Estrategia Racional vs. Estrategia Incremental para gestionar la innovación

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La gestión de la innovación representa uno de los desafíos más complicados para los gerentes y ejecutivos del siglo XXI debido a que su incapacidad para llevar a cabo este proceso puede provocar fracasos terminales en la organización en la que trabajan. A continuación, se desarrollarán dos enfoques que se pueden implementar en una estrategia corporativa para realizar esta compleja labor.

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Entre los múltiples desafíos que tienen los gerentes y ejecutivos  de hoy, sin duda, la gestión de procesos de innovación es la tarea más complicada. Si son capaces de hacerla bien sus empresas crearán valor, serán competitivas y rentables y se convertirán en un imán para el talento y la creatividad. Por el contrario, de ignorar su importancia o fracasar en el intento, sus organizaciones sufrirán múltiples problemas - en algunos casos terminales - incluyendo anquilosamiento corporativo, menor confianza de sus consumidores y una grave afectación de su reputación. Además, independientemente del sector o rubro de negocio, si las empresas son incapaces de ofrecer productos, procesos o servicios novedosos y atractivos, sus competidores tienen la posibilidad de condenarlos a las inclemencias de la destrucción creativa.

Incrementar la eficiencia y desarrollar capacidades para una mayor competitividad son dos de los principales objetivos de toda empresa. La innovación - sea de alta, mediana o baja intensidad tecnológica - juega un rol fundamental en la consecución de estas metas y para estimularla los esquemas de incentivos son fundamentales, más aún si los procesos de innovación se desarrollan en contextos ambiguos, cambiantes y de alto riesgo. 

Un punto importante a considerar es que la gestión de la innovación debe ser transversal a todas las áreas de la empresa y necesita estar guiada por una estrategia corporativa que persiga la generación y captura de valor de manera constante. Asimismo, el diseño e implementación de una estrategia corporativa de innovación debe considerar la identificación y almacenamiento de conocimiento específico con el que cuenta una empresa así como su capacidad para explotar este conocimiento comercialmente. Debido a que los entornos de negocio son complejos y dinámicos también es necesario proyectar cambios institucionales, socio-culturales y tecnológicos futuros que trasciendan las esferas de mercado. También, los procesos y estructuras intra-organizacionales deben ser constantemente evaluados para desarrollar conocimiento especializado por cada área según sus funciones específicas y a la capacidad de coordinación e integración de la organización en su conjunto.

Estrategia Racional vs. Estrategia Incremental

En términos de gestión de la innovación se distinguen dos grandes enfoques de estrategia corporativa: racional e incremental. El enfoque racional se caracteriza por una estrategia militarista de comando y control que incluye las siguientes etapas: (i) descripción, comprensión y análisis del entorno competitivo; (ii) determinación y diseño del curso de acción, e; (iii) implementación y monitoreo del curso de acción seleccionado. Este enfoque lineal y racional basado en la trilogía evaluación-selección-acción permite a la empresa estar al tanto de las tendencias de su sector, orientarla hacia el largo plazo y asegurar coherencia entre el curso de acción seleccionado y los objetivos que se persiguen. Sin embargo, concentrarse excesivamente en los competidores o "enemigos" puede resultar en estrategias corporativas que comprometan grandes cantidades de recursos a largo plazo y, en ocasiones, a expensas de nichos de mercado más pequeños pero rentables.

sumillas-(4).jpgPor el contrario, los partidarios del enfoque incremental sostienen que comprender la complejidad de entornos inciertos y cambiantes es una imposibilidad. En consecuencia, más allá de la trilogía evaluación-selección-acción, los incrementalistas buscan aumentar la capacidad de adaptación de la organización basándose en el modelo de prueba y error. Según este modelo, la empresa adopta un procedimiento cíclico de diseño-desarrollo-prueba-ajuste de diseño-prueba-lanzamiento en el que se realizan cambios o ajustes deliberados de acuerdo a los resultados de pruebas de un nuevo producto, servicio o proceso. 

Más allá de la dicotomía racional-incremental, la estrategia corporativa de innovación debe adaptarse a las particularidades de su entorno. En ocasiones, las complejidades del presente demandarán mayor atención que las incertidumbres asociadas al futuro pero el aprendizaje y los conocimientos acumulados a través de la experiencia deben ser útiles siempre para definir la estrategia corporativa más apropiada para innovar. 

A la luz de estas reflexiones, ¿cuenta su empresa con una estrategia racional o incremental para gestionar procesos de innovación?

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Esta entrada contiene un artículo de:
Miklos Lukacs
PhD en Management y MSc en Gestión de la Innovación de Manchester Business School, University of Manchester, Reino Unido. Master of Development Studies de Victoria University of Wellington, Nueva Zelanda. Licenciado en Medicina Veterinaria de la Universidad Mayor, Chile. Profesor del Programa de Alta Especialización Internacional en Gestión de la Innovación de ESAN.
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