Los vaivenes del draw back

user-pic

El comercio internacional se rige por normas a las que todos los países miembros se han adscrito voluntariamente. Una de esas normas es que los impuestos del intercambio comercial sean pagados en destino y no en origen. En consecuencia, todos los impuestos pagados en el país de origen deben ser devueltos al exportador luego de la exportación.

draw_back_principal.jpg

Uno de esos impuestos son los aranceles pagados en la Aduana al importar un insumo que será incorporado al producto final de exportación. Todos los países lo tienen, en modalidad y cantidad diferente, pero lo tienen. No es posible suprimirlo sin que tenga un impacto en la competitividad de nuestras exportaciones no tradicionales.

La anterior administración decidió rebajar el porcentaje de devolución del 5% al 4% y anunciar que para este año llegaría al 3%. Como indiqué en un artículo anterior, esta decisión fue tomada en un mal momento, precisamente cuando las exportaciones peruanas se deterioraban y las no tradicionales caían significativamente. Grave error.

Ahora, la Cámara de Comercio de Lima se adhiere al anuncio hecho por el gobierno actual de volver a subir el draw back. Así, se eleva la tasa del draw back del actual 3% a una de 4% para los años 2017 y 2018, confiando en que esta devolución de impuestos promoverá las exportaciones, que se han visto afectadas en los últimos años por factores internos y externos.

El costo del draw back para el fisco oscila entre S/ 800 millones y S/ 1,000 millones anuales y declinará en el futuro a medida que la apertura económica, característica de nuestra economía, se intensifique y que los acuerdos comerciales se multipliquen. Esto es en razón de que si no se pagan derechos aduaneros, gracias a estos dos factores, nada habría que devolver. Hoy en día el 70.3% de las partidas de los productos importados tienen un arancel cero y el 20.68% que, en teoría paga 6%, está, en su mayoría, desgravado a cero por acuerdos comerciales con nuestros socios internacionales.



El costo del draw back para el fisco oscila entre S/ 800 millones y S/ 1,000 millones anuales y declinará en el futuro a medida que la apertura económica, característica de nuestra economía, se intensifique y que los acuerdos comerciales se multipliquen.

Algunos académicos, adscritos al Consenso de Washington, sostienen que por la modalidad adoptada por el Perú, el draw back es un subsidio. En efecto, la tasa se paga sobre el monto FOB de la exportación y no por el valor arancelario realmente pagado. Aunque sería muy difícil establecer una metodología para devolver solo el arancel pagado, tampoco sería justo. Esto, por cuanto el gobierno no cumple con devolver todos los impuestos, tal como lo establece la Organización Mundial de Comercio, sino que solo devuelve el IGV, dejando de lado el ISC que tiene incidencia en el consumo de combustible y otros insumos; tampoco los altos beneficios sociales que gravan a la planilla de los empresarios; los significativos costos de la logística nacional e internacional, en comparación con otros países que rivalizan en nuestros mercados de destino; entre otros.

En conclusión: el draw back se convierte en una forma de compensación a las ineficiencias internas y a los impuestos no devueltos por el gobierno de turno.

¿Considera usted que el gobierno hizo bien en anunciar el incremento del draw back? ¿Es esta medida suficiente para impulsar al sector exportador?

Auspicios