No teman internacionalizarse, y menos en países desarrollados

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Una idea muy común es que la internacionalización de las empresas latinoamericanas debe realizarse primero en el vecindario, en las economías de la región, para luego del aprendizaje ganado volcar su experiencia hacia mercados "más complejos" por razones culturales, de idioma y de desarrollo económico. Es posible que muchas compañías hayan efectuado exitosamente este recorrido, pero también hay otras que primero prefirieron desarrollar su internacionalización en Estados Unidos, Europa o Asia.

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En México estamos escribiendo un libro acerca de las empresas que llamamos multimexicanas, es decir, que se han internacionalizado a gran escala. Hemos estudiado unas 41 compañías que pertenecen a diversos sectores productivos y de servicios, desde petroleras y mineras hasta consultoras, pasando por los rubros de entretenimiento, hotelería, cine, tiendas, calzado, empresas de innovación tecnológica, entre otras.

En nuestra investigación encontramos todo tipo de experiencias. Por ejemplo, las empresas de innovación tecnológica son pequeñas y muy jóvenes pero súper internacionales debido a que para internacionalizarse no requieren de mucho activo fijo. Se internacionalizan a 20 ó 30 países de manera muy rápida. Otra experiencia ejemplar, radica en el hecho de que México es un campeón en producción de automóviles. No tenemos una marca propia pero sí las proveedoras de la industria automotriz. Si la empresa automotriz a la que se le provee, ya sea Volkswagen o cualquier otra, se va a otro país, el proveedor mexicano se va con ella a ese mercado: sea Polonia, Rusia o Australia. Y se van a esos mercados porque la compañía productora les exige ubicarse en el clúster donde van a instalar la fábrica.

sumillas_internacionalizacion.jpgTambién es interesante lo que ocurre con las empresas de restaurantes de mexicanos que se van a los Estados Unidos. No solo van para seguir a los emigrantes, sino también, para ofrecer una opción gastronómica a los consumidores norteamericanos.

Otra experiencia importante es la de una empresa de parques infantiles de entretenimiento que se internacionalizó primero en Japón y luego fue a Malasia y a Tailandia. Después de dar la vuelta por todo el mundo, deciden abrir sucursales en Chile y Brasil, pero al último. Primero se expandieron en Asia, Europa y Medio Oriente y luego en América Latina. También es el caso de Cinépolis, que es la cadena de cines mexicanos más grande del mundo, que se va a la India con mucho éxito y después a Brasil.

La gran lección de todo esto es que no hay que tenerle miedo a las culturas extrañas. El 60% de las inversiones de las multimexicanas va a mercados desarrollados. Es más común que las compañías mexicanas se vayan a España, Estados Unidos o Canadá que a Perú, a pesar de que este último mercado es muy atractivo y con el cual nos unen muchos elementos culturales.

¿Se atrevería usted a internacionalizar su organización en Europa antes que en Latinoamérica?



Esta entrada contiene un artículo a:
Miguel Ángel Montoya
Ph.D. Profesor-investigador del Tecnológico de Monterrey campus Guadalajara desde 1996. Doctorado en Economía Aplicada por la Universidad Autónoma de Barcelona. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores del Conacyt en México. Actualmente se desempeña como Decano de la Escuela de Posgrado del Tecnológico de Guadalajara. Profesor Internacional de la XXXII Semana Internacional de ESAN.
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