Gastronomía y propiedad intelectual

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El Perú cuenta con una inmensa diversidad biológica y cultural, lo cual junto a la creatividad e innovación de sus emprendedores, constituye una fuente inigualable de generación de riqueza. Una clara expresión de ello es la gastronomía, actividad cuyas creaciones deberíamos proteger.

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La gastronomía peruana ha combinado nuestra diversidad, el ingenio de nuestros chefs y el talento empresarial, poniendo todo ello al servicio de los consumidores nacionales e internacionales. Todo ese esfuerzo y dedicación que ha convertido a la gastronomía en uno de los sectores más dinámicos de la economía, es susceptible de ser protegido a través de las distintas figuras de la propiedad intelectual. Precisamente, la gestión estratégica de la propiedad intelectual consiste en la preservación del valor que generan las empresas a lo largo de la cadena productiva, a través de sus diversas figuras legales. 

Veamos algunos ejemplos

Empecemos por los insumos de la industria. El carácter único de ciertos productos agrícolas y de las zonas en las que son producidos ha permitido a algunos productores explotar ese hecho, utilizando la figura de la denominación de origen.

A través del registro de las denominaciones Maíz Blanco Gigante del Cuzco, Pallar de Ica, Café de Villarrica o el Loche de Lambayeque, entre otros, empresarios peruanos ya han logrado agregar valor a sus productos. Igualmente, otros productores se han inclinado por usar figuras más flexibles como las marcas colectivas (que en contraste que las denominaciones de origen son de titularidad privada y no del Estado). Un ejemplo de ello, es  la Chirimoya Cumbe o Pompush Biomaca Junín.

Otras figuras tradicionales de la propiedad intelectual también pueden agregar valor en la industria gastronómica. El registro de nombres comerciales o las marcas, por ejemplo, permite proteger signos que identifican restaurantes o productos alimenticios, entre otros. Los libros de cocina o producciones audiovisuales que difunden cocina peruana también están sujetos a la protección por derechos de autor. 



Dadas las dimensiones y escala que viene adquiriendo nuestra industria gastronómica, bien haríamos en preocuparnos en determinar si es necesaria una estrategia integral que promueva la protección de la creatividad, talento y esfuerzo de nuestros agricultores, chefs y empresarios gastronómicos.

Un tema algo más controvertido pueden ser las recetas. Muchos chefs y dueños de restaurantes reclaman, a menudo con razón, la paternidad de determinadas combinaciones de ingredientes y sabores, razón por la cual son muy renuentes a 'revelar sus secretos'.

Las normas de secretos comerciales pueden otorgar protección contra la apropiación indebida de información clave o estratégica para las empresas siempre que se cumplan dos requisitos.

  1. En primer término, que sea secreta (y que el titular haya adoptado las medidas mínimas necesarias para preservar dicha reserva).
  2. En segundo término, que constituya información que  por sí misma, brinde a la empresa una ventaja estratégica respecto de sus competidores.

Ejemplos clásicos son la receta del pollo de KFC o la fórmula de la Coca Cola. Muchos platos de restaurantes que conozco cumplen con ambos requisitos; sin embargo, sus dueños deberán estar listos para probarlo cuando ello sea necesario.

Dadas las dimensiones y escala que viene adquiriendo nuestra industria gastronómica, bien haríamos en preocuparnos en determinar si es necesaria una estrategia integral que promueva la protección de la creatividad, talento y esfuerzo de nuestros agricultores, chefs y empresarios gastronómicos.

¿Qué medidas se deben tomar para garantizar la protección de la propiedad intelectual en el campo de la gastronomía?

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