El fracaso de limitar la propiedad agraria

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Un peligro para el sector agrario es la propuesta de establecer límites a la propiedad de las tierras, bajo el argumento de que en el Perú se viene produciendo una nueva concentración de los suelos que puede generar monopolios.

En la década de los 90's se publicó el Decreto Legislativo 653, con el cual se derogó la Ley 17716 o Reforma Agraria, cuyo régimen impedía que organizaciones de conducción indirecta, como son empresas y asociaciones, sean propietarias de tierras.

Ahora, el temor de los promotores del límite de tierras es que se puedan desarrollar monopolios en algunos valles, sin tomar en consideración que el Perú ya cuenta con una legislación para combatir esas distorsiones en el mercado y que tiene un organismo llamado Indecopi que se encarga por velar y regular estos posibles monopolios.

Hay un fenómeno que nadie quiere analizar: los grandes empresarios agrarios provienen fundamentalmente de sectores no agrícolas. Las principales firmas agrícolas son de empresarios que estaban antes en el sector pesquero, en el minero, en el industrial; esa mentalidad empresarial incorporada al campo ha hecho efectivamente que se logren los éxitos que todos reconocen.

Veamos el proyecto de irrigación Majes, en Arequipa, donde se distribuyeron tierras de cinco hectáreas a cada campesino, lo que yo he denominado "las cárceles de cinco hectáreas", porque todos los que recibieron ese espacio han quedado esclavizados y no lo pueden vender porque no han terminado de pagar.

No se puede decir que porque les repartieron el capital el sistema económico los ha incluido, más bien están totalmente excluidos; entonces, no me digan que la solución es limitar la propiedad de la tierra. Esto ya lo probamos durante 30 años a partir de 1969 y nunca el sector agrario ha estado tan retrasado.

El otro lado de la moneda es el proyecto de irrigación de Chavimochic, en La Libertad, que ha incorporado a 200,000 trabajadores y que ha generado demanda de servicios para Trujillo. Es decir, se ha creado más riqueza y mayor inclusión.

Comparemos qué esquema ha sido más inclusivo: Majes-Siguas, donde las 30,000 hectáreas divididas en cinco hectáreas para cada trabajador originó 6,000 campesinos; o Chavimochic, que con solo 100 empresas ha dado empleo a 150,000 trabajadores y generado riqueza para el millón y medio de habitantes que tiene Trujillo. En la ciudad de Pedregal, que es la principal ciudad de Majes, no hay ni siquiera desarrollo urbanístico.

sumillas_chirinos_propiedadagraria.jpg Por todo lo expuesto, el clamor de la Universidad ESAN y del trabajo que hago a través de la Maestría en Administración de Agronegocios de ESAN, es para destacar esos resultados y tratar de formar a los alumnos con experiencias exitosas, que vean que no se debe buscar solo el efecto inmediato, sino ver las consecuencias a largo plazo.

En las ferias y eventos internacionales todos alaban este sistema. Sin embargo, en el Perú, desde las propias esferas del Gobierno y del Legislativo, se busca revertir los casos de éxito. Limitar la propiedad sería un tremendo retroceso en busca de la satisfacción inmediatista de ver cómo se reparten las tierras regresando a épocas que el país ya había superado.

¿Cree usted que vienen surgiendo monopolios en la propiedad de las tierras agrícolas?



Esta entrada contiene un artículo de:
Octavio Chirinos Valdivia
Profesor del área de Finanzas, Contabilidad y Economía Ph.D (c) in Economics, Massachussets Institute of Technology, USA. Economista, Pontificia Universidad Católica del Perú. 
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