Nuestro sistema de pensiones: sueño (pesadilla) de cada día

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En medio de una fuerte discusión pública y privada sobre si los trabajadores independientes deben aportar o no al sistema privado o público de pensiones, vale la pena reflexionar sobre su naturaleza y funcionamiento. ¿Realmente nuestro sistema de pensiones ha fracasado como sostienen algunos expertos?

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Parte de este articulo está inspirado en "Análisis del sistema de pensiones: propuesta de reforma y generación de valor", Gerencia para el desarrollo 29, 2013, ESAN. Para descargar gratis el libro dar click ¡Aquí!

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afp_fondo_pensiones.jpgHace algunas lunas me acosté pensando en que si era justo que los trabajadores independientes aporten todos los meses viendo reducidos sus ingresos corrientes, cuando muchos de ellos ganan poco, para obtener finalmente una pensión paupérrima. De otro lado, si no aportan, pensé en que será de ellos en el futuro. El Estado, es decir, nosotros a través de nuestros impuestos, tendríamos que hacernos directa y/o indirectamente cargo de ellos. Con todo esto en la cabeza tuve varias reflexiones al respecto.

Cuando se diseñó nuestro Sistema Privado de Pensiones (SPP), se pensó (intuyo) que el mismo iba a ser un sistema oligopólico, donde los operadores iban a tener una rentabilidad superior a la mínima, justa o razonable por el riesgo asumido. Justamente, por eso se regulan ciertos sectores como el eléctrico, agua, etc. Claro, son diferentes: estos últimos son monopolios naturales y/o operadores con poder de mercado (posición de dominio) y el SPP seria a los más un oligopolio. No obstante, desde un punto de vista económico y de eficiencia en la asignación de recursos en una economía, la rentabilidad a largo plazo debería estar en función del riesgo asumido por los inversionistas en este negocio, la cual sería la que asegura, según la teoría económica, unos  rendimientos económicos normales1.

Ahora bien, dado que las AFPs "venderían" un servicio que es de uso obligado2, como la luz o el agua (no es un servicio optativo como comprar o no una gaseosa), se pensó que debería tener un tratamiento especial. Bueno, es verdad que competirían varios operadores y por lo tanto se esperaba que hubiera cierto nivel de competencia; pero finalmente sería un oligopolio tal como se mencionó líneas arriba, con empresas pertenecientes a grupos económicos que además operarían en general sus propias compañías de seguros.

Otro aspecto que hacía muy especial este negocio es el impacto social que tendría en el futuro. No es lo mismo que las empresas compitan en el mercado de cervezas y otra que lo hagan en el de  pensiones, debido a que los resultados que se obtengan en este último repercutirán en el crecimiento y desarrollo económico del país, la paz social y la viabilidad no solo de las arcas fiscales si no de la economía en general. No se puede tratar a las empresas vinculadas al SPP como un mero "negocio".

Dadas las características particulares del "sector pensiones", se diseñó el sistema de manera tal que hubiera competencia de entrada. Solo operarían tres o cuatro AFPs, que entre otras variables de competencia3, ofrecerían cobrar la menor comisión. Asimismo, por el volumen asegurado de aportantes, podrían aprovechar los beneficios de las economías de escala y de ámbito. De igual forma, estas AFPs podrían dividirse el mercado (ahorrando un montón de dinero en publicidad, en promoción, en "jalarse" afiliados de otra AFP, etc.).

Por otro lado, se analizaron alternativas para reglar a las empresas: Precios Tope (Price-cap), Regulación por Tasa de Retorno, Regulación por Empresa Eficiente, etc. Para incentivar a las empresas se diseñó un mecanismo mediante el cual los retornos en exceso (beneficios súper normales de las AFPs) se dividirán en partes entre los aportantes (incrementando sus fondos) y las AFPs. Entre tanto, la comisión sería por saldo administrado. Finalmente, para acotar el costo de regulación el encargo lo tendría la SBS a fin de aprovechar parte de su infraestructura4.

Debido a la complejidad de este mercado y a las necesidades del mismo, se creó una central de procesos operativos (los gastos administrativos medios por afiliado se han mantenido casi constantes a pesar del aumento de la cartera de las AFP; de esta manera se pueden generar economías de escala al consolidar los procesos operativos). El caso de éxito y referencia internacional fue Unipago, operador central de República Dominicana, entidad propiedad de las AFPs y las compañías de seguros, que se dedica en exclusiva al procesamiento de datos y su principal objetivo es transferir los ahorros por economías de escala a sus clientes, que son las AFP y las compañías de seguros, los cuales a su vez transfieren este mayor valor a los aportantes.

También se tercerizó el servicio de asesoría previsional. El primer objetivo de esta propuesta sería subcontratar la asesoría previsional para reducir la asimetría de información; el segundo, reducir los costos de información. El diseño y el sustento de la asesoría se realizó con el fin de asegurar que los promotores y asesores previsionales cumplan un papel adecuado para que el afiliado tome una decisión informada. Los asesores de servicio darían asesoría exclusiva gratuita a la cartera de afiliados de rentas altas (premium), pues su objetivo es retenerlos (la asesoría exclusiva no se relaciona con el giro previsional y, además, los afiliados de todas las AFP pagan por servicios de asesoría que la gran mayoría nunca recibirá). El caso de referencia fueron los agentes previsionales independientes de Chile, cuyo objetivo era disminuir la asimetría de información. Nuevamente esto crearía valor para los operadores y a su vez para los aportantes.

También se diseñaron licitaciones grupales de SIS5. El objetivo de esta propuesta se concibió con el propósito de aumentar la competencia de las compañías de seguros en el SIS (las primas correspondientes al SIS son más bajas en el Perú que en Chile; sin embargo, esto no es un buen indicador de la competitividad del mercado. Un breve análisis de las estadísticas de la SBS muestra que las AFP siempre trabajan con la misma compañía de seguros. En la mayoría de los casos, las compañías de seguros pertenecen al grupo económico del cual es parte la AFP).

Para aumentar las pensiones futuras se incluyó en el aporte obligatorio a las gratificaciones, aguinaldos y CTS, así como el aporte obligatorio de los trabajadores independientes de manera gradual y con una campaña importante de información y educación6

Se planteó el cierre progresivo del SNP y la existencia del aporte solidario. La propuesta consistía en que el SNP ya no pueda captar nuevos asegurados (no se puede obligar a que las personas que ya están incorporadas a este sistema se traspasen al SPP, por lo que, de manera progresiva, el SNP se extinguiría cuando su último asegurado fallezca).

¿Por qué cerrar el SNP y no el SPP? Básicamente porque el SNP no alinea los costos con los beneficios para sus asegurados, genera menos beneficios a la economía que el SPP y porque se encuentra desfinanciado. Se buscaba generar un mayor atractivo del SPP para las personas de bajos ingresos y mejorar el nivel medio de las pensiones. La propuesta consistía en la creación de un aporte solidario que contribuya a un fondo desde el cual se les asignaría a los nuevos afiliados jóvenes de bajos ingresos un bono único que los ayude a capitalizar más rápido en su CIC7. La focalización hacia los nuevos afiliados jóvenes de bajos ingresos buscaría incentivarlos a unirse al SPP.

sumillas_afps.jpgOtra razón de esta focalización sería el efecto que tendría el bono único sobre el monto de la pensión del trabajador. Mientras más joven se afilie una persona al SPP, mayor sería el impacto sobre su pensión. El financiamiento del fondo solidario se haría a través de una tasa de aporte solidaria de por ejemplo el 0.1% del salario mensual del trabajador8. El grupo objetivo del bono único serían los nuevos afiliados que hayan cotizado por lo menos una vez (85% de los nuevos afiliados), que ganen hasta 750 soles mensuales (50% de los nuevos afiliados) y que tengan, a lo más, 35 años de edad (85% de los nuevos afiliados). El acceso a este beneficio exigiría un número mínimo de cotizaciones mensuales con el fin de resguardar que la propuesta no premie la informalidad (un sistema similar se utiliza en Chile y se aplica para las personas entre 18 y 35 años, que ganen menos de 1.5 salarios mínimos al mes y registren menos de 24 cotizaciones mensuales en el sistema. El subsidio lo entrega el Estado).

Finalmente, se crearía el Fondo 4 (fondo pasivo). Por ejemplo se invertiría una parte en el ISBVL y otra en el S&P500. Al ser un fondo administrado de manera pasiva la comisión sería mucho menor (no está demostrado que, en el largo plazo, la inversión activa rinda más (ajustada por riesgo) que la inversión pasiva). El atractivo principal de una inversión pasiva radicaría en el bajo costo que implica para el inversionista (se debe destacar que el gerente general de una AFP peruana declaró en alguna oportunidad que las AFP deberían invertir de forma pasiva).

En medio de la noche me levante transpirado y muy preocupado por nuestro sistema de pensiones y sus repercusiones para el país en algunos años. Me di cuenta que algunas cosas que logre ver en mis sueños ya no son aplicables y otras aún se pueden aplicar. Finalmente me volví a dormir.

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1La tasa justa para los accionistas se podría estimar con el modelo Capital Asset Pricing Model (CAPM).

2Al menos para los trabajadores que están en planilla.

3Obviamente se les pedía estándares de calidad y servicio, capital humano idóneo, experiencia, respaldo económico, etc.

4En el diseño final participaron los más reputados economistas del país, quienes suelen ser muy ingeniosos.

5Seguro de invalidez y sobrevivencia.

6Las personas tenemos una propensión marginal al consumo presente muy alta.  Consumir en el futuro tiene una muy alta tasa de descuento; preferimos consumir hoy antes que mañana. A mediano y largo plazo puede ayudar una mayor educación financiera a fin de hacer más responsable y consiente a la población de la importancia del ahorro y los seguros. Sin embargo, hoy tiene que ser un ahorro forzoso. Gran parte de la población no entiende ni le interesa conceptos teóricos sobre planeamiento, diversificación, reducción de riesgo, etc. Las personas no somos tan "racionales" ni tan informadas como algunos economistas quisieran que lo fuéramos

7Cuenta Individual de Capitalización.

8Siempre debe existir espacio para la solidaridad; al final igual lo "pagaremos" a través de un aporte solidario o de impuestos a través del SNP si el sistema "fracasa".



Esta entrada contiene un artículo de:
Carlos Aguirre
Profesor del área de Finanzas, Contabilidad y Economía. Maestría en Finanzas, ESAN. Economista. Programas de especialización en Finanzas, en Regulación Económica de las Telecomunicaciones y en Administración Bancaria.
Profesor de la Maestría en Finanzas de ESAN
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