Evaluando las microfinanzas en el Perú

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Un error muy frecuente que encontramos cuando se habla de las microfinanzas es relacionarla únicamente con el concepto de otorgar créditos, olvidándonos de otros productos a desarrollar como el ahorro, los seguros personales y familiares, o de los elementos que acompañan su crecimiento. Por ello, las entidades financieras deben ayudar al microempresario en su sostenimiento y desarrollo.

Se entienden las microfinanzas como la provisión de servicios financieros para personas en situación de pobreza, microempresas o clientes de bajos ingresos, incluyendo consumidores y autoempleados.

Tomando como base este concepto, las microfinanzas apuntan principalmente a apoyar a aquellas personas de extrema pobreza que podrían estar desarrollando un micronegocio. Estas son pequeñas unidades de negocio dirigidas generalmente por el propietario, el mismo que cumple diversas funciones, desde dirigir, gerenciar, operar, controlar y otros aspectos necesarios para que el negocio camine.

En el Perú más del 97% de empresas están en esta categoría y han permitido que muchas personas y familias tengan lo suficiente para sobrevivir en algunos casos, pero también encontramos ejemplos de aquellos que gracias al apoyo recibido se convirtieron en grandes empresas. En la gran mayoría de casos, estas empresas son familiares. Eso quiere decir que los miembros de la familia son parte activa en el desarrollo de la actividad. Un ejemplo lo encontramos en las bodegas, tiendas que comercializan ropa, zapatos u otros.

Tal vez uno de los grandes problemas de estos pequeños negocios es el nivel de informalidad en el que se encuentran y se mantienen así por mucho tiempo en un afán de solo supervivencia. Sin embargo, esto, en muchos casos, los mantiene estancados en su desarrollo, lo que no les permite atender a otros grandes negocios o los obliga a tomar créditos demasiado caros.

La estrategia aplicada por las entidades financieras que los atienden está centrada en el trabajo que desarrollan los asesores o promotores de servicios financieros. Esto se hace a la base de manera personal, es decir visitando el negocio del prospecto. Sin embargo, hoy se está utilizando cada vez más otros medios de comunicación como el teléfono, Internet y esperemos que próximamente el celular.

sumilla_ibanez_microfinanzas1.jpgEl grado de competencia en este sector es muy elevado, la tasa de interés es solo uno de los factores a tomar en cuenta. ONG's, Cooperativas de Ahorro y Crédito, Cajas Rurales, Cajas Municipales, EDPYMES, Financieras y Bancos, son algunos de los actores en este marco.

Otros factores a considerar son la rapidez de la operación, menos documentación y probablemente el más importante, la calidad humana no solo del vendedor sino de todos los miembros que intervienen en el proceso.

Hoy vemos dos formas de crédito bastante utilizadas: Capital de Trabajo y Activo Fijo. El capital de trabajo es el fondo de maniobra de la empresa, un préstamo de este tipo es usado cuando se prevé un alza en la actividad. Por ejemplo, la llegada de un día festivo provoca un aumento de las ventas, y el capital de trabajo debe permitir cubrir este aumento de demanda.

Si el cliente no cuenta con ahorros suficientes para aumentar de forma equivalente la nueva demanda, debe sacar un crédito "Capital de Trabajo" a corto plazo (menos de un año). Por el contrario, si se prevé un alza en la demanda de forma continua y sostenible, esto debido a factores externos como la apertura estatal, el aumento de la capacidad adquisitiva; o internos tales como la inversión en maquinarias para atender un nuevo mercado, en ese caso, el crédito es para la mayor parte de casos a más largo plazo.

En este sector es muy difícil contar con una garantía real y cuando se pide alguna, esta es casi siempre "a sola firma". Esto compromete al signatario. Con el aumento del monto versado se busca asegurar aún más el reembolso y así, se puede pedir un garante. Lógicamente en este marco, un garante con propiedad es más valorizado que uno sin ella. Para montos muchos más grandes, este tipo de garantía deja de ser suficiente. Entonces, se considerará una garantía mobiliaria o una hipoteca.

Un error muy frecuente que encontramos cuando se habla de las microfinanzas es relacionarla únicamente con el concepto de otorgar créditos, olvidándonos de otros productos a desarrollar como el ahorro, los seguros personales y familiares, o de los elementos que acompañan su crecimiento. Por ello, la tarea de las entidades financieras que atienden a los microempresarios debe consistir en buscar nuevas metodologías y tecnologías que les permitan atenderlos en todas o en varias de las necesidades indicadas a fin de ayudarlos primero en su sostenimiento, y luego acompañarlos en su desarrollo.

¿Qué otras medidas pueden tomar las entidades financieras para atender las necesidades de las microempresas?



Esta entrada contiene un artículo de:
Javier Ibañez
Ingeniero economista con especialización en Banca, Finanzas y Microfinanzas, diplomado en Contabilidad Gerencial y Finanzas Corporativas, Especialización en Gestión de Riesgo de Crédito, Especialización en Administración y Gerencia, Diploma en Gestión Financiera, Maestría en Banca y Finanzas.
Profesor de los Programas Institucionales de ESAN
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