Las agroexportaciones y el cambio climático

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Las exportaciones del sector agropecuario crecieron de US$ 5,113 millones el 2015 a US$ 5,559 millones el 2016, lo cual constituyó un incremento del 8.72% que sirvió para que el sector agrícola sea el segundo de importancia de nuestras exportaciones, solo superado por el minero. Sin embargo, representa uno de los campos más sensibles al cambio global y a las variaciones de temperatura.

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La costa del Perú constituye un invernadero natural para los cultivos de exportación y gracias a ello nuestras frutas y hortalizas se diferencian de las de otros países, no solo por su calidad sino por su alta productividad. Rendimientos en el campo peruano duplican los de otras latitudes y nuestras frutas gozan de un merecido prestigio en el mercado internacional, especialmente en Estados Unidos y Europa.

Para que ese efecto invernadero beneficie a nuestros cultivos se deben dar determinadas condiciones de temperatura en determinadas épocas del año. Así, en el caso del mango de Piura, la temperatura durante las noches de mayo y junio, conocido como "el inviernillo"; debe descender hasta los 12°C y así propiciar una buena floración por las altas variaciones de temperatura.

Con esa floración se garantiza una buena fructificación; de otra manera se tendría que cultivar en invernaderos artificiales, duplicando o triplicando el costo de producción. Este efecto no solo se da en el mango sino también en la mayoría de nuestros cultivos frutales de exportación.



La agroexportación representa una de las actividades más sensibles al cambio climático global y a las variaciones de temperatura. Ante ello los sectores público y privado deben sumar esfuerzos destinados a desarrollar mecanismos de protección como seguros contra desastres.

Esta sensibilidad de los cultivos de agroexportación ha sido causa de la baja de producción de los más representativos cultivos de agroexportación. Primero las sequías que se presentaron a fines del año pasado y luego las altas temperaturas que propiciaron inundaciones que han destruido en el norte un 10% aproximado de las hectáreas sembradas.

Existen cultivos resistentes a las inundaciones, como el caso del mango, árbol injertado sobre un tronco madre fuerte; las uvas sobre un parral de casi 2 metros de altura o el palto que es también bastante fuerte. Sin embargo, cultivos como el espárrago, el banano o la quinua, sí se han visto muy afectados por las intensas lluvias y las consecuentes inundaciones.

El calentamiento global ha elevado la temperatura del  medio ambiente en casi 2°C, lo que podría afectar ese efecto invernadero natural con que contamos, disminuyendo las calidades y cantidades de nuestros productos agrícolas de exportación.

Como vemos, la agroexportación representa una de las actividades más sensibles al cambio climático global y a las variaciones de temperatura. Ante ello los sectores público y privado deben sumar esfuerzos destinados a desarrollar mecanismos de protección como seguros contra desastres, además de facilidades para el acceso al crédito y al pago de impuestos, investigación e innovación tecnológica, entre otros.

¿Considera usted que las agroexportaciones peruanas se recuperarán luego del Niño costero?

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