¿Es la inversión social privada una estrategia para la sostenibilidad?

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El hecho que las empresas consideren dentro de sus actividades el concepto de sostenibilidad o el impacto que tienen sobre sus grupos de interés ya no está en debate. La expectativa que tiene la sociedad sobre este tema se ha venido incrementando en los últimos 20 años y se ha convertido en un asunto central para la creación de valor para las organizaciones, sus accionistas y la gestión corporativa, tanto en el ámbito global como en el local.

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Desde 1999 el Dow Jones Sustainability Group Index (DJSI) identifica y establece un ranking de empresas acorde a su performance de sustentabilidad, basado en cinco elementos: Accionistas, Gobernabilidad, Innovación, Liderazgo y Sociedad.

El desafío es integrar los impactos ambientales, económicos y sociales, tanto en la estrategia corporativa sustentable como en la gestión, pues los gerentes de todos los niveles tienen presiones de incentivos para aumentar ganancias a corto plazo.  

La estrategia de implementación del desarrollo sostenible requiere un enfoque múltiple para lograr un mundo más sustentable. Consideramos que estos desafíos se deberían abordar a través de un esfuerzo concertado con la participación, articulación e integración de los diferentes actores del sector público, privado, la sociedad civil, el mundo académico y la cooperación internacional.  No obstante, este panorama es sumamente complejo, pues requiere una concepción integral del desarrollo con una perspectiva de largo plazo.

En el contexto de buscar el crecimiento, luchar contra la desigualdad, mejorar la institucionalidad y democracia, así como preservar el medio ambiente, nos preguntamos: ¿Qué responsabilidad le corresponde al sector empresarial? ¿Cómo podría contribuir este actor a transformar la realidad positivamente? Y sí actúa frente a este escenario ¿Cómo se ve retribuido? 

La economía peruana ha crecido durante los últimos años (en promedio 6%), pero ello no ha sido suficiente para promover mayores empleos e ingresos y, en consecuencia, para reducir la desigualdad  económica y social existente.

La empresa no es un actor ajeno, pues está inmerso en el sistema, influye y es influenciado. El sector empresarial puede aportar y, de hecho, cumple un rol fundamental para el desarrollo y para la construcción de comunidades sostenibles. 

Otro punto a considerar es que las comunidades sostenibles deben tener acceso a su propio autodesarrollo o lo que bien llama la RedEAmérica , deben estar basadas en el "Desarrollo de Base", que es el fortalecimiento de las capacidades de acción colectiva, voz y vínculos de los ciudadanos, con el fin que tener mayor control sobre su destino, igualdad y que puedan acceder a espacios públicos, influir en políticas y en la toma de decisiones. 

Hay suficientes evidencias que demuestran que un entorno económicamente próspero, con mayor igualdad de oportunidades para todos, con una institucionalidad democrática y confiable y con un medio ambiente protegido, contribuye al éxito de los negocios y de las personas.

La inversión social privada estratégica potencia el mercado de consumidores y capitaliza el poder de la empresa al mejorar la calidad de la infraestructura, educación, la salud y bienestar de la colectividad en el contexto donde opera. Esto a su vez abre caminos hacia una sociedad menos desigual. 

sumillas-Casis.jpgEn este punto, hay que señalar que lo planteado en el anterior párrafo no se logra por el esfuerzo individual de las organizaciones, sino a través de alianzas con otros actores de la sociedad. Las alianzas intersectoriales se han convertido en un mecanismo ampliamente adoptado por empresas, el Estado y las organizaciones de la sociedad civil para trabajar juntos con el fin de abordar cuestiones sociales, conjugando enfoques distintos pero generando beneficios mutuos.

Comprometerse con organizaciones de la sociedad civil, sector público, sector privado y la cooperación internacional puede ser una parte importante de la actividad empresarial y un elemento clave para la gestión de riesgos y oportunidades. Ambas partes contribuyen con conocimientos, experiencias y recursos, además de compartir al mismo tiempo los beneficios y riesgos.

Las estrategias planteadas líneas arriba deben estar acompañadas de una gestión de comunicación a los diferentes grupos de interés en forma transparente y permanente, aplicando  los principios que constituyen prácticas recomendadas, sopesar los riesgos y los beneficios, manejar debidamente la información sobre cuestiones delicadas y controvertidas.

¿Podría mencionar más estrategias para la inversión social privada?



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Esta entrada contiene un artículo de:
Armando Casis
MBA de ESAN. MBA de UQAM, Montreal. Maestría en Gerencia Social de la PUCP. Ingeniero Industrial de la UNI. Gerente General de la Asociación UNACEM, organización de responsabilidad social empresarial de UNACEM S.A.A. Se ha desempeñado como Gerente de la División de Cemento y Minería de Inversiones COFIDE S.A. Profesor del Diploma Internacional en Desarrollo Sostenible de ESAN.
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