Mortalidad de las AFP

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El anuncio de la puesta en vigencia de tablas de mortalidad basadas en estadísticas propias por parte de la Superintendencia de Banca y Seguros (SBS) ha desatado desencuentros entre el ente regulador, las AFP y distintos actores del mundo económico y político. ¿El resultado parcial del episodio? Afiliados confundidos y socavamiento de la confianza en el sistema privado de pensiones.

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Ante todo, hay que señalar que las tablas de mortalidad son una de las variables fundamentales o críticas del sistema, como lo son la tasa de aporte o las comisiones de las AFP. Su determinación debe estar basada en un sólido análisis técnico, pero además debe ser revisable periódicamente. No es una mera decisión administrativa.

Cuando el Sistema Privado de Pensiones (SPP) surgió, hace 22 años, hubo que tomar prestadas las tablas de mortalidad de Chile al carecerse de estadísticas propias por falta de evidencia empírica útil y por entenderse que dicha realidad resultaba relativamente cercana a la nuestra. En ese contexto, nadie podría argumentar que desconocía que las tablas deberían ser corregidas en algún momento.

Sumilla-Diaz-1.jpgEl aumento de la expectativa de vida no debería sorprender al tratarse de segmentos de personas de mejor estándar de bienestar relativo a la población en general y por los avances que se han logrado en la medicina. No obstante, los cuestionamientos que han surgido en torno a la expectativa de vida de 90 y 87 años para mujeres y varones, respectivamente, requieren despejarse en cuanto se publiquen los estudios de sustento. En este punto, hay que recordar que estas expectativas se refieren a las personas que han llegado a la edad de jubilación y no a  la esperanza de vida del país que es 74.5 años.

También, es claro que cualquier incremento de la expectativa de vida, ceterisparibus, debería significar una menor pensión mensual de jubilación en razón que el fondo o patrimonio acumulado se distribuirá en mayor número de años. Solo este factor ya refleja una situación sensible que exige un debido cuidado para implementar la tabla; empezando por una clara estrategia de comunicaciones.

Sumilla_Diaz-2.jpgAsí, por ejemplo, en esta discusión ha pasado desapercibido que en marzo de este año la Superintendencia de Pensiones en Chile sometió en consulta sus nuevas tablas de mortalidad en las cuales las mujeres tendrían expectativa de vida de 91.09 años y los varones de 85.6 años. 

Corresponde a las AFP, al regulador y demás stakeholders relevantes dialogar y definir conjuntamente la estrategia a seguir (cuándo publicar y qué otras medidas adoptar). Si ello termina postergando la aplicación de la tabla solo hay que tener presente que la misma ya ha sido divulgada, por lo que tampoco se dispone de un tiempo muy extenso para esperar, pues el mercado se irá adaptando aun cuando la disposición de aplicación se dilate.

¿Cómo cree usted que los actores del sistema de AFP deben comunicar mejor el tema de las tablas de mortalidad para calcular las pensiones?



Esta entrada contiene un artículo de:
Enrique Díaz Ortega
PhD (c) en Economía, Cornell University, Ithaca, New York. MA en Economía, Cornell University, Ithaca, New York. Consultor internacional en Mercado de Valores y Sistemas Pensionales. Ha sido Gerente Central del Banco Central de Reserva del Perú.
Profesor de la Maestría en Finanzas de ESAN.
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