Responsabilidad social en las empresas: ¿comunidades como socios de éstas?

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Los modelos tradicionales de gestión empresarial están sujetos a tres leyes de la economía racional: maximizar beneficios, reducir costos y optimizar recursos. Estas normas, que datan de la post revolución industrial, tienen una perspectiva de negocio de "empresa-céntrica", en la cual el centro de la sociedad es la empresa.

ventura_rse.jpg Este modelo de gestión empresarial ha venido siendo aplicado durante muchos años por el sector extractivo de recursos naturales, el cual entiende su relación con la sociedad supeditada a las mencionadas leyes, por lo que la rentabilidad es el fin último de su acción empresarial.

El premio nobel de economía (1976) Milton Friedman decía que la única responsabilidad social que tenía una empresa era aumentar sus ganancias. Este concepto se aceptó como válido por varias décadas y las escuelas de negocio florecieron al amparo de él. Así, el Estado y la sociedad resultaban agentes secundarios en la dinámica empresarial.

Bajo esta concepción, la única forma de relación de la empresa con la sociedad era a través del Estado; es decir, la empresa gana y paga impuestos y a su vez el Estado brinda bienes y servicios públicos a la sociedad. Por lo tanto, la empresa cumple su responsabilidad social adecuando su actividad a las leyes de la economía racional. Este era un modelo lineal de la relación empresa sociedad, y presuponía la idea de una sociedad estática, receptora y beneficiaria del Estado.

Pero la revolución tecnológica que caracterizó la llegada del nuevo milenio tuvo gran impacto en la dinámica de la sociedad y con ello el modelo de gestión empresarial tradicional se vio afectado. La relación lineal resultaba ya insuficiente y el Estado iba perdiendo el monopolio intermediador entre empresa y sociedad.

En esas circunstancias la relación entre estas últimas se torna mucho más importante, pues ahora una pequeña comunidad de personas -algunas de las cuales en muchos casos se han visto impedidas de poder acceder a los sistemas de la vida moderna- tiene la capacidad de paralizar la operación de las más grandes, modernas y competitivas empresas, que si bien tienen todo el respaldo financiero, tecnológico y político, no cuentan con la licencia social para operar.

Es en este escenario que la empresa enfrenta el desafío de construir una relación más directa con la sociedad, la cual, en definitiva, es totalmente diferente a la anterior: está más informada, más empoderada y con gran capacidad de auto organización.

En el Perú, país en transición, el citado modelo tradicional de gestión empresarial todavía se sigue aplicando en medio de una sociedad peruana que hace varios años ha cambiado. Por ello, los nuevos modelos de gestión empresarial exigen a la empresa tener en cuenta básicamente tres aspectos:

  • Los asuntos sociales cobran igual importancia que los temas financieros, tecnológicos y políticos. En los conceptos como el goodwill, el due diligence, entre otros, el asunto social tienen cada vez mayor peso.
  • Incorporar a las comunidades como socios activos de la acción empresarial. ¿Qué pasaría si una compañía minera incorpora a las comunidades en el accionariado de la empresa? Simple. Se desarrollará la lógica de que si le va mal a la empresa, le va mal a la comunidad y viceversa. Las comunidades tienen derecho a gozar de los beneficios que da la gestión de los recursos naturales.
  • Alianza con el sector público, local y regional. Para hacer una buena gestión empresarial no basta las buenas relaciones con los organismos del gobierno nacional (después de todo siempre es lo más fácil). El asunto es que cómo se logra tener el apoyo y la colaboración con los gobiernos locales y regionales, pues no solo representan al Estado en las zonas de operación de la empresa, sino también a las comunidades.

sumillas_ventura_rs.jpg De esta forma se logra cambiar la relación lineal del modelo tradicional por un modelo triangular: la empresa se relaciona con el Estado y con la sociedad, mientras que lo mismo hace el Estado y la sociedad local.

Para hacer todo lo mencionado hay que romper con una visión de gestión empresarial muy arraigada, dejar de lado las reticencias, iniciar un proceso de capacitación y no perder el objetivo de maximizar el valor económico que se traduce en beneficio para la empresa, el Estado y la sociedad.

En ese sentido, la responsabilidad social deja de ser una "actividad colateral", pensada solo como parte de un modelo filantrópico de acción social. Gran desafío para una nueva gestión minera en el Perú.

En su opinión, ¿existen empresas en el país que estén aplicando actualmente el nuevo modelo de gestión empresarial descrito por el autor?



Esta entrada contiene un artículo de:
José Ventura
PhD in Management Science, ESADE-Barcelona. MBA, ESAN. Diplomado en Gerencia Política, George Washington University. Experto en reforma del Estado, redes participativas y relaciones público-privadas. Se desempeña como Project Manager de las Naciones Unidas. Senior del Banco Mundial y la Cooperación Alemana. Profesor de la Maestría en Gestión Pública de ESAN.
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