Aportes para el desarrollo y crecimiento de la oferta eléctrica

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Durante la última década hubo dos aportes fundamentales que contribuyeron al desarrollo y crecimiento de la oferta energética nacional que permitieron dar sustento a las altas tasas de expansión económica: una creciente inversión privada y el uso de energéticos competitivos como el gas natural y renovables (convencionales y no convencionales).

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El desarrollo de infraestructura en los sistemas eléctricos (generación, transmisión y distribución) se ha sostenido principalmente con el aporte de la inversión privada desde el inicio de la reforma de la década de 1990. Hasta aquel entonces, la tradición y el modelo imperante requerían del Estado aportes para la inversión. Esta práctica se fue transformando con el proceso de liberalización, especialmente en la generación y transmisión que atrajo empresas de primer nivel del ámbito global.

La estabilidad del marco regulatorio, la promoción de inversiones y las necesidades crecientes de la economía por mayor energía, hicieron posible que el mayor desarrollo sea financiado por la inversión privada que hoy es el principal soporte del crecimiento del sector. El Estado, por su parte, contribuye a proveer de acceso de energía en zonas rurales así como a la distribución eléctrica en las regiones del país.

 

El siguiente gráfico presenta la evolución del sector en términos de inversiones anuales:

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El Plan Energético Nacional 2014-2025 del Ministerio de Energía y Minas  considera inversiones en ese período por US$ 50,000 millones en el sector energía y US$ 9,000 millones para el subsector electricidad. Las metas son duplicar los requerimientos de demanda eléctrica (que implica duplicar la oferta de generación en 11 años), alcanzar una participación del 60% en la  producción con fuentes renovables (convencionales y no convencionales), así como lograr el acceso del 100% de las familias peruanas a la electricidad. Es previsible que el mayor aporte a estos requerimientos provenga de la inversión privada como sucedió en las últimas dos décadas. 



El gas natural en la matriz de producción eléctrica

Hasta el año 2004, fecha de inicio de operaciones del principal yacimiento gasífero, la participación del gas natural en la matriz energética del sistema interconectado nacional era menor al 7%.  Al 2015, dicha participación aumentó al 46% en una matriz que duplicó su tamaño en la última década.

Las inversiones para el uso de gas natural a través de nuevas plantas de generación fueron resultado de la iniciativa privada. Esta añadió 3,600 MW de centrales térmicas de gas natural de las cuales el 75% es de ciclo combinado. Esta nueva generación se encuentra concentrada en torno a la ciudad de Lima, donde se emplea el único gasoducto de la costa central del país y equivale en capacidad al 58% de la demanda máxima del sistema interconectado nacional del año 2015.

Hasta el año 2004, fecha de inicio de operaciones del principal yacimiento gasífero, la participación del gas natural en la matriz energética del sistema interconectado nacional era menor al 7%. Al 2015, dicha participación aumentó al 46% en una matriz que duplicó su tamaño en la última década.

El aporte de la generación termoeléctrica basada en gas natural es la mayor transformación implantada en el país. Ha modificado significativamente la matriz energética pasando de una sola fuente dominante (hidroeléctricas) a dos con el gas natural. Se cuenta así con diversidad y mayor seguridad frente a eventos naturales y riesgos climatológicos asociados con las hidrologías del sector eléctrico.

Sin embargo, esta transformación genera también algunos riesgos inherentes a los gasoductos ya que la mayor contingencia actual que se advierte en el sistema eléctrico está asociada con la indisponibilidad de los gasoductos o la falta del suministro de gas natural. Un incidente en estos puede originar un racionamiento significativo que se ha buscado mitigar con la provisión de centrales de reserva al sistema de generación denominadas reserva fría y nodo energético cuya instalación se culminará en el año 2016.

El principal cliente del sistema gasista es la generación de electricidad (como sucede a nivel global) que alcanza en el Perú al 65% de la demanda nacional. El bajo costo de la molécula de gas natural, producto de una licitación de los lotes correspondientes, provee al sistema de un energético económico, si bien de carácter fósil pero menos contaminante que las fuentes basadas en carbón y petróleo que prácticamente no se usan en el sistema eléctrico peruano.

Para las centrales en la costa central los precios del gas más su transporte es menor a US$ 3 por millón de BTU, lo cual es positivo para la economía peruana, no obstante, en el largo plazo limita el ingreso de nuevas plantas hidroeléctricas que cuentan con costos de desarrollo mayores por lo que la ley plantea incentivos en las subastas o procesos de promoción para alcanzar las metas comprometidas y la diversificación de la matriz.

¿Qué medidas se deben tomar para afrontar los riesgos inherentes a la creciente participación de la energía generada a partir de la explotación del gas natural?

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