¿Fiestas felice$?

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Pasaron los feriados y nos reincorporamos al trabajo. ¡Qué buenas estuvieron las fiestas! ¿Verdad? Verifiquémoslo preguntándonos lo siguiente: A) ¿Sabemos exactamente cuánto dinero gastamos en esos días? B) ¿Teníamos la cifra a gastar, determinada con anterioridad, dado que hicimos un pequeño flujo de caja? C) ¿El dinero que usamos para disfrutar las fiestas no procedió de un ingreso corriente, es decir, de mis ingresos del mes?

La mayoría de nosotros asociamos festejo a gasto, así que si a las tres preguntas formuladas hemos contestado que NO, entonces el festejo, como todo exceso en la vida, en el corto o mediano plazo, tendrá un efecto colateral no deseado.

Analicemos cada pregunta:

A) Si no sabe a la fecha cuánto gastó ni tiene idea de cómo afectará esta cifra a su ingreso corriente, entonces vaya revisando la cifra de sus ahorros actuales o analizando en la estructura normal de su gasto, dónde puede ahorrar para cubrir este pequeño "extra". Si ninguna de las dos situaciones es posible en su caso y no tiene activo alguno que hacer líquido, entonces la noticia es que necesita una nueva deuda. ¿Está en capacidad de afrontarla?

B) Si no tiene la costumbre de hacer un flujo de caja personal (aunque sea muy rudimentario) es momento de empezar. No es aceptable que usted no sepa cuánto le cuesta vivir al mes. Es más, no solo importa conocer el monto, sino en qué tipo de rubros están concentrados tanto el gasto como el ingreso, para poder administrar sus cifras. Tener las cifras ex ante si bien nos quita algo de entusiasmo, nos posibilita que las sorpresas por los festejos sean mucho menores.

C) Si el dinero usado no procedió de mi ingreso mensual, sino de mis CTS, o de mi gratificación, estamos usando inadecuadamente esos recursos. Estos fondos proceden de una generación de largo plazo y como tal debemos usarlos para inversiones de largo plazo o, en todo caso, para el pago de una deuda. No usarlo en gasto corriente. Si así lo haces, la situación empeora, peor aún si el dinero usado se generó por "retrasar" alguna obligación pendiente.

sumilla_gonzales_fiestas2.jpg Ya sé que alguno dirá que entonces no hay lugar para un "capricho" o un "cariñito". Solo les recuerdo que todos ellos tienen un costo. ¿Está dispuesto a pagarlo? Ahora bien, si tiene la posibilidad de un ingreso adicional que le financie estos gustos, maravilloso. Pero igual es una apuesta, dado que nada le asegura que el dinero aparezca en la oportunidad y el monto esperado.

Dadas su respuestas, ¿cómo estuvieron su fiestas? Espero hayan sido unas... ¡felices fiestas!

¿Ha realizado usted un balance de sus gastos en las últimas fiestas?



Esta entrada contiene un artículo de:
Patricia Gonzáles
MBA, ESAN. Licenciada en Administración de Empresas, Universidad de Piura. Directora Administrativa de ESAN.
Profesora de la Maestría en Finanzas de ESAN
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