Hay que sacarle provecho al dividendo demográfico

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Nuestro país atraviesa por un dividendo demográfico que durará hasta el 2043, el mismo que se da cuando disminuye la tasa de fertilidad y niñez de la población, se incrementa la proporción de la población que trabaja y es pequeño el porcentaje de gente de más de 65 años. En este periodo los países pueden crecer económicamente. ¿El Perú lo conseguirá?

dividendo_demografico.jpgLas políticas macroeconómicas en el Perú has estado, desde el año 2008, centradas en resolver los efectos de la crisis sub-prime, que a los siete años de iniciada sigue afectando a la economía global. El radar macroeconómico no ha percibido en su visor que en el 2008  el Perú ha comenzado a recibir un Dividendo Demográfico, que debe concluir el 2043. ¿En qué consiste? Este se da cuando disminuye la tasa de fertilidad y niñez de la población, se incrementa la proporción de la población que trabaja (de 15 a 64 años), y es pequeño el porcentaje de gente de más de 65 años, o la tercera edad.

En este periodo demográfico los países, disminuyen los costos de educación primaria y secundaria, así como los gastos de salud (de niños y madres gestantes) y no suben los de la tercera edad, en especial gastos en salud y pensiones. Este periodo de gracia, donde se 'ejecuta' dicho dividendo demográfico se inicia cuando la población menor de 15 años es menos del 30% y la población mayor de 65 años es inferior al 15% del total. Concluye cuando la población mayor de 65 años rebasa el 15% del total.

Hoy, el Perú tiene este periodo de gracia que se extiende entre el 2008 al 2043, que es cuando se dará esta ventana demográfica.  En estos 35 años, la demografía nos da la oportunidad para pasar de ser un país pobre y joven a un país adulto y rico; países en el pasado reciente como Corea e Irlanda han sabido potenciar al máximo este Dividendo Demográfico. ¿El Perú lo puede hacer?  Pensamos que sí.

En los próximos 25 años, la tasa de ahorro de las familias peruanas va a aumentar, entre otras razones por el dividendo antes descrito. Es decir, parte de la ecuación del proceso de Ahorro-Inversión está resuelta. Si bien puede haber mayor ahorro, el problema es la calidad de la inversión y el retorno esperado de esta.

Las familias peruanas invierten gran parte de sus ahorros en la formación de capital humano, vale decir educación y capacitación en general. Países como Corea del Sur, al haber puesto en los últimos cuarenta años énfasis  en educación, tienen que sus estudiantes y fuerza laboral destacan en sus capacidades de conocimiento y aprendizaje. El Perú debe hacer lo mismo, sin embargo, este ahorro será poco productivo sino mejoramos la educación en los próximos cinco años. La brecha de educación debe cerrarse, ya sea medida en porcentaje de gasto y efectividad de aprendizaje de nuestros niños, con respecto a nuestros pares en mercados emergentes. Temas de agenda ya se están implementando, como mejoramiento de la calidad de los maestros, una mayor retribución a estos, y un énfasis a que en mediano plazo nuestros estudiantes puedan ser bilingües.  Más allá de temas de agencia cruciales, que ya se están implementando - como mejoramiento de la calidad de nuestros maestros, una mayor retribución a estos y un énfasis a que en mediano plazo nuestros estudiantes puedan ser bilingües- se debe poner en un sitial elevado a la educación y a los maestros. Temas de una futura agenda -como mejora de competencias de manejo de retórica y verbales- son vitales, fortaleciéndose mediante clubs de debate escolares, que además son soporte para un ciudadano participativo y democrático.  

Otra brecha que debe ser cerrada es la diferencia de ingresos entre hombres y mujeres. En el Perú, aun controlando variables como educación,  la brecha es de 30%. Si se espera que la tasa de participación laboral de las mujeres en el mercado laboral -hoy 30% inferior a los hombres- pase a ser 20% inferior en el 2030,  es necesario avanzar en legislación y ayudar al mercado para que las mujeres puedan atender sus trabajos, junto con licencias  maternales más amplias, horarios  flexibles y opciones de trabajo desde el hogar. En la actualidad, vemos que la participación de la mujer es similar a los varones, en educación primaria y secundaria, así como en diversas carreras universitarias.

Y, finalmente, inversión en capital, vale decir cómo hacemos que la inversión de capital sea más productiva. Por ello, se requiere una reforma del mercado de capitales que canalice este ahorro y la reforma de pensiones puede colaborar a ello. Si bien ha habido retornos interesantes  en empresas mineras,  banca y construcción, estas ganancias no tienen un mercado de capitales donde pueda reinvertirse y solo dependemos del sector bancario para el financiamiento. La reforma del mercado de capitales debe abrir una  opción de financiamiento para grandes  empresas que dependan menos de los bancos y estos se orienten a la pequeña y mediana empresa. Por otro lado, el tener como una alternativa de financiamiento en el mercado de capitales abre la ventana de opciones por el lado de alternativas de financiamiento y eventual puede reducir el costo de capital para todo el espectro de empresas en el Perú.

sumillas_dividendo_demografico.jpgParte de la ecuación está resuelta con la reforma de las AFP, hoy el tema pasa por una mayor liquidez de la Bolsa de Valores y una reforma de empresas familiares a empresas corporativas.  La Bolsa de Valores de Lima valorizada en 120 mil millones de dólares tiene una venta diaria que no excede los 20 millones de dólares diarios.  Ello hace que la formación de precios no sea ni transparente ni justa. Atado a este tema es el hecho de la flotación de las acciones, vale decir, acciones que no son parte del accionariado mayoritario sean menos del 20% del capital social.  Una reforma del mercado de capitales es crítica, ya que las empresas al tener una bolsa líquida y transparente, permiten una mejor asignación de recursos.

En corto, hoy la  agenda está planteada y el tiempo corre. Lo peor es que la condescendencia nos gane en estos años, y de un país pobre y joven, nos veamos en tres décadas convertidos en un país pobre y adulto.  Estos ciclos demográficos son irrepetibles, el Perú tiene estos 35 años para crecer. De no hacerlo habrá perdido una oportunidad única e histórica.

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El presente artículo fue publicado en Portafolio de El Comercio, el día 6 de abril del 2014.



Esta entrada contiene un artículo de:
César Fuentes
PhD in Economics de University of Pittsburgh. Economista de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Corporate Governance Leadership Program del International Institute of Corporate Governance de la Universidad de Yale. Ha sido Presidente de Directorio de SAFI - Perú, Director de OSIPTEL, entre otras instituciones. Director de la Maestría en Gestión Pública de ESAN.
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