Las lecciones del derrame del Oleoducto Norperuano

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A finales de enero e inicios de febrero del 2016, se registraron derrames de crudo en el Oleoducto Norperuano, operado por PetroPerú. La explotación de petróleo implica graves riesgos medioambientales y la creación de situaciones de desastre ecológico para los habitantes de los territorios aledaños. Hay que tener en cuenta las lecciones que dejó este hecho.

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El Perú cuenta con un largo historial de derrames con trágicas consecuencias para el medio ambiente. Basta con recordar el triste legado de la OXY. Las reclamaciones por contaminación y destrucción del entorno natural de los pueblos originarios son innumerables y es el claro reflejo del grave impacto que ocasionan estas actividades en el entorno. El Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minas (Osinergmin) ya ha impuesto una multa de US$ 3.6 millones a PetroPerú por no garantizar la integridad de la instalación y no prever la ocurrencia de derrames. 

Los representantes del extractivismo privado han iniciado una curiosa campaña contra PetroPerú, argumentando que si no pueden explotar adecuadamente un ducto menos podrán dedicarse a la exploración y explotación. Es un argumento falaz, puesto que tanto los extractivistas privados como los extractivistas estatales pueden verse implicados en todo tipo de accidentes de explotación, incluyendo los perniciosos derrames.

El extractivismo en sus dos modalidades representa un serio riesgo para el entorno medioambiental y ninguno está exento de sufrir este tipo de irreparables impactos medioambientales. La lección principal de los continuos derrames y afectaciones al entorno natural es evaluar la necesidad de explorar y explotar en territorios tan sensibles y de tanta biodiversidad como la selva peruana. 

En una perspectiva a corto plazo, el Estado peruano debería plantear una moratoria de exploración en la selva y proceder a una auditoría de los yacimientos en explotación y evaluar el impacto medioambiental causado, así como las inversiones que deberán realizar las empresas privadas, nacionales y extranjeras, para proceder a las reparaciones correspondientes, antes de finalizar los contratos de concesión.

sumillas_petroleo.jpgEn una perspectiva a largo plazo, la explotación de petróleo en el Perú es un asunto de inseguridad medioambiental más que de seguridad energética. El petróleo que se descubre en la selva es de mala calidad, reducidos volúmenes y presenta elevados riesgos para la biodiversidad de la Amazonía peruana. Por lo tanto, el planteamiento lógico es iniciar un proceso de electrificación del transporte público en las grandes ciudades y entre ciudades, que permita desacoplar al Perú de los derivados de petróleo y construir un sistema de transporte sostenible.   

Un acelerado desacoplamiento de la dependencia del petróleo en el transporte permitirá analizar de una forma más desapasionada el proceso de exploración petrolera. Sin duda, es necesario evaluar los recursos en hidrocarburos existentes en el país, pero no menos importante es valorar el coste del impacto medioambiental de las futuras exploraciones y evaluar si es más rentable a largo plazo cuidar y proteger la biodiversidad de amplios territorios de la selva peruana, que extraer un petróleo de mala calidad y en volúmenes insignificantes a nivel nacional e internacional.

En los últimos años, a pesar del inicio de producción de crudo pesado en algunos yacimientos de la selva peruana, es prácticamente imposible que en las siguientes décadas en el Perú se produzca suficiente petróleo para satisfacer el constante e imparable incremento de la demanda. La situación de elevada dependencia de un recurso energético escaso en el país exige abordar la problemática del abastecimiento imprimiendo dos velocidades distintas de actuación dentro de una estrategia petrolera nacional a largo plazo: acelerar el proceso de desacoplamiento del petróleo en el sector transporte y ralentizar la exploración de extensos territorios de la selva, priorizando la inmensa riqueza de la biodiversidad.

Las generaciones futuras sabrán aprovechar con más eficiencia y con menos destrucción medioambiental las riquezas que esconde la Amazonia peruana.

¿Considera usted que se debería dejar de explorar y explotar petróleo en la Amazonía peruana?

 



Esta entrada contiene un artículo de:
Alberto Ríos Villacorta
Doctor Ingeniero Industrial, Universidad Carlos III de Madrid. Ingeniero Eléctrico, especializado en Sistemas y Redes Eléctricas, Instituto Politécnico de Bielorrusia. Master en Energías Renovables, Universidad Europea de Madrid. Profesor Internacional de la Maestría en Gestión de la Energía de ESAN.
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