Decidir educarnos en innovación: un comentario sobre la realidad peruana

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Hoy en día se habla en casi todas partes del mundo sobre innovación: innovación en tecnología, innovación empresarial, innovación en marketing, innovación en educación, etc. Sin embargo, no muchas personas conocen el verdadero significado de esta palabra, por lo cual no eligen el momento adecuado para innovar en las diferentes actividades que realizan. Conozcamos un poco más de la innovación en el siguiente artículo.

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No existe una cultura para aprender constantemente acerca de innovación, por lo tanto, el tema aún es desconocido para muchas personas. Innovación no es creatividad, no es descubrimiento, no es invención... ¡Innovar es cambiar! Y la innovación es colaborativa, nace en un ambiente en donde todos tengan el deseo de crear algo que signifique un cambio positivo en la vida de los demás. Esto se logra, en su mayoría, con la decisión personal de querer hacerlo. Lamentablemente, la burocracia del estado y el modelo político de nuestro país poco o nada hacen para crear este ambiente que supone, además, un emprendimiento.

Nikola Tesla innovó al proponer la corriente alterna en reemplazo de la corriente continua para transmitir energía eléctrica sin cables (en beneficio del mundo), la cual sería mucho más económica; lamentablemente su genialidad no tuvo eco ni apoyo. Jobs innovó al brindarnos aparatos electrónicos de calidad como el iMac, el iPod, el iPhone y el iPad (cuyo uso fue y es toda una experiencia de consumo). Zuckerberg innova al ofrecernos una forma de comunicación como la red social Facebook, que está conectando a todo el mundo, sabiendo que el estar comunicados nos une más. Innova Google cuya misión es "organizar la información mundial para que sea universalmente accesible y útil", ayudando de esta forma a la educación de las personas en diversos países. Todos estos ejemplos tienen algo en común: fueron concebidos para beneficiar a los demás.

Por lo antes mencionado, es necesario que tomemos la decisión de educarnos en innovar, pero, ¿cómo lo logramos? La innovación se da en todas las disciplinas. Empecemos por crear ambientes en donde se admire el aprendizaje de las matemáticas, la tecnología, el marketing, la lectura y otras disciplinas importantes para nuestra formación. Los números no son un suplicio, pero lo serán si le hacemos creer a los niños que sí lo son. Incentivemos el gusto por la lectura y la investigación para que los niños se vuelvan autodidactas. La Generación Z tiene todas las herramientas para desarrollar el potencial de su mente. Propiciemos juegos que enseñen a procesar información para que los niños se vuelvan creativos y lleguen a ser grandes innovadores.

sumillas_REALIDAD.jpgAhora, es importante preguntarse, ¿por qué innovar? Si soy dependiente, la respuesta es muy sencilla: debo inclinarme al cambio y al emprendimiento para lograr la independencia económica, lo cual mejorará mi calidad de vida. Como decía Robert Kiyosaki, «escapar de la carrera de la rata», que no es otra cosa que trabajar más y más para un empleador, con la finalidad de poder pagar las deudas. Y si ya soy emprendedor, debo innovar para aumentar mis ingresos y a la vez generar un impacto positivo en la sociedad con mi emprendimiento.

Por otro lado, hay que evaluar si el gobierno -desde la burocracia- puede ayudar a impulsar proyectos de innovación. Lamentablemente, en los países latinoamericanos, los funcionarios del gobierno que están a cargo de las inversiones no tienen conocimiento sobre tecnología. ¿Cómo pueden ayudar? Es importante disminuir las trabas cuando un ciudadano decide crear una empresa: se debería apoyar la formalización del emprendimiento.

Así mismo, el Estado puede crear concursos donde se premien los proyectos en tecnología que ayuden a estimular la innovación. En el Perú si bien existe el Concytec, Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica, este organismo es un Consejo Nacional y no un Ministerio de Ciencia, Tecnología o Innovación (como lo tienen Argentina, Brasil y recientemente Chile).

Todavía hay tiempo para revertir el panorama. Empecemos por nosotros mismos, educándonos en tecnología y apostando por emprendimientos sin miedo a fallar. Recordemos que el éxito muchas veces llega luego de un fracaso. Y tú, ¿ya decidiste qué vas a hacer para innovar?

FUENTES CONSULTADAS:

¡Crear o Morir!, Andrés Oppenheimer. 

Padre Rico Padre Pobre, Robert Kiyosaki.



carnejhonatan.jpgEsta entrada contiene un artículo de:

Jonathan M. Hernández Castañeda

Consultor en Negocios con experiencia en Banca. Diploma en Administración Gerencial, ESAN. Diploma en Administración Funcional, ESAN. Ingeniero Estadístico por la Universidad Nacional de Trujillo. Actualmente es participante del MBA Tiempo Parcial de ESAN en Trujillo.

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