Cadenas veloces vs. cadenas confiables y su rol en entornos inestables (I)

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En épocas de Olimpiadas resulta un reto difícil de evitar comparar el negocio con el deporte, específicamente con el desarrollo del juego. Sin ser un especialista en el tema ni pasar más allá de la afición, quisiera atreverme a establecer una relación entre ambos mundos igual de apasionantes. Lo digo en serio.

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Considero que el juego posee distintos momentos:

El inicio del juego: donde se plantea una estrategia relacionada a lo que se cree que sucederá y en función de las circunstancias que plantea el entorno, el contexto y el rival.

El juego medio: es el momento donde se puede replantear estrategias, generar estrategias emergentes, hacer cambios basados en la tendencia del juego donde se repasa el objetivo -y se ajustan y reorientan los roles-.

El final del juego: es el momento cuando solo hay la posibilidad de alcanzar o no el objetivo planteado. Se procura redireccionar los recursos hacia el logro y se acelera la ejecución de la estrategia para acercarse al objetivo.

 

 



Los entornos inestables e inciertos se generan en épocas de desaceleración económica, de variación de tendencias, o de cambio en las tecnologías que modifican consecuentemente la manera de hacer negocios.

En la gestión del negocio sucede precisamente lo mismo. Se desarrollan estrategias para abordar un nuevo período (semana, mes, año) basado en un supuesto comercial. Luego se revisa el desempeño del plan basado en indicadores de gestión y en el cumplimiento de metas para generar estrategias emergentes. Finalmente, basado en una proyección de cierre, se acelera la ejecución de estrategias y se reenfocan los recursos hacia aquellas actividades de alto impacto.

En mi opinión, tener el mejor entrenador o tener el mejor jugador o tener el mejor plan de juego, no asegura una victoria; así como en los negocios tener ejecutivos altamente preparados, la mejor cadena de suministro o la mejor estrategia, no asegura el logro del objetivo. La clave está en articular estos tres frentes de manera coordinada, balanceada y enfocada.

La mayoría de negocios tiene la necesidad de generar planes para sus cadenas de suministro basados en supuestos y alentados por un objetivo mayor: una visión y una misión, planes que procuran conocer en un horizonte especifico de tiempo lo que quieren los clientes, y cuándo lo quieren y dónde lo quieren.

Esto último es el resultado del proceso de planeamiento de demanda, donde todo empieza cumpliendo "la promesa" y a partir del cual se comprometerán recursos tales como camiones, pallets, almacenes, líneas de producción y órdenes de compra. Todo a través de los siguientes procesos de planificación de distribución, producción y abastecimiento, los cuales incrementan exponencialmente la probabilidad de fracaso en entornos inestables. En esa instancia del proceso se busca "maximizar la rentabilidad".

Los entornos inestables e inciertos se generan en épocas de desaceleración económica, de variación de tendencias, o de cambio en las tecnologías que modifican consecuentemente la manera de hacer negocios. Estos entornos son cada vez más frecuentes y más comunes, por lo tanto, la pregunta es, ¿qué rol debe desempeñar la cadena de suministro? La respuesta será desarrollada en el siguiente artículo.

¿El actual período de desaceleración económica hizo variar los planes de su organización en materia de cadena de suministros?

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