¿Por qué no somos un país industrializado?

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Durante el prolongado período de alto crecimiento económico que vivió el Perú entre los años 2000 y 2013 -únicamente interrumpido en el 2009 con una tasa de 1.05%-, cabe preguntarnos ¿por qué ese crecimiento no se tradujo en un proceso de industrialización del país?

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Para lograr el crecimiento que registró el Perú en el período señalado, ciertamente fue necesario un entorno macroeconómico favorable pero también se contó con el impulso de la industria privada, la misma que tiene una ecuación muy sencilla: donde va puede generar oportunidades y puede ganar dinero.  

Creo que la clave para responder a la pregunta del por qué no nos industrializamos se encuentra en que lamentablemente existe todavía en nuestro país una serie de trabas que impiden el desarrollo empresarial en general y el de la industria en particular.

En materia laboral las empresas son objeto de una serie de normativas, inspecciones y fiscalizaciones que no se realizan en el aparato estatal. En este campo el Estado sale a ver las pajas en los ojos del sector privado pero no ve las enormes vigas en los propios. Me parece increíble que las entidades gubernamentales que controlan el tema laboral no vean los desastres que hay a nivel estatal en el tratamiento de las personas, con "services" que no cumplen servicios, con practicantes que trabajan impagos, con el CAS, etc. Y todo eso no se controla. 

El número de trámites para instalar una empresa industrial asciende a 74 en Perú. Mientras tanto en Finlandia solo se requiere de cuatro pasos y en Estados Unidos tres. Eso es competitividad. Tenemos toda una serie de trabas burocráticas que la industria privada debe enfrentar para poder competir. En China, en ciertos sectores, por cada dólar exportado, las empresas reciben un pay back de 10%. Esto significa que una empresa china puede darse el lujo de vender a 9 lo que cuesta 10. 

sumilla_Mertzhal.jpgPara que un país se convierta en competitivo el Estado debe hacer su parte y ello no ocurre en el Perú, dado que son las empresas privadas las que asumen los riesgos. Estado. Me explico: lamentablemente la corrupción está muy extendida. Prueba de ello es que los funcionarios públicos de diversos sectores y estamentos van a las empresas a pedir coimas, muy sueltos de huesos. "Si me pagas tanto, te doy tu certificado", dicen refiriéndose a diversos trámites (Indeci, zonificación, laborales, de sanitarios, Sunafil, etc). Tal vez digo algo que no es "políticamente correcto" pero es lo que ocurre. El burocratismo y la corrupción estatal no generan un ápice de valor a las empresas. Son, por el contrario, una carga para las organizaciones e impiden que seamos competitivos. 

Ciertamente no todo está mal en el sector público. El Ministerio de la Producción impulsa una interesante iniciativa como es el Plan Nacional de la Diversificación Productiva, que tiene entre sus objetivos el contribuir a la industrialización del país. Asimismo, el reciente lanzamiento del Instituto Nacional de Calidad (INACAL) permite evidenciar que hay una predisposición para que el sector público se encuentre con el privado y se logre la mejora radical de la competitividad en base a la innovación, I&D y calidad, que son hoy por hoy los "drivers" de los mercados. 

A manera de conclusión,  el Estado debe dedicarse a tres temas: salud, educación y seguridad. Nada más porque para otras cosas no tiene sentido alguno. No tiene capacidad de gestión y da lugar a corrupción. 

Si analizamos cuánto se pierde en corrupción en el sector estatal, cuánto se pierde en tramitología generada por los diversos sectores, encontraremos ahí la respuesta al por qué no somos competitivos, veremos por qué no podemos convertirnos en un tigre exportador en la región y sabremos por qué no nos industrializamos tras un largo período de crecimiento económico.

¿Qué medidas cree usted que deben tomarse para hacer que el Perú haya un proceso de industrialización? 

 



Esta entrada contiene un artículo de:
Jorge Merzthal
Maestría en Administración, Universidad del Pacífico. Ingeniero Metalúrgico, UNMSM. Ingeniero de Soldaduras, CESOL-España. Diploma de Estudios Avanzados en Administración, Universidad Ramon Llul de Barcelona. Candidato Doctoral, ESADE. Actual gerente general adjunto de la empresa SOLDEXSA.
Profesor del MBA Tiempo Completo de ESAN.
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