Cinco valores para gobernar eficazmente, pero también con moral y ética

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¿Qué condiciones se requieren para el ejercicio de una gestión pública eficaz? ¿Existe aún una conexión entre los todavía altos niveles de pobreza en los países latinoamericanos y la corrupción existente en ellos? Pablo Ayala, profesor de la XXV Semana Internacional de ESAN, comenta al respecto.

¿La ética y la política van de la mano en Latinoamérica o hay mucho por hacer en este terreno?

Definitivamente ambos tienen unos vasos comunicantes muy estrechos. Es decir, no puede haber una política sin un buen trasfondo ético y a la vez de nada sirve la ética o la reflexión ética si esta no tiene una vocación política, de conformar lazos sociales fuertes. La tarea de realizar en los hechos los ideales de la ética representa un reto, un desafío que todavía tenemos pendiente en América Latina, incluso a nivel mundial.

La brecha entre las declaraciones sobre buenas intenciones, sobre los ideales, sobre las maneras en que podríamos conformar una sociedad más justa, más armónica, más tolerante, más incluyente, más de una ciudadanía global, la distancia entre todas estas declaraciones y la realidad, es muy extensa. Hay todavía un largo camino por recorrer.

¿Por qué nuestros países van tan mal en los rankings de corrupción internacionales?

Este es un mal que  aqueja a nuestras sociedades desde hace mucho tiempo y las razones por las cuales se dan estos resultados tienen que ver en parte con la condición en la que viven muchos de nuestros habitantes. Voy a ponerles el caso de México, que es de donde yo vengo.

Tenemos alrededor de 54 millones de pobres, de los cuales 19.4 millones viven en pobreza extrema. Entonces, si tenemos una sociedad donde los mínimos básicos de la subsistencia faltan, es muy difícil que podamos tener una sociedad blindada para no caer en actos de corrupción que les permita satisfacer en ocasiones algunas necesidades.

No estoy justificando el hecho. Simplemente estoy tratando de ofrecerle una razón por  la cual en algunas sociedades la corrupción es más alta. Ante la falta de condiciones sociales que posibiliten el arribo a una mejor condición de vida, en ocasiones las vías cortas son las que aseguran la corrupción.

¿Hay cierta aceptación de los pueblos a que sus gobernantes gobiernen eficazmente, sin importar si son corruptos?

Creo que desde hace unos 20 años hemos caído en una etapa o una tendencia, que algunos filósofos han definido como el cinismo moral de la política. Me refiero a que en ocasiones los mismos mecanismos de la democracia directa nos llevan a otra condición que es la paradoja democrática: el pueblo elige a un representante y en ocasiones no es la persona ideal. Esa persona gana porque pone en marcha algunos mecanismos que se manejan en el marco de la inequidad o de la opacidad.

sumillas_ayala_valores1.jpg El problema es cuando la sociedad tiene claro que no hay manera de vencer esas inercias o la puesta en marcha de esos mecanismos que aseguran el triunfo para un candidato. Entonces la gente se deja llevar por la inercia.

Tenemos casos muy sonados donde era difícil que la gente pudiera aceptar una forma de gobierno que se sabía o que se sentía superada y que en las elecciones volvieron a lo mismo. Entonces, ¿cómo hacer para entender esa vuelta a lo que ya no queremos, a lo que ya se rechazó? Pues esta es una de las tareas que los filósofos de la ética o que la ética política está estudiando en la actualidad.

Planteada la pregunta de otro modo, ¿cómo hacer para gobernar eficazmente, pero con moral y ética?

Deberíamos partir de la concientización de que vivimos en la sociedad con rasgos globalizados, donde necesitamos gobernar para personas con morales e identidades culturales y sociales distintas. Entonces lo que debería mandar para los tiempos que corren es hablar de una ética cívica con alcance global que estuviera sustentada en cinco valores que son vinculantes y que  posibilitan que cada grupo social pueda realizar el proyecto de vida que tiene: la libertad, la igualdad, la solidaridad, el respeto y el diálogo, como una vía para resolver de manera pacífica los conflictos.

Si tenemos estos cinco valores presentes en las formas de gobernar y en las  formas de exigir la gobernanza, entonces alcanzaremos una sociedad justa. En consecuencia, de lo que se trata es de poder gobernar desde esta lógica de una ética cívica global donde quepan todos los intereses, todas las personas y todos los pueblos.

¿Considera usted que hay otros factores, además de la pobreza, que explican la existencia de altos niveles de corrupción?



Esta entrada contiene una entrevista a:
Pablo Ayala, PhD
Doctorado en Ética y Democracia. Universidad de Valencia, España. Maestría en Educación, con especialidad en humanidades. ITESM-México. Licenciatura en Ciencias de la Educación. Universidad Kino, México. Actualmente se desempeña como director del Departamento de Formación Humanística y Ciudadana del ITESM, Campus Guadalajara. Profesor de la XXV Semana Internacional de ESAN
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