Crecimiento económico y expansión energética en Perú

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Durante las dos últimas décadas la economía peruana registró el más prolongado ciclo de alto crecimiento de su historia. Este dinamismo no solamente fue acompañado por el incremento de la inversión y de la oferta energética sino que estas anticiparon la expansión productiva e hicieron posible que la economía se consolide.

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El crecimiento de la demanda energética (y por tanto de la oferta) es una variable crítica en el desarrollo de un país ya que la oferta debe anticipar a la demanda si esperamos que la economía pueda crecer. En el caso peruano la constante durante las dos últimas décadas fue la duplicación de la oferta energética cada 10 años, resultado que se dio en virtud de una participación activa en el desarrollo de la infraestructura tanto por parte del Estado como de los inversionistas. En el siguiente grafico se evidencia esta situación:

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En el marco de las reformas estructurales iniciadas en Iberoamérica en la década de los años 90, era imposible imaginar que cada 10 años el Perú duplicaría su demanda eléctrica y por tanto sus requerimientos de inversión para contar con nueva oferta para atender dicho mercado anticipadamente. Esto corresponde al desafío de construir cada 10 años el equivalente de infraestructura desarrollado en los últimos 100 años. Esta situación se confirmó en las últimas dos décadas al haberse más que cuadruplicado la demanda de energía.

El hecho que el sector energético peruano haya estado a la altura de las exigencias de un extraordinario crecimiento de la demanda ha sido posible gracias a las reformas estructurales iniciadas el año 1992 y consolidadas por los siguientes gobiernos hasta la fecha, evidenciándose una política de largo plazo.

Ordenamiento macro y atracción de inversiones energéticas

Dichas reformas fueron básicamente económicas y energéticas. El ordenamiento macroeconómico y el saneamiento financiero permitieron altas tasas de crecimiento y le dieron al ámbito energético un marco de estabilidad, modernidad y una clara institucionalidad que atrajo inversionistas de todo el planeta a un mercado con enorme potencial de crecimiento.

Las fuentes energéticas que consolidaron el crecimiento de los sistemas eléctricos fueron dos: el gas natural puesto en valor a precios económicos y las energías renovables (convencionales y no convencionales) introducidas en el período que no solo contribuyen a la sostenibilidad ambiental sino se constituyen en fuentes competitivas como veremos en un artículo posterior.

En el caso de la explotación del gas natural, su principal lote de producción inició sus operaciones el año 2004. Esta fuente energética alcanzó en el año 2015 una participación en la matriz eléctrica de 46%. Con ello se diversificó las fuentes energéticas a dos relevantes: hidroeléctricas y gas natural que conjuntamente alcanzan una participación del 97% en la matriz energética.

Mirando hacia el futuro, podemos revisar la visión de Business Monitor International Ltd., que en una edición reciente señala que en la próxima década en el Perú se verá un crecimiento económico robusto basado en la industria minera y diversificado gradualmente en nuevas industrias, mejorando la infraestructura del país y los servicios públicos. Añade:

"Perú parece mantenerse entre las economías con mejores resultados en la región. Luego de la elevación de los precios de los commodities, sostuvo un crecimiento real del GDP en 6,1% anual entre los años 2002-2013; pronosticamos un crecimiento económico de 4,3% entre el 2016 al 2025".Traducción propia - Fuente: BMI Research - 04/03/2016.



Las fuentes energéticas que consolidaron el crecimiento de los sistemas eléctricos fueron dos: el gas natural puesto en valor a precios económicos y las energías renovables (convencionales y no convencionales).

El Plan Energético Nacional 2014-2025 considera para dicho período inversiones en el sector energía de US$ 50,000 millones y para el subsector electricidad de US$ 9,000 millones. Debemos estar preparados para nuevamente duplicar los requerimientos de demanda eléctrica y alcanzar la meta del 60% de producción con fuentes renovables así como el acceso del 100% de las familias peruanas a la electricidad.

Esto requiere la adopción de acciones y proyectos concretos para concretar la visión de continuar como un país líder en crecimiento y en oportunidades de nuevos emprendimientos.

En el sector eléctrico es previsible que el mayor aporte a estos requerimientos provendrán de la inversión privada como sucedió en las últimas dos décadas. El reto es importante, pero la experiencia de las dos décadas anteriores demuestra que el sector energético peruano estará a la altura de las circunstancias si mantenemos la visión de largo plazo.

¿Cree usted que la oferta de energía eléctrica crecerá en los próximos años a un ritmo como para continuar siendo el soporte del crecimiento económico peruano?

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