Petroperú y el petroloceno tardío

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En una realidad de adicción al petróleo como la actual, existen dos modelos de negocios viables. Sin embargo, el negocio que previsiblemente pretende seguir Petroperú es lesivo y a largo plazo catastrófico para los intereses del Perú.

En su página web, Petroperú se define como "una empresa estatal de derecho privado dedicada al transporte, refinación, distribución y comercialización de combustibles y otros productos derivados del petróleo".

Sería muy importante que esta definición sea inmediatamente modificada, puesto que el día 3 de enero del presente año, Humberto Campodónico Sánchez, Presidente de Petroperú informó que el Decreto Supremo 001-2012-EM permite a Petroperú retomar las actividades de exploración petrolífera.  

El mencionado Decreto Supremo 001-2012-EM modifica el Reglamento de Calificación de Empresas Petroleras, permitiendo calificar aquellas empresas que hayan celebrado por lo menos un contrato con el Estado y hayan desarrollado actividades de hidrocarburos de manera ininterrumpida los últimos diez años, requisitos que cumple Petroperú. Petroperú podrá participar activamente en toda la cadena del negocio petrolero.

Sin lugar a dudas es de gran importancia que la empresa estatal de derecho privado pueda participar en actividades "upstream". La cuestión es: ¿Cuál es el objetivo de esa participación y cómo encaja dentro de una planificación energética a largo plazo?

Humberto Campodónico Sánchez, Presidente de Petroperú, proporciona algunas pistas: "El regreso de Petroperú a la explotación y, por lo tanto, a la renta petrolera significará también un importante flujo de caja para esta empresa del Estado Peruano". 

En otras palabras, es una cuestión de negocios, son simples negocios. Sería muy conveniente que se analice la posibilidad de que ese negocio se entronque con la necesidad de transformar el modelo energético peruano, y que el importante flujo de caja se emplee para el desarrollo industrial del Perú.

No hay duda que el actual Presidente de Petroperú está dinamizando las actividades de la compañía estatal. Lo que no queda muy claro es cómo puede participar Petroperú en el proceso de transición energética que ya han iniciado casi todos los países emergentes hacia un modelo sostenible y menos dependiente de los recursos fósiles.

El negocio del petróleo apareció el 27 de agosto de 1859 cuando Edwin Drake perforó el primer pozo petrolífero y desencadenó una fiebre en búsqueda del líquido negro. Inicialmente se empleó como combustible para lámparas muy demandadas en zonas rurales de los Estados Unidos de América. Posteriormente, la invención del motor de combustión permitió su masificación en el transporte, que actualmente representa su principal utilización. 

El petróleo es un buen negocio para el que dispone del preciado líquido y un dolor de cabeza para quien lo consume masivamente. En el Perú más del 95% de los derivados del petróleo se emplean en el sector transporte. 

Desde 1994, el Perú es un neto importador de petróleo. El único negocio de Petroperú es el margen de ganancia del refino de petróleo. Si es sólo para hacer negocios y mantener la dependencia y vulnerabilidad energética en relación a un recurso escaso en el Perú, como es el petróleo, pues mal negocio a largo plazo para el Perú.   

Ahora bien, desde un enfoque estrictamente de negocio, se plantean dos propuestas de negocio petrolero absolutamente contra opuestos:

Negocio A

Petroperú reinicia actividades de exploración y explotación del petróleo del zócalo y de la selva. Los descubrimientos de petróleo en el corto plazo permiten cubrir la demanda nacional de petróleo. Su negocio se incrementa puesto que los derivados de petróleo de su modernizada refinería de Talara ahora tienen mayor marginal.

No se importa más petróleo, basta con el petróleo nacional que se vende en el mercado nacional a precio internacional. Negocios son negocios. En caso contrario, se desmotivaría la exploración y se subsidiaría una energía cara a un precio barato, mal negocio. 

Petroperú suministra sus productos a la creciente demanda nacional de derivados asociado al creciente número de vehículos que se adquieren en el Perú. En la figura 1 se observa el número de coches adquiridos en el Perú desde 1997 hasta el 2011, según un informe del BBVA Continental denominado "Situación Automotriz Perú 2011". 

La tendencia de las ventas de unidades vehiculares es claramente creciente. Más coches se compran, más se consume, más se explota, más derivados de petróleo, más negocio para Petroperú. Eso sí, también más adicción al petróleo.  

Figura 1: Evolución de la venta de autos nuevos en miles de unidades.

Fuente: BBVA Continental.

En los últimos 5 años se han adquirido casi medio millón de vehículos entre ligeros, comerciales y de carga. El parque automotor de Perú debe estar alrededor de los 2 millones 200 mil unidades a finales de 2011. Se podría decir que parte de la culpa del incremento del número de vehículos se debe al Fondo de Estabilización de Precios del Combustible y no sólo a la alta capacidad económica de algunos segmentos de la población nacional.

Además, el Fondo de Estabilización de Precios del Combustible le garantiza a Petroperú sus ingresos por venta de combustible. El fondo es un mecanismo de trasvase de dinero público a una empresa estatal con derecho privado que, además, en breve, ofertará el 20% de sus acciones a accionistas privados.  

Todos los peruanos con o sin coche e independientemente del segmento económico al que pertenezcan pagarán su cuota de negocio a Petroperú. Un negocio redondo para Petroperú, pero a la larga lesivo e injusto para todos los peruanos. Un negocio basado en el incremento de la demanda interna a través del subsidio indiscriminado hacia el consumo de un recurso escaso en el país y que profundiza una dependencia energética irresponsable a largo plazo y los problemas de tráfico y contaminación ambiental.

Negocio B

El Fondo de Estabilización de Precios del Combustible se transforma en un subsidio selectivo y se liberaliza el precio de los derivados de petróleo para coches de uso privado y se ajusta escalonadamente el precio del transporte público. Se desmotiva la compra de coches que consumen derivados de petróleo y se sinceran los precios para aquellos segmentos económicos capaces de pagar precios altos del petróleo en sus modernísimos y espaciosos coches. 

Se fomenta una cultura de ahorro de derivados del petróleo y se fomenta el uso de transporte alternativo. Se incentiva el uso del gas en el transporte público y se prioriza el uso del transporte público con la creación de un moderno sistema de transporte urbano con criterios de sostenibilidad y eficiencia energética. 

Petroperú puede exportar a precios internacionales gran parte de su producción de derivados de petróleo, puesto que el incremento del consumo de derivados de petróleo se reduce y se incrementa la brecha entre producción de petróleo y consumo de derivados en el Perú. 

La plusvalía obtenida por Petroperú, de todos los peruanos, se puede invertir en la construcción de biorefinerías y el establecimiento de un tejido industrial asociado a nuevas tecnologías de transporte urbano público y privado (coches a biodiesel o bioetanol, coches eléctricos, coches de hidrógeno); en la investigación y desarrollo de innovadoras fuentes renovables energéticas para el transporte aéreo, marítimo y terrestre -biogás y biodiesel a partir de microalgas- ; y en la elaboración de estrategias de transporte eficiente y movilidad sostenible. 

Un negocio redondo para Petroperú que exportaría derivados del petróleo en un entorno de altos precios asociados a la edad del petroloceno tardío, posterior a 1973 y en el que los precios del petróleo son muy elevados debido a las tensiones geopolíticas, al desfase entre la oferta y la demanda, a la escasez del petróleo y a la especulación de los mercados de futuro.  

Un negocio redondo para el Perú que inicia seriamente un proceso de transformación del modelo energético actual, reduce la emisión de gases contaminantes en las zonas urbanas y eleva el nivel de independencia externa e invulnerabilidad energética.

Petroperú tiene la intención de reengancharse al negocio del petróleo en la fase del petroloceno tardío. En una realidad de adicción al petróleo como la actual, existen dos modelos de negocios viables. Sin embargo, el negocio que previsiblemente pretende seguir Petroperú es lesivo y a largo plazo catastrófico para los intereses del Perú.

Existe un negocio alternativo, y Petroperú como empresa estatal puede participar activamente y transformarse en el organismo nacional que coordine el proceso de transformación del modelo energético peruano. Hay negocios buenos y negocios malos, malísimos, las generaciones venideras juzgarán y sufrirán las decisiones que se adopten hoy.

En su opinión, ¿puede Petroperú participar activamente en la transformación del modelo energético peruano?



Esta entrada contiene un artículo de:
Alberto Ríos Villacorta
Doctor Ingeniero Industrial, Universidad Carlos III de Madrid. Ingeniero Eléctrico, especializado en Sistemas y Redes Eléctricas, Instituto Politécnico de Bielorrusia. Master en Energías Renovables, Universidad Europea de Madrid. 
Profesor Internacional del Diplomado Internacional en Gestión de la Energía de ESAN
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