¿Es un buen negocio la responsabilidad social?

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En un foro en el que participé, los demás ponentes decían con comodidad y entusiasmo que las empresas debían invertir en responsabilidad social porque, "es un buen negocio para la empresa". Yo era el único horrorizado con la frase y aún sigo sin entender por qué nadie en el panel ni en el público pudo compartir mi posición.

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"Queremos convertir al Perú de una sociedad de cortesanos en una república de ciudadanos". Manuel Pardo y Lavalle (presidente del Perú, 1872-1876)


El razonamiento común dice que las empresas deben practicar la responsabilidad social porque les da dinero. De esta manera, para mí, queda claramente implicado que cuando la responsabilidad social no nos de dinero podríamos elegir si practicarla o no.

Poner la rentabilidad como una razón para practicarla resulta así claramente inmoral y terminará propiciando la irresponsabilidad social haciéndola subsidiaria y condicional a la rentabilidad.

Si debemos practicar la responsabilidad social solo cuando nos da dinero, ¿qué haremos cuando alguna acción es socialmente imprescindible pero disminuye nuestras ganancias? ¿Tan utópico nos suena que las empresas deban restringir sus ganancias cuando obtenerlas implique un daño para la sociedad?

¿No es obvio que la responsabilidad social es imprescindible, no porque no le produzca dinero a la empresa, sino porque las mismas y sus ejecutivos aún no reconocen que la estabilidad a largo plazo de su sociedad es un objetivo que debería estar por encima de sus intereses de lucro individual y de corto plazo? Si esto no fuera así, ¿para qué existe el Estado y para qué se han creado todos esos organismos reguladores en el mundo capitalista cuya misión es poner límites al interés individual por sobre el social?

sumillas_responsabilidadsocial.jpgSi la responsabilidad social produce o no rentabilidad a la empresa jamás debería ser un parámetro para practicarla. Simplemente es buena porque hace que el ejecutivo y la empresa contribuyan a la estabilidad de la sociedad en la que viven, con lo que aumentan la calidad de vida en el país. Además, así se incrementa la viabilidad de la empresa a largo plazo. Sin embargo, para lograr ese objetivo social, algunos individuos y empresas deben dejar de ganar todo lo que les provoque en el corto plazo.

 

El verdadero capitalismo

Es cierto que restringir ciertas posibilidades de lucro puede sonar extraño para quienes practican el capitalismo salvaje (tipo "combi asesina" y "bus-camión" en el Perú;  tipo Enron y "sub-primes" en USA), especialmente para quienes lo confunden con el verdadero capitalismo. Se ha confundido el neo-mercantilismo y el libertinaje con aquello que todos deberíamos desear: una verdadera sociedad capitalista de libre competencia donde haya un sólido y eficaz Estado regulador que equilibre el interés privado con el bien común y que permita un mínimo de bienestar al alcance a todos. El objetivo del Estado capitalista no es que los inversionistas ganen cada vez más. Su objetivo real es que varias empresas hagan excelentes negocios mientras se garantice condiciones de vida dignas para todos.  

El mejor argumento a favor de todos estos reclamos es lo sucedido en Estados Unidos donde, por confundir el imperialismo y el desenfreno agiotista con el verdadero capitalismo, se metieron -junto al mundo entero- en la peor crisis de la historia, incluso peor que la de 1929. Tal vez sea algo exagerado decir que los Estados Unidos pusieron su propia existencia en riesgo, aunque su viabilidad como potencia hegemónica se encuentre fuertemente cuestionada. Es importante recalcar que nada de esto hubiera pasado si hubieran sido -y hubiéramos sido- conscientes de que la responsabilidad social, en el verdadero capitalismo, no es un asunto condicionado a la rentabilidad.

¿Usted cree que la responsabilidad social debe ser vista como un negocio, o debe ser una práctica a realizar independientemente de la rentabilidad que genera en la empresa?



Esta entrada contiene un artículo de:
Luis Felipe Calderón Moncloa
Profesor del área de Administración. Doctorando en la Université Jean Moulin, Lyon, Francia. DEA, Universidad de Niza, Francia. MA in Management Learning y MSc in Information Management, Lancaster University, United Kingdom. MA, ESAN, Perú. Bachiller en Psicología, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Perú.
Profesor del Diploma Internacional en Habilidades Directivas y del MBA de ESAN.
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