Capital social y cultura organizacional

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¿Qué diferencia a las sociedades que han alcanzado desarrollo humano con respecto a las que sólo han alcanzado o están trabajando por alcanzar desarrollo económico? De acuerdo a investigaciones que datan del año 1994, la explicación, en buena medida, estaría en el concepto de capital social.

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Entendemos el concepto de capital social como "un fenómeno subjetivo, compuesto de valores y actitudes que influyen en cómo las personas se relacionan entre sí. Incluye confianza, normas de reciprocidad, actitudes y valores que ayudan a los individuos  (líderes, managers y colaboradores) a trascender de las relaciones conflictivas y competitivas para conformar relaciones de cooperación y ayuda mutua" . 

Entonces, una organización con un fuerte capital social proveerá el contexto organizacional adecuado que fomente la asociatividad entre sus líderes, directivos y trabajadores, para el logro de objetivos comunes y trascendentes. Asimismo, las condiciones estarán dadas para que el capital humano pueda convertirse en fuente de ventaja competitiva. 

¿Cuál es la relación entre capital social y cultura organizacional? 

Hemos señalado que el capital social está conformado por un conjunto de elementos tales como grado de confianza, normas de reciprocidad y actitudes que favorecen un contexto que fomenta la cooperación, el trabajo en equipo y el interesarse por los otros, lo que definitivamente disminuye la competencia desleal, los conflictos entre equipos y el personalismo excesivo. En síntesis, al escudriñar el concepto de capital social estamos haciendo referencia a principios y valores éticos que son promovidos por los integrantes de una comunidad u organización y que lo incorporan como parte de su cultura.  

Al respecto, estudios realizados han determinado una correlación muy estrecha entre capital social y desarrollo humano. Por ejemplo, los países nórdicos son países que alcanzando niveles muy altos de solidaridad y confianza entre sus miembros, de tal manera que los índices de corrupción y delincuencia son muy bajos así como los costos de transacción para realizar negocios. Sin embargo, sus parámetros no están en sus leyes o códigos escritos sino en su cultura, como manifestación de sus principios, valores y creencias.

sumillas-(4).jpgAhora bien, los investigadores del capital social también proveen algunos ejemplos latinoamericanos, siendo uno de ellos el distrito de Villa El Salvador, en Lima. Inicialmente era un gran arenal. No obstante, un grupo de personas, en su gran mayoría peruanos que venían desde el interior del país, lo convirtieron en un polo de desarrollo ¿Cómo lo lograron? En base a principios y valores éticos como el bien común, el interés por los otros, el trabajo mancomunado así como su capacidad de asociatividad en función a objetivos comunes. Así, se creó un ambiente de confianza donde todos se sentían impulsados a desplegar sus mejores esfuerzos y capacidades para construir un lugar digno donde vivir. La cultura que construyeron los unió, fortaleció e impulso su desarrollo.

Ahora bien, este mismo modelo de capital social se puede extrapolar a nuestras organizaciones, de tal manera que éstas puedas alcanzar la excelencia. Pero para ello es necesario determinar el estado de nuestro capital social, lo cual se puede lograr si se formulan las siguientes interrogantes:

¿Se respira confianza o temor al interior de nuestra organización? ¿Se manifiesta apatía o interés por los otros? ¿Se hace evidente la asociatividad, estableciendo puentes entre áreas y/o equipos para alcanzar objetivos que son transversales a varias unidades organizacionales, desde un enfoque por procesos? ¿Las áreas se desenvuelven desde un enfoque estrictamente funcional, como si el proceso se iniciará y concluyera en un área?  En cada uno de estos casos, independientemente de si la respuesta es positiva o negativa, estamos hablando de comportamientos que reflejan valores y creencias propios de las culturas particulares de cada organización.     

En síntesis, si queremos que nuestras organizaciones estén más cerca de la excelencia organizacional es vital fortalecer el capital social como parte de nuestra cultura organizacional. Para ello, será fundamental que los principios y valores éticos no sean palabras muertas al estar escritas en cuadros que adornan las oficinas de los directivos, sino que se vivan en el día a día, expresándose en la toma de decisiones, así como en lo que se reconoce y estimula. En esa misma línea, será necesario fomentar la asociatividad para el logro de objetivos comunes y trascendentes, así como construir confianza, manifestando interés por los demás.   

¿Qué considera usted que se podría hacer para construir un fuerte capital social al interior de nuestras organizaciones? 

 



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Esta entrada contiene un artículo de:
Wehrner Omar Guevara Montesinos
Magíster en Administración de Negocios. Egresado del PADE en Gestión del Potencial Humano - ESAN, Diplomado en Competencias Directivas por la Universidad Complutense de Madrid. Postgrado en Empleo Público por la Universidad de Alcalá y el Instituto Nacional de Administración Pública de España. Postgrado en Educación a Distancia por la UNED. Amplia experiencia en gestión de la capacitación y desarrollo de programas de fortalecimiento ético. 
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