Cambio en la cabeza de la Sunat. El reto de la nueva administración

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La administración tributaria tiene nuevo jefe. Se trata del contador Víctor Ramos, quien sucede en el cargo a Tania Quispe. Al respecto, Jorge Picón, profesor de la Maestría en Finanzas y Derecho Corporativo de ESAN, hace un balance de los últimos años de la Sunat e identifica los desafíos que tendrá la nueva gestión.

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Tras cuatro años en el cargo, Tania Quispe dejó la jefatura de la Superintendencia Nacional de Administración Tributaria (Sunat). La saliente funcionaria, quien pasará a ser representante del Perú ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), consideró que los resultados durante su gestión han sido "muy buenos", al punto que la presión tributaria se ubica en un pico histórico de 15.6% del PBI. 

Quispe reconoció, sin embargo, que los indicadores de evasión tributaria en el país siguen siendo altos (27.8% en el 2014), pero aseveró que son cifras menores a las registradas en años anteriores, cuyo promedio era de 34%. 

Respecto a la recaudación, la exjefa de la Sunat manifestó que durante su labor el Estado logró sumar S/. 32,000 millones para el presupuesto del 2014. 

Finalmente, Quispe dijo que el motivo de su renuncia se debió a que ya había cumplido su ciclo en esta entidad. Ahora, su lugar será ocupado por Víctor Ramos Chávez, contador de profesión que labora en la administración tributaria desde 1993. 

Para Jorge Picón, profesor de la Maestría en Finanzas y Derecho Corporativo de ESAN, la nueva administración de la Sunat se enfrenta a un legado complejo y con poco espacio para remontar una situación abiertamente adversa por los siguientes motivos:

1. Incremento sustancial de la evasión fiscal, informalidad y contrabando.  En los últimos años, resulta palpable dicha situación, al punto que cualquiera puede ver zonas de alta informalidad, ya sea alrededor de la sede central de Sunat, por ejemplo, o visitando departamentos como Puno, Juliaca, Chiclayo y Tacna.

2. En el plano interno se tiene un aumento de personal administrativo, poca capacitación y ausencia de líneas de carrera. En tanto, a nivel externo, existe un alto nivel de conflicto con sindicatos.

3. Uso ineficiente de recursos y diversas acusaciones de gastos indebidos.  Sin entrar a la calificación de corrupción (sin negarla tampoco), es claro que la gestión saliente ha contado con la mayor cantidad de recursos financieros en la historia de la SUNAT y, sin embargo, no se produjo ningún cambio relevante positivo.

4. Mala percepción del sector privado formal. Los empresarios y los gremios perciben un ensañamiento de parte de la Sunat al haber interpretaciones o pretensiones poco técnicas.  Se ha generado una enorme cantidad de litigios con el sector privado (tanto a nivel del Tribunal Fiscal como en el Poder Judicial), lo cual ha encareciendo la actividad privada como la gestión pública. 

sumillas-(4).jpgAnte este panorama, Picón considera que el reto de la nueva administración recae en tomar decisiones acertadas en un año electoral, con tiempo muy limitado, y con un gobierno preocupado por no equivocarse (por lo menos públicamente), más que por hacer aquello que el país requiere. 

El especialista señala que los principales desafíos a afrontar son:

a. La informalidad: La misma que deberá atacarse de forma inteligente y eficiente. La nueva gestión deberá aplicar un bisturí de cortes precisos y no soltar un cartucho de dinamita para romper todo lo que haya.

b. Uso ineficiente de recursos: La nueva administración tendrá que racionalizar los recursos existentes y reducir los conflictos con los trabajadores, para lo cual resultará necesario capacitarlos adecuadamente.

c. Dudas sobre corrupción: Para ello habrá que mostrar transparencia y se tendrá que pedir la intervención de la Contraloría.

d. Analizar la posibilidad de una norma que permita eliminar una gran cantidad de litigios: Generando un shock de ingreso al fisco (originado en los pagos que se requerirían para culminar con los litigios, sin multas y solo con actualización de la inflación) y reduciendo las contingencias del sector privado.

"No hay duda que no es el rol de Sunat  'promover' la actividad económica, pero ciertamente se ha convertido en un enorme escollo. Una adecuada política y administración tributaria debe lograr consensuar el incremento de la recaudación con el hecho de no entorpecer y menos desincentivar la inversión privada", concluye Picón.

En su opinión, ¿qué otros retos enfrentará la nueva administración de la Sunat?



Esta entrada contiene un artículo de:
Jorge Picón Gonzáles
Abogado - Universidad de Lima. Magíster en Administración - ESAN. Doctorado en Derecho Empresarial - Universidad de Sevilla. Socio de Picon & Asociados, Asesores Tributarios. Se ha desempeñado como Intendente Nacional Jurídico y Gerente de Procedimientos Tributarios en la SUNAT. 
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