Comunicación: el broche en la cadena de la planificación

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Generalmente un Plan de Negocio es producto de la consolidación de distintos sub planes que cada área elabora. En este sentido, ingresar al campo de la planificación y elaborar un documento guía implica necesariamente desarrollar también estrategias que nos posibiliten alcanzar las metas propuestas.

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Uno de los grandes errores en la planificación es no considerar los aspectos comunicacionales o desconocer la importancia que estos tienen en el proceso planificador. No hay estrategia, cualquiera sea el área en la que nos encontremos, que sea exitosa si no tiene presente a la comunicación como herramienta de gestión.

Primer paso: claridad

En el caso peruano, la primera gran tarea que tienen tanto directivos como organizaciones es la toma de conciencia y el conocimiento sobre el papel que cumple la comunicación en la gestión organizacional. Todavía hoy existen reconocidas y exitosas empresas cuya idea de la comunicación se ubica solo en el ámbito externo y para ellas la herramienta por excelencia es la publicidad a través de medios masivos y tradicionales.

En el caso del sector público, las áreas de comunicación -dependientes además de una secretaría general- tiene como tarea rutinaria la elaboración de notas de prensa y su gran objetivo es que aparezcan en la mayor cantidad de medios, pues solo así se podrá medir y justificar su trabajo y existencia.

Esa anacrónica visión, que no tiene nada de comunicacional sino que es meramente informativa, irónicamente se sigue alimentando con el relativo entorno económico positivo, el cual lleva a concluir que "si todo va bien, para qué cambiarlo". 

En otras palabras, los resultados positivos refuerzan la ceguera comunicacional de las organizaciones, aún cuando los males se gestan internamente.

Segundo paso: mirar hacia adentro

Ya sea por asignársela a un área que técnicamente no ha sido concebida para ello (Recursos Humanos, por ejemplo), o por creer que repartiendo un boletín, colocando una cartelera o enviando correos electrónicos se la está haciendo; la comunicación interna es la gran despreciada y hasta pisoteada en las organizaciones.

Si asignar presupuesto a publicidad ya es un esfuerzo que genera dudas y peleas (y no siempre con buenos resultados), el destinar recursos financieros y personal a la comunicación interna parece una locura y un gasto innecesario. Lo que en realidad no se asume es que con ella se está atendiendo al factor clave que va poner en movimiento el Plan, va a ejecutar la estrategia y va a hacer posible alcanzar las metas; es decir, al factor humano de la organización.

La gestión comunicacional empieza por el ámbito interno pues son los trabajadores los principales vehículos comunicacionales con los que cuentan las organizaciones y su efecto multiplicador es inmediato e insospechado. El desatenderlos implica pisotear activos intangibles como el clima organizacional, la cultura corporativa, las relaciones interpersonales, junto a otros tantos que siempre deben ser considerados en la planificación.

Tercer paso: consistencia

Renombradas empresas publican avisos a página entera, full color, en diarios de circulación nacional, que dan cuenta de lo exitosas o premiadas que son; sin embargo, los trabajadores transmiten por su lado a sus amistades, familiares y conocidos lo mal que son tratados, lo frustrados que se sienten o cualquier otra circunstancia negativa. 

Es más, ellos no necesitan de un periódico para divulgarlo, basta con colocarlo en redes sociales y si es con una foto mejor, pues sus amistades lo convertirán en viral. Nunca pinte flores por fuera, si tiene temblores por dentro.



El mejor Plan de Negocio, con las mejores estrategias, con el mejor recurso humano, con el presupuesto más ambicioso, no es nada si no está presente la comunicación en cada una de sus partes. La gestión comunicacional no es un eslabón más en la cadena de planificación.

Todo Plan de Negocio que no incluya los aspectos comunicacionales tiene grandes carencias, pero si además no considera la gestión comunicacional a nivel interno, la única meta que tiene segura es la generación de un caldo de cultivo que tarde o temprano repercutirá en su desarrollo organizacional.

Por ello, la planificación también debe incluir la capacitación constante de los directivos en habilidades en comunicación pues son ellos quienes deben promover la realización de las labores en forma adecuada, la generación de un ambiente apropiado, pero además generar la retroalimentación de prácticas y conocimientos en beneficio común de la organización.

El mejor Plan de Negocio, con las mejores estrategias, con el mejor recurso humano, con el presupuesto más ambicioso, no es nada si no está presente la comunicación en cada una de sus partes. La gestión comunicacional no es un eslabón más en la cadena de la planificación en las organizaciones: es el broche que permite que todo se articule y tenga sentido.

¿Cómo evalúa su plan de negocio actual? ¿Consideró los aspectos comunicacionales? Cuéntenos su experiencia.

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