¿Costo o gasto?

user-pic

No todos los gastos son malos, incluso algunos son necesarios. Sin embargo, se les debe dar un lugar de segunda prioridad frente a los costos, los cuales sí van a permitir generar en el futuro una utilidad en el negocio. ¿Es posible que dos sencillas palabras (costo y gasto) puedan orientar nuestras decisiones? Razonemos.

gonzales.pngHace poco escuché a alguien mencionar que como "eso" era un gasto, que no debía realizarse y que "si hubiera sido una inversión (o costo), entonces sí era algo bueno y debía incluso priorizarse". Pues bien, vamos a trabajar ambas definiciones, dado que en ninguno de los casos podemos definir de manera general y rápida, que el costo es bueno y el gasto no.

Cuando hablamos de costo, estamos considerando una inmovilización de recursos en algo por el que esperamos un beneficio en el futuro; aquí, la palabra crítica es futuro, del que se espera aparezca el margen que justifica esta inversión. 

Por ejemplo, cuando adquirimos una materia prima en una empresa que produce, esta materia prima es un costo (inversión) porque la adquirimos para elaborar un bien que pensamos vender y con el cual esperamos obtener una utilidad para la empresa. Igual pasa con el sueldo del gerente de producción, el cual se distribuye dentro del costo de las unidades producidas y es allí que se acumula en espera de que el producto se venda a fin de generar  la utilidad deseada.

En cambio, cuando hablamos de gasto, éste se realiza a fin de que su consumo sea inmediato, no se espera nada en el futuro. No quiere en ningún momento decir que no es bueno, el gasto se necesita, pero se diluye rápidamente. Por ejemplo, el sueldo de un gerente de administración y finanzas, o el del mismo gerente general (que nadie puede dudar de su importancia en el negocio) es gasto por su vinculación con el margen o utilidad. Estos sueldos deben usarse y consumirse en el mismo periodo en el que se generan, no se espera nada en el futuro.

Los gastos son necesarios, los que no lo sean deben eliminarse, solo que normalmente se les da un lugar de segunda prioridad frente a los costos, dado que estos últimos van a permitir generar en el futuro una utilidad en el negocio.

sumillas_gonzales.jpgEste tipo de definiciones las podemos llevar incluso al plano personal, donde si hablamos de la capacitación, por ejemplo, ésta es una inversión (o costo) porque por ella esperamos en el futuro optimizar nuestro proceso de toma de decisiones, incrementar nuestras habilidades a fin de que todo se traduzca en un mejor puesto  de trabajo, una mayor remuneración, etc. 

Lo que muchas veces no consideramos es que al capacitarnos no solo adquirimos las habilidades académicas que nos da el programa o curso seleccionado, también está el hecho de dedicar tiempo al desarrollo y generación del conocimiento, el cual nos permite crecer de forma personal y eso hace que incluso nuestra visión de vida cambie. Eso se traducirá en el futuro.

En resumen, cuando esté frente a un desembolso, priorice lo que es inversión (o costo),  y si es un gasto solo verifique que realmente lo necesite. No olvide que la financiación del mismo debe respetar el tema del calce (asociarlo a su vida útil), pero ese ya es otro tema. 

A partir de esta diferenciación, ¿cómo evalúa usted sus gastos o inversión?



Esta entrada contiene un artículo de:
Patricia Gonzales
MBA, ESAN. Licenciada en Administración de Empresas, Universidad de Piura. Directora Administrativa de ESAN.
Profesora de la Maestría en Finanzas de ESAN
Auspicios