Perspectivas del sector energético en el Perú

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Los errores en temas energéticos a largo plazo pueden poner en serio peligro la débil estabilidad social y económica de un país con lacerantes diferencias sociales.

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La economía peruana se desenvuelve en un entorno geopolítico internacional complejo y en una fase de recesión global. Las proyecciones de crecimiento nacional son periódicamente recortadas tanto por organismos financieros nacionales e internacionales, mientras el gobierno consume sus últimos meses sin presentar -ni mucho menos implementar- una política energética a largo plazo que permita desencadenar al Perú de una suicida dependencia de los recursos fósiles.

Asimismo, la diferencia entre las predicciones del crecimiento y la construcción de nuevas instalaciones eléctricas puede crear un serio problema de sobreinstalación eléctrica en los próximos años, con el consiguiente impacto en el funcionamiento del mercado eléctrico nacional.

PBI y demanda de energía

Existe una estrecha relación entre la demanda de energía y la evolución del PBI y, por tanto, con el crecimiento económico de un país. Por ejemplo, el PBI del Perú entre 2000 y 2013 presentó una tasa promedio anual de crecimiento del 5.8% y la tasa promedio anual de crecimiento de la demanda de energía fue de 3.7 %.

Las predicciones de la demanda de energía, en los informes gubernamentales más relevantes de los últimos años, se han realizado en base a un proceso de expansión del capitalismo peruano que, al parecer, ha llegado a su fin, al igual que su modelo de crecimiento concentrado en la explotación de recursos primarios de exportación con un prácticamente nulo valor añadido industrial.

El INEI indica que el año pasado el crecimiento económico del Perú fue del 3%. El PBI desestacionalizado en el segundo trimestre del 2015 se incrementó en 1.2% con relación al trimestre inmediatamente anterior. En la figura 1 se observa con claridad la desaceleración del crecimiento de la economía peruana en los últimos tres años. 

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Las predicciones de crecimiento de la economía peruana indican valores de 2.7% y 3% para el año 2015 y 2016, respectivamente, muy por debajo del 5.9% experimentado en los años 2013 y 2014. Los Planes Energéticos Nacionales elaborados en períodos de bonanza económica y desbordado optimismo en el futuro revelan una situación de grave riesgo en la toma de decisiones de política energética a largo plazo.

Es evidente que la desaceleración del PBI peruano afectará al crecimiento de la demanda de energía y obligará a replantear los planes energéticos en un entorno de reducido crecimiento económico. Asimismo, la recesión de los países industrializados, así como la desaceleración económica que experimenta China, afectará la recuperación económica del Perú.

En noviembre del año 2014, el Ministerio de Energía y Minas (Minem) publicó el Plan Energético Nacional 2014-2025. En el mencionado documento se presentan proyecciones de la demanda de energía en el horizonte 2014-2025 para dos escenarios de crecimiento económico: un escenario optimista (escenario base) y un escenario conservador (escenario alternativo). En el escenario optimista se espera un crecimiento económico promedio anual de 6.5%, mientras que en el escenario conservador se espera un crecimiento económico promedio anual de 4.5%. En la figura 2 se muestran las proyecciones de la demanda de energía final para los escenarios anteriormente descritos.

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Se observan, además, dos escenarios complementarios a los escenarios de crecimiento económico, relacionados con la introducción de medidas de eficiencia energética en los sectores residencial, servicios, industrial y transporte. Por lo tanto, las autoridades gubernamentales del sector energético no realizan un análisis serio de la evolución de la economía nacional y de la coyuntura internacional y prefieren confundir sueños con realidad.

El sueño del crecimiento económico infinito se antepone a la realidad de final de un modelo económico excluyente, desequilibrado socialmente y concentrado en algunos reducidos grupos de poder económico. La existencia de una nueva realidad obliga a replantear una nueva estrategia energética a largo plazo, dirigida a reemplazar el consumo de recursos fósiles en el sector transporte y eléctrico y en democratizar y localizar la generación de energía en el Perú.

En los últimos cinco años, ¿hemos avanzado o retrocedido en materia energética?

Leyendas gráficas:

Figura 1: Evolución del Producto Bruto Interno, PBI, y de la demanda interna entre el año 2008-2015.

Figura 2: Proyecciones de demanda de energía entre el año 2014-2025.



Esta entrada contiene un artículo de:
Alberto Ríos Villacorta
Doctor Ingeniero Industrial, Universidad Carlos III de Madrid. Ingeniero Eléctrico, especializado en Sistemas y Redes Eléctricas, Instituto Politécnico de Bielorrusia. Master en Energías Renovables, Universidad Europea de Madrid. 
Profesor Internacional de la Maestría en Gestión de la Energía de ESAN.
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