Marketing personal: invierte en tu propia "marca" profesional

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El profesional necesita encarar un hecho prevalente en la economía del siglo XXI. Así como los productos tienen una marca conocida y que influye en la compra de los consumidores, el profesional también posee una "marca" que influye en las percepciones que sus jefes, colegas, y demás administrativos, conservan sobre su persona.

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Como lo dice la investigadora Inés Martínez en su libro "Marca Profesional: cómo ser sobresaliente, relevante y diferente", los ejecutivos deben reconocer que ya tienen una marca profesional que les ha sido asignada por sus conocidos en el ámbito laboral, e incluso por los clientes.

Hay individuos que, según Martínez, se podrían catalogar como "marcas blancas"; una distinción para los profesionales que no se diferencian de los demás y no aportan un mayor valor agregado a la empresa. Una marca blanca bien podría ser reemplazada por una persona más capacitadas, creativa e innovadora. En una economía liquida como la que vivimos, donde la constante es el cambio y la velocidad con la que se actualiza el cambio, es importante reinventarse y crear nuestra marca individual, única y firmada por la excelencia. ¿Cómo podemos reinventarnos?

Para los anglosajones, de quienes proviene el término "to reinvent oneself", reinventarse significa cambiar de piel -con todo lo doloroso que este proceso puede conllevar-, realizando un exhaustivo autoexamen para ver en qué áreas sobresalimos y en cuáles tenemos carencias. También, implica pedirle a nuestro entorno más cercano que nos proporcione un feedback correctivo (respuesta informativa) que nos permita ver y entender aquellos hábitos y comportamientos en los que fallamos.

Hay que tener en consideración que somos seres humanos imperfectos. Debemos focalizar nuestra atención en los errores tan solo como oportunidades que nos sirvan para nuestro aprendizaje.

En el aspecto de destrezas y habilidades podemos encontrar una herramienta que nos permite seleccionar los aspectos en los que tenemos experiencia y conocimiento; por otro lado, en el área emocional, sería bueno contar con un mentor, una persona que ya haya vivido el proceso en que nos encontramos y que nos ayude a hacer una concientización personal sin que tendamos a "auto- flagelarnos" por cada defecto de carácter. Hay que tener en consideración que somos seres humanos imperfectos. Debemos focalizar nuestra atención en los errores tan solo como oportunidades que nos sirvan para nuestro aprendizaje.

El profesional que anhela y sueña con un futuro exitoso, tiene que ser consciente que debe ser un aprendiz de por vida. Es decir, debe ser una persona para quien el aprender nuevos conocimientos sea una constante en su vida. El ejecutivo tiene que actualizarse y adquirir destrezas nuevas para ocupar su tiempo. Los directivos están llamados a destinar varias horas de estudio entre un nivel y el siguiente de la carrera corporativa, y esto es inevitable si se quiere alcanzar una posición de poder y liderazgo.

La imagen personal y el lenguaje corporal no verbal son otros aspectos importantes. La primera es la forma en que vestimos y la forma en que combinamos los colores que utilizamos. Lo mejor es un enfoque tradicional y formal para nuestra vestimenta; demás está decir que los colores negro, blanco, marrón, gris, rojo y azul son esenciales para las prendas de vestir en el trabajo. Estos colores son clásicos para las reuniones de negocios, los cócteles, las cenas y los banquetes. No tienen pierde.

¿Sabías que solo tú puedes crear la mejor versión de ti mismo como profesional?   



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Esta entrada contiene un artículo de:
María Alicia Hernández
Magíster en Literatura Española Peninsular y Latinoamericana y Cursos de Doctorado Manship School of Mass Communication, Louisiana State University - USA. Licenciada en Comunicaciones, Universidad de Lima. Periodista de investigación en inglés y español. Profesora del Diploma Internacional en Ventas de ESAN.
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