Cuatro comportamientos que te alejan de ser un comunicador corporativo

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Para que una organización logre una eficaz gestión de la comunicación necesita contar con profesionales que no se limiten solo a informar, que tengan un estilo propio, que posean experiencia y sobre todo que sepan convencer. Lamentablemente, la realidad indica que quienes laboran en este rubro adolecen de estas capacidades y habilidades.

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La Comunicación Corporativa ha tenido grandes avances en el Perú y Latinoamérica, y es fácilmente previsible que se siga abriendo paso por los resultados positivos que viene generando tanto a nivel externo como interno. No obstante, la gestión de la comunicación requiere de capacidades, habilidades y experiencias para que sea efectiva. En las siguientes líneas, comparto una mirada de orientación para quienes comienzan a avanzar en este camino de la comunicación en las organizaciones.

Informar y no comunicar

En mi experiencia académica y profesional, he podido constatar que aquellos profesionales egresados como "periodistas" tienden a comportarse en las organizaciones como si estas fuesen un medio (prensa escrita, radio o televisión). Sus labores se concentran en preparar notas de prensa que buscan colocar en "medios amigos"; a redactar artículos para una revista o boletín interno; o a generar contenido para otros documentos. Por ello, y con toda razón, son vistos como los "periodistas" de la organización.

Sin embargo, la comunicación corporativa es muchísimo más que darle forma a la información y transmitirla. De hecho, la información es solo una pieza del gran rompecabezas que hay que ver y armar cuando se trabaja la comunicación en las organizaciones... y cada organización tiene su propio rompecabezas con una imagen distinta. Los medios "tradicionales" en las empresas están cada día siendo más vapuleados por su inutilidad, ¡Y es por sus propios usuarios! Los colaboradores están hartos de ser solo informados, quieren comunicarse.

Especializarse en montar bicicleta

En la segunda mitad del siglo XX, cuando los principales regímenes comunistas terminaban de desbaratarse, el mundo entero hablaba del fenómeno de la globalización y por lo tanto había que estudiarla, hacerle seguimiento y hasta especializarse en ella. Hoy que es una realidad y está presente (literalmente) hasta en la sopa, nadie la menciona.

Lo mismo sucede con el uso de la tecnología en los procesos de comunicación y el manejo de las redes sociales. Quien no tenga presencia en redes es porque se encuentra en uno de los extremos de la vida: o es un niño menor de 5 años, o es un adulto mayor de 70 (salvo honrosas excepciones en el último tramo). De hecho, en la actualidad las escuelas lo único que hacen es formalizar el uso de herramientas y orientar hacia mayores posibilidades de las que los niños con sus capacidades pueden ver.

Un comunicador que quiera especializarse en manejo de redes y crea que su futuro está ahí tiene los días contados pues querrá hacer relucir como virtud algo que será (es) inherente a los procesos de información y comunicación humana. El conocimiento y manejo de herramientas tecnológicas es importante -claro que sí-, pero lo es también para cualquier mortal en cualquier profesión. Lo importante no es saber montar bicicleta, es tener un estilo propio, una estrategia para saber dónde, cuándo y para qué usarla.

Acumular cartuchos sin disparar

Las nuevas generaciones de comunicadores corporativos provienen de las escuelas de periodismo, de comunicación social, ciencias de la comunicación, de relaciones públicas y similares; jóvenes que egresan de las universidades y son conscientes de las limitaciones que tienen para ejercer labores de comunicación en las organizaciones. Para muchos la teoría resultó hasta apasionante, pero la realidad nunca se acerca a los pocos ejercicios y simulaciones realizados en las aulas.

Ante este escenario, hay quienes optan por -casi inmediatamente- embarcarse en diplomados, especializaciones, hasta maestrías, para acumular más y nuevos conocimientos. He visto currículos de jóvenes profesionales con un largo listado de certificaciones nada despreciables, pero con un mínimo de experiencia de trabajo. Me sorprende que todavía nos encontremos con la creencia de que "cartonitis" es una manera de destacar en la profesión.

En la práctica, el comunicador corporativo requiere tener una formación y visión multidisciplinaria para utilizar la comunicación de manera transversal en las organizaciones. Por ello, estas valoran la formación académica -no hay duda de ello- pero siempre preferirán a profesionales con recorrido, con experiencia de aplicación de su formación. De nada sirve un comunicador corporativo armado hasta los dientes si no ha tenido oportunidad de disparar una buena cantidad de cartuchos en diferentes terrenos. Disparar, acertar y equivocarse, es válido y valioso en esta profesión.



El comunicador corporativo requiere tener una formación y visión multidisciplinaria, para utilizar la comunicación de manera transversal en las organizaciones. Por ello éstas valoran la formación académica, pero siempre preferirán a profesionales con experiencia de aplicación de su formación.

Yo soy comunicación

La comunicación no se aprende y ejerce solo para la empresa a la que se presta servicios, también es una herramienta que debe ser utilizada por el profesional para gestionar sus relaciones y actividades con sus supervisores y con el resto de la organización. Un comunicador corporativo que no sepa comunicarse, que no sepa convencer y "vender" su trabajo, no está capacitado para las actividades mayores que requiere una empresa.

Es vital formarse en habilidades comunicacionales, no solo teóricamente sino también en el terreno, en la cancha, sudándola, padeciéndola, viviéndola. Cada organización es un mundo distinto y cada miembro de ella un sub mundo a la vez, lo cual multiplica las formas de comunicación interpersonal que hay que gestionar.

Una indicación final

El comunicador corporativo debe ser autocrítico, debe saber cómo se comporta para tener claras sus fortalezas y debilidades. Como cualquier profesional, no lo sabe todo; y nunca lo sabrá. Está en él buscar su equilibrio en el momento en el que se encuentra, e ir moviéndose según las circunstancias. Solo así podrá ser el gestor de su identidad e imagen personal.

¿En su opinión, cuál es el principal problema que tienen los profesionales peruanos que trabajan en el rubro de la comunicación corporativa?

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