El notable historiador peruano Jorge Basadre nos decía: "La historia del Perú en el siglo XIX es una historia de oportunidades perdidas y de posibilidades no aprovechadas". A inicios del siglo XXI, la opinión de Basadre debe llevarnos a una profunda reflexión sobre a quién elegir como presidente del Perú. 

Somos un país que basa su economía en la exportación de materias primas, sobre todo de minerales. En los últimos años, la producción minera ha disminuido. Si se ha tenido más ingresos en este sector, es simplemente porque los precios de los minerales han subido. La oportunidad perdida durante el siglo XX ha sido la de la educación. 

El no haber brindado una educación de calidad al pueblo es lo que, a mi juicio, hoy explica que algunos candidatos presidenciales busquen y logren apoyo de miles de simpatizantes con base en ofrecimientos demagógicos, incumplibles y, sobretodo, totalmente asistencialistas. 

Aún sabiendo que los asistencialismos económicos (salvo en algunos casos como en los desastres naturales) solo generan dependencia y más atraso. La falta de educación nos lleva a aceptar más las medidas inmediatistas que las de mediano y largo plazo, que son las que realmente propician formas de vida con bienestar. 

En general, los candidatos saben que la oportunidad perdida en los siglos XlX y XX en el Perú hace posible la existencia de ofrecimientos que técnicamente no son viables. Poco se ha escuchado de invertir en ciencia y tecnología. El grueso del comercio mundial hoy en día no se basa en la producción de bienes sino en la producción de nuevos y mejores servicios.

Prueba de ellos son los miles de millones de dólares que ha generado el invento del teléfono celular o de la computadora personal. El día que se inventen materiales que puedan reemplazar a nuestras materias primas, ¿de qué vamos a vivir los peruanos? ¿Qué recursos les estamos dejando a nuestros hijos y nietos? 

A ningún candidato le he escuchado esta preocupación. Si bien es cierto que hay que votar por el candidato presidencial que mejor enfoque la solución a los problemas del día a día como inseguridad ciudadana, corrupción, narcotráfico, desnutrición crónica infantil, universidades que no investigan, evasión tributaria, etc.

También hay que analizar su propuesta para resolver problemas cuyas soluciones requieren de mayor tiempo, como la falta de apoyo a la ciencia y la tecnología, los grandes abismos sociales, el decaimiento de los valores, entre otros. Objetivamente, debiéramos votar por el candidato que mejor ofrece ambas visiones, la de corto y la de largo plazo. Saber votar es quizá una de las responsabilidades sociales más importantes que debemos aceptar. No perdamos otra oportunidad.

Artículo original publicado en El Comercio (12.04.2011 / A-8)



Auspicios