El gerente de TI y su urgencia de habilidades blandas (Parte I)

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Si bien en diversas empresas se cometen gruesas faltas de consideración con respecto a los trabajadores, ya sea por parte de los clientes o los jefes, la experiencia me dice que es el área de tecnología de información la que presenta más reincidencias en este tipo de actitudes.

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Una pequeña tragedia en la vida cotidiana:

"Para este proyecto necesitaré 12 meses, 1 millón de soles y 6 especialistas a mi cargo" informó el ingeniero Ramírez a su jefe / a su cliente.

El jefe / el cliente responde: "Solo hay 6 meses, medio millón y presupuesto para 4 especialistas".

"Pero señor -objeta Ramírez- mis cálculos ya están bastante ajustados. Veo muy difícil hacerlo en menos tiempo y con menos recursos".

"Bueno -responde el jefe / el cliente- si no eres capaz de hacerlo tú, hay muchos otros jefes de proyecto dispuestos a hacerlo en estas condiciones".

Al ingeniero Ramírez le provoca decirle cuatro gruesas verdades a su jefe / su cliente, pero se contiene pues sabe que no le conviene porque, como se lo repiten todo el tiempo, "la calle está dura".

Piensa para sus adentros que ya verá como hace, que hará algunos recortes y acomodos y le pedirá a sus subordinados, una vez más, un esfuerzo y mucho sacrificio. "Total, ya están acostumbrados. Siempre ha sido igual y siempre seguirá siendo igual. Es el destino de los informáticos".

Sus subordinados reaccionan con poco entusiasmo ante estas noticias, pero deben resignarse pues, de momento, no tienen otras propuestas laborales.

En el transcurso del proyecto, se suman los contratiempos:

  • Se le agregan nuevas exigencias y adiciones pues el jefe / el cliente considera normal imponerle al ingeniero Ramírez los extras que se le antojen y sabe que el buen Ramírez siempre termina cediendo.
  • Uno o más miembros del equipo, cansados de trabajar 7 días a la semana y salir a medianoche todos los días, consigue otro trabajo y abandona el barco que, además, ya estaba a punto de naufragar.
  • El ingeniero Ramírez trabaja todo lo que puede y más. Está estresado, su vida familiar es un caos pero, pero aun así, trata de cumplir.

Luego de seis meses, el proyecto no está terminado o no tiene la calidad necesaria. El equipo está agotado y el ingeniero Ramírez tira la toalla definitivamente. El jefe / el cliente está furioso culpándolo del fracaso del proyecto y debe encontrar más presupuesto para corregir y terminar lo iniciado o debe abandonar definitivamente el proyecto y aceptar las pérdidas.

Si bien el ingeniero Ramírez ha desarrollado un gran talento para los temas profesionales, su asertividad, sus habilidades de negociación y su maquiavelismo para enfrentarse a abusones, dejan mucho que desear.



Lecciones no aprendidas y juegos organizacionales patológicos

Si esta pequeña tragedia de la vida cotidiana fuese algo infrecuente quedaría como una extraña curiosidad pero, a decir de muchas docenas de profesionales de TI con quienes he confrontado esta situación, confirman que lo han visto suceder una y otra vez.

De ser esto cierto ¿cómo algo tan absurdo sucede una y otra vez? ¿Dónde quedan las curvas de aprendizaje?

Del lado del jefe / del cliente cabe preguntarse, si ya les pasó más de una vez, ¿por qué persisten en hacerle este tipo de ahorros "pírricos" -suicidas- a su empresa? La respuesta a este aspecto requiere un tratamiento aparte pues es larga y compleja, pero es evidente que están decididos a no aprender de la experiencia.

Del lado del ingeniero Ramírez es evidente que, si bien ha desarrollado un gran talento para los temas profesionales, su asertividad, sus habilidades de negociación y su maquiavelismo para enfrentarse a abusones, dejan mucho que desear. Será imprescindible que se enfoque en ellas en los siguientes años para que su carrera tenga un real despegue hacia los niveles gerenciales más altos.

En la segunda parte de este artículo intentaremos explicar estos juegos organizacionales patológicos usando nuestros conceptos de SuperChupes y CholosBaratos.

¿Usted ha observado alguna experiencia como la resaltada pro el profesor en su artículo? ¿Qué nos podría comentar al respecto?

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