El pan nuestro

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No sólo buscan mejorar la calidad de vida de las poblaciones más pobres del país, sino también generarles una fuente de trabajo, a través de la elaboración de productos alimenticios a base de soya. Hoy, el Programa de Apoyo Nutricional basado en Soya (Pan-Soy), está presente en 21 distritos de Lima y en algunas zonas de Ica.

Pan-Soy es una iniciativa que nació hace dos años gracias a la solidaridad de un grupo de personas que hoy trabajan para crear mejores condiciones de vida para los que más necesitan, brindándoles la oportunidad de desarrollar un proyecto empresarial en su comunidad.

"Nuestro país, pese al crecimiento económico, tiene graves problemas de desnutrición y mal nutrición, pobreza y desigualdad. Nosotros buscamos combatir este problema desde las propias comunidades de base, dándoles una alternativa de alimentación y al mismo tiempo ayudándoles a generar recursos propios y empleo en su zona", señala Rosa Villarán, directora ejecutiva de Pan-Soy, en diálogo con Conexión ESAN.

Hoy, gracias a esta iniciativa, muchas mujeres -entre 35 y 55 años- de asociaciones de base son las gestoras de este proyecto empresarial dentro de su comunidad. Elaboran desde diversos productos de pastelería fina hasta helados, jugos, tamales, salsas como huancaína y ocopa, entre otros, usando la soya, cuyo valor nutritivo es muy alto y tiene un bajo costo.

"Estas personas venden sus productos tanto a nivel de su comunidad y en distritos cercanos. La mayoría de estas comunidades tienen volúmenes de venta que bordean los S/. 8,000 al mes y otras, que recién están empezando, alcanzan los S/. 2,500", comenta.

En cada una de estas comunidades, Pan-Soy entrega equipos y elementos necesarios para que estas personas, organizadas a través de Comedores Populares, Vaso de Leche o cualquier otro tipo de organización comunal, empiecen a trabajar. Es decir, les otorgan una máquina de procesamiento de soya y 400 kilos de este producto como capital de trabajo, así como asistencia y capacitación en buenas prácticas de manipulación y manufactura para que puedan lograr productos de calidad.

"La capacitación es primordial para romper este círculo vicioso de la pobreza y la dependencia. A través de este proyecto, buscamos que estas personas saquen al empresario que tienen dentro, fortalecemos la confianza en sí mismos, su autoestima", nos dice Rosa, dejando notar su gran satisfacción por la tarea cumplida. Dice que su meta es estar pronto en otras regiones del país para lo cual están buscando aliados estratégicos, como instituciones u otras entidades.

Agrega además que fomentan la responsabilidad social, pues una de las exigencias del programa es que entreguen diariamente una ración de alimentos a base de soya, gratuitamente, a 100 personas más necesitadas de su comunidad.  A la fecha, con esta iniciativa ya han atendido a más de 2,580 beneficiarios.

Para Kety Jáuregui, profesora del MBA Tiempo Completo de ESAN, la experiencia de Pan-Soy es un excelente ejemplo de gestión de un grupo de personas que buscan el desarrollo sostenible de la comunidad, a través de la generación de empleo y reducción de la pobreza en base a la producción de alimentos nutricionales.

"Este tipo de iniciativas promueven el desarrollo de la población, ya que es un modelo de gestión que impulsa el emprendimiento, el aprendizaje y la capacidad productiva de las comunidades, destacando además, las actividades en pro de una mejor calidad de vida", expresó la profesora.  

¿Cree usted que el desarrollo de más proyectos como el de Pan-Soy puede servir sólo para luchar contra la pobreza o también impulsa la creación de nuevas mypes?



Esta entrada contiene un comentario de:
Kety Jáuregui
Profesora en el área de Administración. PhD in Management, IESE, Universidad de Navarra, España. Master en Sistemas de Información, ITEMS, Campus Monterrey, México. PADE en Administración, ESAN, Perú. Ingeniera Industrial, Universidad Nacional de Ingeniería de Lima, Perú.
Profesora del MBA Tiempo Completo de ESAN
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