¿Podremos romper el hechizo del mercado chino?

user-pic

El intercambio comercial entre Perú y China sumó en 2016 un valor de US$ 16,744 millones, que representa un incremento de 4% respecto al 2015, de acuerdo con la información publicada por la Cámara de Comercio de Lima (CCL).

principal_mercado_chino.jpg

El avance del comercio bilateral con el gigante oriental se explica por el mejor desempeño de las exportaciones peruanas que sumaron US$ 8,484 millones, esto es 14% más que en el 2015. Dicho incremento se debe a los mayores envíos de bienes tradicionales principalmente provenientes del sector minero.

En el 2016, las exportaciones tradicionales a China sumaron US$ 8,221 millones, es decir 14.5% más en comparación al 2015, con un aumento de US$ 1,155 millones. Entre los principales productos exportados destacan: cobre, hierro, oro, molibdeno y estaño.

Las exportaciones no tradicionales no corrieron con la misma suerte. Alcanzaron los US$262 millones, lo que significó una caída de -23,16% respecto del 2015. Sin embargo algunos de esos productos sorprendieron con el aumento de su demanda. Entre ellos figuran el pescado fresco, peces vivos, maderas y pieles-cueros.

Por otro lado, las importaciones totales desde China llegaron a US$ 8,260 millones, siendo los bienes de capital los que registraron una mayor participación, específicamente productos para la industria.



Nuestros esfuerzos hacia la apertura comercial con China no se ven compensados por el comportamiento de nuestras exportaciones no tradicionales que han caído por segundo año consecutivo. Esta clase de exportaciones, las de valor agregado, constituye el foco principal del TLC con China y, a pesar del esfuerzo de nuestras autoridades, no avanzan

Balanza comercial favorable

Al respecto, el profesor Eduardo McBride, quien dicta en la Maestría en Administración de Agronegocios de ESAN, precisó que si bien el intercambio comercial da cuenta de la variación de las exportaciones entre dos o más países, este es un indicador cuantitativo que solo mide cuánto ha variado el comercio total (exportaciones más importaciones), entre esas naciones.

"Para ser más precisos en la bondad de ese comercio, hay que recurrir a la balanza comercial, es decir la diferencia entre lo que se exporta e importa, siendo uno de ellos superavitario y el de menor exportación, deficitario. Aun así, dicho indicador no es completo puesto que no toma en cuenta la calidad tecnológica de la exportación de cada uno de ellos", refirió.

Precisamente la CCL destacó que después de tres años el Perú logró un superávit en la balanza comercial con China de US$ 224 millones en el 2016. Esta cifra, sin embargo, no supera a la registrado en el 2012 cuando nuestro país contaba con una balanza comercial positiva de US$ 662 millones, situación que cambió en el 2013 cuando China tuvo una cifra favorable de US$ 1,075 millones, anotó por su parte Carlos Posada, directivo de la CCL.

Lo que resulta sorprendente, agregó McBride, es que la balanza comercial bilateral sea favorable al Perú. Recordó que desde el 2013 enfrentábamos un déficit sistemático que fue felizmente ser superado pero que depende mucho de los precios de nuestros minerales cuya causa principal es su demanda mundial.

McBride señaló que las exportaciones peruanas a China son mayormente primarias, es decir, sin mucho valor agregado; mientras del gigante asiático recibimos bienes con alta tecnología. En consecuencia, prosiguió, "existe un descalce de calidad o de valor y, por lo tanto, requerimos exportar cada vez mayor volumen para compensar el mayor valor de sus productos".

Dicho esto, el profesor de ESAN mencionó que el crecimiento del intercambio comercial ha sido producto principalmente por las cada vez mayores exportaciones chinas y la recuperación de los volúmenes y precios unitarios de nuestras exportaciones de minerales. "Las exportaciones de nuestro socio estratégico en el período 2010-2016 casi se han duplicado", comentó.

 "Nuestros esfuerzos hacia la apertura comercial con China no se ven compensados por el comportamiento de nuestras exportaciones no tradicionales que han caído por segundo año consecutivo. Esta clase de exportaciones, las de valor agregado, constituye el foco principal del TLC con China y, a pesar del esfuerzo de nuestras autoridades, no avanzan", expresó.

Seguidamente refirió que salvo casos aislados como la uva de mesa y la palta, y posiblemente en el futuro los arándanos, no contamos con bienes que se sostengan en el mercado chino. Finalmente se preguntó: "¿Podremos romper el hechizo del mercado amarillo?"

¿Qué se debe hacer para impulsar las exportaciones con valor agregado al mercado chino?

Auspicios